Mi televisivo Berto

Durante la última cena de los pijamas, un par de amigas me sorprendieron con la siguiente afirmación: “¿Quién es ese Berto del que tanto habláis?” Dios (por decir algo que suene a exclamación), me dije, es imposible, no conocen al “sobrino” de Buenafuente!!!! Una suerte (sí, me gusta utilizar esta expresión y sí, me la copié de mi amiga Cristina) de agudo y sarcástico gafas de pasta que tiene su sección en el programa del humorista catalán y me hace reír a mandíbula partida todas las noches en La Sexta (un poco de publi no les vendrá mal). En fin, que para quienes no le conozcan y como no tengo tiempo de escribir mucho más, ahí les dejo un vídeo para su uso y disfrute. Al principio, puede que no pillen su indolente sentido del humor, pero les aseguro que engancha. Por cierto, he cogido uno al azar, así que no sé si será de los más divertidos.

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Corazón coraza

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

Y yo que siempre le decía a Laura que “estas cosas” no me iban… Me ha hecho falta ver un corto nominado a los Goya, Paseo de Alberto Ruiz (ayer en Cortogenia), para disfrutar de esta maravilla de Benedetti. Hoy, se lo regalo a ustedes. Disfrútenlo, haciendo click aquí: http://www.ep3.es/?obj_id=4885

El Teatro Romano

El castillo de Sagunto (Valencia) fue declarado Monumento Nacional en 1931, pero parece que fue construido en el S. I d.c. (si me equivoco con las fechas, que alguien me lo diga y lo cambio). Debido a la especial degradación de su teatro (declarado Monumento Nacional en 1896), fue sometido a un proceso de restauración y rehabilitación “especial”, que levantó más ampollas que unos zapatos de una talla menor a la debida. Sin duda, los arquitectos encargados de tal proceso, Giorgio Grass y Manuel Portac, se llenaron de gloria. Lo más patético del asunto podría haber sido el resultado obtenido, ya que aunque facilitaba la realización de espectáculos varios (Sagunt a escena), poco recordaba a sus orígenes (vean la foto).

Lo patético, continúo, es que según anunció El Mundo (y me informó mi amigo Alberto en la famosa cena de las cucarachas) hace apenas unos días, “La Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo ha confirmado el plazo de dieciocho meses para que se ejecuten las obras de reversión del Teatro Romano de Sagunto dictadas en la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) de abril de 2003. (…) Según dictaminó el auto del TSJCV de 2003, las obras consistirán en el levantamiento de las placas de mármol que se superponen a la anterior piedra de la cávea (gradas) del Teatro Romano de Sagunto, y en la demolición del muro de cierre de la escena hasta una altura de 1,20 metros, y la encargada de estas tareas será la Generalitat”. Y yo me pregunto, si cuando retiras una tirita te llevas detrás algún pelo e incluso alguna pielecilla, ¿retirar las placas de marmol no será llevarse detrás parte de ese Monumento Histórico? Ay, amigo, igual están más espabilados de lo que parecen y lo que quieren es revender los restos como si fueran parte del césped del Bernabeu. La reventa es lo que tiene.

Y es que no podemos obviar lo crítpico del arte. Tampoco debemos negar que la restauración fue más que comtemporánea (bochornosa) y, por lo tanto, se somete a los mismos formalismos post-modernos que Antoni Muntadas (padre del net.art español). A partir de aquí, por favor, si alguien ha entendido algo (sobre todo tú, Cristina) que me lo explique mandando un sms al 5465 y entrará en el sorteo de un BMW de alta gama.

P.D: otro día hablaremos sobre la independencia porteña

Que 20 años (o treinta y tantos) no son nada

Si quieren ver y saber cómo hemos llegado hasta aquí, lo que hemos visto, vivido (no sólo a través de la pantalla del televisor); incluso, volver a sentir lo que sentimos antaño y revivir otros tiempos, no duden en hacer click en el siguiente vídeo (mandado por mi amiga Rosa la sevillana hace apenas unos minutos). Una sonrisa ha esbozado mi cara. Eso significa mucho.

Por cierto, amigos, anoche estuve en el pre-estreno de Sweeny Todd, el último trabajo de Tim Burton. Sangrienta, expresionista y sorprendente. También con toques de humor que hacían saltar las carcajadas de un público entregado de antemano.

Lo más patético, sin duda, fue ver a lo “más granado” de nuestro famoseo (La Chunga y personajes similares que, por supuesto, no tenían ni puta idea de qué coño iban a ver o quién coño era ese señor con gafas y pelo escarolado; ni les importaba. Lo único que buscaban, sin duda, era el destello de miles de cámaras sin criterio). Insisto, de verdad, ¿no se invitó a intelectuales, políticos, culturetas o personajes de la cultura al estreno? Tal vez, no son suficientemente conocidos por un público y unos medios abocados a la mediocridad que conocen y reconocen más al último actor “revelación” de la serie “Herederos” que a Muñoz Molina o, bajemos un poco el listón (pero con dignidad), a Paul Naschy?

Aquí les dejo un fotograma de su corto Vincent. El propio Tim Burton quedó impactado, que no epatado (sólo tienen que mirar su cara y sus ojos en esta bonita imagen), por nuestro nivelón de famoseo (aunque se salven Alaska, que no su trepa-marido de pega, Álex de la Iglesia y Pedro Almodóvar). Más cultura y menos vivir del cuento, señores, aunque si el cuento es del Sr. Burton se lo perdonamos.

