Lo que antes era cuestión de ‘nerds’ se ha convertido en un asunto que nos atañe a todos. La economía tradicional ha muerto. Ha nacido un nuevo modelo de creación de servicios y riquezas que deja atrás la revolución industrial para lanzarse de pleno a la revolución digital. Ya no hay vuelta atrás. Las empresas y las personas tienen que ir a la misma velocidad que su entorno si no quieren quedarse fuera. “El poder de lo colectivo es mucho más fuerte e imparable que la iniciativa de una sola empresa”.



