Hoy en día “casi todo” se considera arte, “casi todos” se autodenominan artistas. Y me consta, cómo no, que en la viña del Señor hay de todo, que una obra viene legitimada por la crítica, las instituciones y el mercado. Sin embargo, en este caso y como lega en la materia, elijo la reprobación frente a la adulación o el testimonio.



