De cine_Peppermint Frappé


Carlos Saura (Huesca, 1932) en estado de gracia y con guión del desaparecido Rafael Azcona. Así se presenta, de antemano, Peppermint Frappé (1967), Oso de Plata en Berlín. Si a eso añadimos una historia más que bizarra, patológica, y las geniales interpretaciones de sus dos protagonistas, José Luis López Vázquez y la siempre sugerente Geraldine Chaplin (con quien el realizador mantuvo una fructífera relación personal y profesional de más de 10 años), no hace falta decir más para empujar a su visionado. Tal vez, para los más despistados, hacer mención de películas tan grandes como imprescindibles para cualquier cinéfilo como La caza, Ana y los lobos y Cría cuervos.

La desasosegante trama de Peppermint Frappé nos lleva al universo de los celos y sus carreteras secundarias e intrincadas. Y es que éstos, sin duda, envenenan (recuerden, si no, la película Él de Luis Buñuel). Pero también nos remite al encuentro y, por supuesto, desencuentro de las dos Españas, la que todavía sigue bajo el yugo asifixiante de Franco (Julián, interpretado por José Luis López Vázquez) y la otra, la que mira a Europa con ansia de cambios y apertura (Elena, léase, Geraldine Chaplin).

El film es todo un homenaje explícito a la Calanda de Luis Buñuel que las revueltas de mayo del 68 impidieron proyectar en el Festival de Cannes. Años más tarde, en el mismo festival, Buñuel logra el Premio de Jurado con La prima Angélica (1973) y Cría cuervos (1976). Una suerte de desquite.

Tras ver la película, Stanley Kubrick pide a Carlos Saura que sea el director de doblaje al español de sus películas, algo que haría con La naranja mecánica, Barry Lindon y El resplandor.” Supongo que se vio reflejado en él.