Quiero hablar hoy de una expo incluida en la sugerente programación de PHE. Aunque, sintiéndolo mucho por aquellos que todavía no la han visto, acaba de cerrar sus puertas en Madrid. Una exposición que nos ha mostrado el ingente trabajo documental de la norteamericana Dorothea Lange (1895- 1965), una de las grandes fotoperiodistas de la Historia. El espacio elegido ha sido la Fundación ICO, esa gran desconocida que gracias a reclamos como éste logra llenar sus salas.
Contextualicemos. Tras la Gran Depresión -el crack financiero del 29- que sufre Estados Unidos se despierta en Dorothea Lange un interés especial por documentar lo que está ocurriendo. Atrás queda su trabajo como retratista de estudio y, por delante, la empatía con los más necesitados, los desempleados, los desplazados, las huelgas, el hambre en el campo. Sus fotografías nos evidencian la pobreza, la desesperación y el desarraigo marcados a hierro en los surcos de las caras de aquellos que luchan cada día por salir adelante, por comer y dar de comer a los suyos.
De la serie pea-pickers (recogedores de guisantes) en California.
Pero no sólo eso, sus imágenes también dan fe de las emociones y el desconcierto de aquellos japoneses americanos que durante la Segunda Guerra Mundial (tras el ataque de Pearl Harbor y por temor a las represalias) fueron relegados a campos de concentración.
Si quieres ver o saber algo más, sólo tienes que hacer click aquí y PHE te lo cuenta. Merece la pena bucear en su mirada. Seguramente, también en su vida (¿una mujer fotógrafa en los años 30?).
3 comentarios
RSS de los Comentarios Identificador URI de TrackBack










"El tiempo termina por elevar casi todas las fotografías, aún las más inexpertas, a la altura de arte". Susan Sontag dixit y debo decir que, a veces, es cierto… Una pena!!
Si, maravillosa la expo, lástima que la quiten tan pronto me quedé con ganas de ver el documental y los libros que habia al final del recorrido.
Muy bien contada Ms. Flower.
Lups
Yo tampoco vi el documental. Lo he intentado bajar, pero no ha habido suerte. Había tanto que ver, que se nos hizo tarde y nos apagaron las luces. Literalmente.