Las cucarachas de Quique

En un mexicano del centro de Madrid, La panza es primero, esperan su turno y su mesa seis amigos. Caen bichos negros y marrones del cielo y nos preguntamos si llueven cucarachas. No, nos dice un camarero, no ocurren fenómenos meteorológicos paranormales dentro del restaurante. Lo que sucede, añade, es que (aprovechando que la clientela va a sentarse a cenar) hemos fumigado el local para lograr dar ese toque “personal”, casi diríamos original y algo tóxico, a los platos del día. Mi amigo Quique (sin apellidos), haciendo alarde de un atrevimiento insospechado, por no hablar de escrúpulos poco escrupulosos, dirige su dedo anular (dedo que también utiliza para otras cosas que ni queremos ni podemos detallar) hacia una de ellas, le da un golpe y la desplaza 2 metros más hacia la derecha. La cucaracha, no sabe de la eficacia de “Raid” (demostrado queda, han fumigado y sigue vivita y coleando), pero tampoco parece querer entender que debería ahogarse en ese mojito vecino en el que ha ido a caer. La muy puta sobrevive. Igual debería enfrentarse a las zarpas de la Naomi Campbell más gatuna. Quién sabe si la gata de Quique será más eficaz que el dedo anular o la fumigación.

Nos dan la mesa y pedimos 300 platos. Mis amigos no tienen escrúpulos, pero tampoco tienen fin y empezamos a comer. Algunos, decimos “stop” a los dos platos; otros, no dejan ni las migajas. El resultado es un bolsillo muy disminuido y un pensamiento unívoco: “comer con ellos no sale rentable”. Y es que 50 € por dos platos (vale, éramos una “couple”, pero tampoco la comida que nos sirvieron y que comimos fue pa´tanto desembolso) me dicen que no volveremos a compartir gastos. ¿No recuerdan, amigos, aquellas cenas universitarias donde todos (sobre todo, la parte masculina) parecían comer a destajo mientras ustedes comían lo que podían (que era bien poco) y pagaban cantidades desorbitadas por dos calamares, una croqueta y un pincho de tortilla? ¿A que, a partir de experiencia tan traumática, nunca volvían a compartir platos y gastos? En fin, señores, de la experiencia se aprende. Como de la experiencia han aprendido las monjitas de la caridad y mucho (Atención a la imagen, no tiene desperdicio).

¿Se las imaginan creando un blog que les permita captar adeptas (otras monjitas) para su secta-causa? Pues no imaginen tanto. Aquí les presento el blog de las hermanas, lo que podríamos definir como su intro-misión en las nuevas herramientas de comunicación: http://monjasdominicas.wordpress.com/

Vídeo danza

Tengo una amiga (con mucha Candela) que se dedica a esto de la vídeo danza. Esa disciplina artística rarita y minoritaria que, sorprendentemente, me dejó descolocada anoche.
Os comento, no es cine, pero se parece; no es un vídeo musical, pero casi; no es nada de lo que podamos imaginar. Ya lo dije en una entrada anterior, prejuicios fuera (yo incluida), la vídeo danza es más comprensible, interesante y amigable que muchas de las obras de arte contemporáneo que estamos acostumbrados a ver, criticar y valorar como “una chufla”, léase, una auténtica tomadura de pelo en pecho.


Fuente: endanza.org

Es más, me comentan mis informadores que este fin de semana me harán llegar una muestra de lo que digo para que vosotros, queridos lectores (si es que los tengo), podáis experimentar lo mismo que yo durante la mencionada noche de vinos, tapas, dibujos animados, fábricas, perros de presa (o de paja), infancias y “certificados” inapropiados.

P.D: mis informadores no paran (los espías tampoco) y me ofrecen datos exactos. Tengo lectores, amigos, una media de 15 diarios. Cosa que no es moco de pavo. Eso sí, lo de dejar comentarios parece que todavía acojona y eso que existen los mails anónimos, los alter ego…

El francotirador

Hoy me decanto por los francotiradores, aquellos individuos que actúan solitariamente y que disparan desde lo lejos (para no mancharse las manos de rojo o azul) a otros que viven la vida como si no hubiera segundas intenciones, como si no fuera un “sálvese quién pueda” o un “deja que te ponga la pierna encima para subir”. Sí, amigos, tal vez suene un poco apesadumbrado, pero prefiero sincerarme y expulsar demonios públicos que sólo mostrar sonrisas (el famoso “dientes, dientes” de la Pantoja) y tragarme yo sola un pastel que está envenenado.


Fuente: excusados.

Lo mejor, creo, es que reinterprete gestos, acciones o palabras o, incluso, mejor aún, les dé su lugar adecuado y así todo volverá a su sitio. Así pues, colocaré a quien se lo merece donde se lo merece y, a quien no, en aquel otro lugar que no visito tanto. Tal vez, la vida está llena de “loosers” y “winners” (los Globo de Oro no son sino un ejemplo), pero también hay muchos otros, inclasificables, entre los que yo quiero estar. Sí, estoy un poco cansada de trepas, hipócritas, individualistas, egoístas, interesados y chupópteros varios (puede que me deja algún grupo en la carretera, pero prefiero pensar que hablo de lista cerrada).