Música policromática

La música, o más bien los sonidos radiofónicos, se están convirtiendo en mi centro neurálgico. De momento, no suma euros a mi temida cuenta bancaria, pero me llena de emociones múltiples y variadas, me moviliza, me inestabiliza y me incluye. Todo suena, los amigos, los conciertos, el trabajo… Yo también quiero sonar y eso me estimula, me llena de recursos y me expande.
Suena Jun Miyake.
Luego, aparte, están las serpientes. Te enredan, te atan fuerte y te estrangulan. Estoy huyendo. Lentamente. Necesariamente.