Las cucarachas de Quique

En un mexicano del centro de Madrid, La panza es primero, esperan su turno y su mesa seis amigos. Caen bichos negros y marrones del cielo y nos preguntamos si llueven cucarachas. No, nos dice un camarero, no ocurren fenómenos meteorológicos paranormales dentro del restaurante. Lo que sucede, añade, es que (aprovechando que la clientela va a sentarse a cenar) hemos fumigado el local para lograr dar ese toque “personal”, casi diríamos original y algo tóxico, a los platos del día. Mi amigo Quique (sin apellidos), haciendo alarde de un atrevimiento insospechado, por no hablar de escrúpulos poco escrupulosos, dirige su dedo anular (dedo que también utiliza para otras cosas que ni queremos ni podemos detallar) hacia una de ellas, le da un golpe y la desplaza 2 metros más hacia la derecha. La cucaracha, no sabe de la eficacia de “Raid” (demostrado queda, han fumigado y sigue vivita y coleando), pero tampoco parece querer entender que debería ahogarse en ese mojito vecino en el que ha ido a caer. La muy puta sobrevive. Igual debería enfrentarse a las zarpas de la Naomi Campbell más gatuna. Quién sabe si la gata de Quique será más eficaz que el dedo anular o la fumigación.

Nos dan la mesa y pedimos 300 platos. Mis amigos no tienen escrúpulos, pero tampoco tienen fin y empezamos a comer. Algunos, decimos “stop” a los dos platos; otros, no dejan ni las migajas. El resultado es un bolsillo muy disminuido y un pensamiento unívoco: “comer con ellos no sale rentable”. Y es que 50 € por dos platos (vale, éramos una “couple”, pero tampoco la comida que nos sirvieron y que comimos fue pa´tanto desembolso) me dicen que no volveremos a compartir gastos. ¿No recuerdan, amigos, aquellas cenas universitarias donde todos (sobre todo, la parte masculina) parecían comer a destajo mientras ustedes comían lo que podían (que era bien poco) y pagaban cantidades desorbitadas por dos calamares, una croqueta y un pincho de tortilla? ¿A que, a partir de experiencia tan traumática, nunca volvían a compartir platos y gastos? En fin, señores, de la experiencia se aprende. Como de la experiencia han aprendido las monjitas de la caridad y mucho (Atención a la imagen, no tiene desperdicio).

¿Se las imaginan creando un blog que les permita captar adeptas (otras monjitas) para su secta-causa? Pues no imaginen tanto. Aquí les presento el blog de las hermanas, lo que podríamos definir como su intro-misión en las nuevas herramientas de comunicación: http://monjasdominicas.wordpress.com/

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3 comentarios

  1. Bonitica, yo soy el tal quique, creo que los 50 pavos por 2 personas no son nada, porque os recuerdos a todos y a todas que fueron 2 de nachos con queso y guacamole, 2 de pollo pivil, 2 de pollo con flor de calabaza y otra cosa que no me acuerdo pero pediste tu ….. bonica del to. Aparte 9 margaritas de a litro y 2 mojitos. Creo que no pagamos ni mucho ni poco, pagamos un buen precio. Todo esto desde el cariño ya sabes ………. besitos

  2. uyuuyu que hay cariños que matan… Sin ir más lejos muchos de los asesinos de sus ex-parejas argumentan que “lo hicieron por cariño”… En fin. Vivan los margaritas de a litro!!!!

  3. En nombre del amor se mata (ay, binguero, qué sabia reflexión). Qué duda cabe que “amor” y “amistad” son dos palabras muy manidas y muy fáciles de usar si se necesita sacar tajada de alguien. Y es que la cosa cambia mucho cuando te das cuenta de que la otra persona sólo está interesada en recibir, pero eso de dar no sabe ni que existe.


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