De cine_Tristram Shandy

En esta hipertrofia de mi estado perruno (vacacional, por supuesto; laboral, por supuestísimo) mi tiempo se reparte entre quedar con amigos, los tintos de verano en las terrazas de Madrid, las pelis, los libros, el blog, la bici y los aprendizajes varios que ya iré contando, además de la búsqueda de curro, ¡claro! La crisis también me afecta.

Así pues, ha llegado el momento de hablar de uno de los films que más me ha cautivado últimamente, Tristram Shandy. Una divertida y ligeramente soez comedia dirigida por Michael Winterbottom (Reino Unido, 1961), del que todos recordarán su 24 hour party people, la película sobre el Manchester de la Factory Records, Hacienda y Tony Wilson (si no la han visto, ya están tardando).

Pero volvamos al origen, Tristram Shandy. Tal y como está concebida, tiene un efecto catártico que no se desvanece rápidamente, permanece en la retina, pero también en el ánimo. Se muestra como un ejercicio de libertad creativa capaz de compaginar dos momentos históricos distintos y contrapuestos a modo de falso documental en el que se narra el hipotético rodaje de una adaptación al cine de The Life and Opinions of Tristram Shandy, Gentleman, novela del siglo XVIII publicada en 9 volúmenes por el escritor inglés Laurence Sterne a lo largo de casi una década. Ni más, ni menos.

De jugosos dobles sentidos, el film tiene en Steve Coogan (intérprete principal también en 24 Hour Party People) a la encarnación perfecta del personaje protagonista. Su cómica cara roza la picaresca y hace más que creíbles los tres roles que encarna (padre, hijo y él mismo como actor), así como la estructura narrativa no lineal, sino por asociación de ideas, que también se genera en la novela de la cual proviene.

En definitiva, una película ocurrente y nada pretenciosa que nos muestra lo cómico de la existencia humana a través de la vida, obra y milagros de Tristram Shandy (como supuesta autobiografía), pero también con lo que se cuece entre bambalinas en cualquier rodaje (lucha de egos, presupuestos ajustados, etc.).

Lástima que la última película del cineasta británico estrenada en España, Génova, no esté a la altura de trabajos como los ya mencionados o Wonderland, Camino a Guantánamo, In this world e, incluso, Código 46.

The Dø

El primer álbum de The Dø, A Mouthful, es todo un escándalo. Al mando de la nave, una finlandesa de voz tremendamente sugerente, Olivia B.Merilahti, y un francés no tan sugerente, Dan Levy, pero experto multi-instrumentista. El disco, absolutamente recomendable, es un montaña rusa de emociones: los temas fluctuan entre mil estilos distintos (folk, hip-hop, rock, jazz o pop) sin ningún tipo de cortapisa; colorista, pero al mismo tiempo oscuro y lleno de matices capaces de embaucar al más reticente de los críticos musicales. Lástima haberme perdido el concierto que dieron en la sala Moby Dick de Madrid el pasado 8 de julio. Así pues, dejo un directo para todos aquellos que no asistimos. Sí, me gusta fustigarme.

Os dejo también dos canciones absolutamente hipnóticas (Aha y The bridge is broken) que me tienen como loca. No puedo dejar de escucharlas una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez… Sólo mis vecinos tienen el poder de detener el bucle en el que ando metida. Gritan y me piden que por favor deje de darle al “repeat”. Les haré caso sólo por hoy. Mañana será otro día. Mañana volverán a pedírmelo.

Aha

The bridge is broken

Dorothea Lange

Madre migrante (1936)

Quiero hablar hoy de una expo incluida en la sugerente programación de PHE. Aunque, sintiéndolo mucho por aquellos que todavía no la han visto, acaba de cerrar sus puertas en Madrid. Una exposición que nos ha mostrado el ingente trabajo documental de la norteamericana Dorothea Lange (1895- 1965), una de las grandes fotoperiodistas de la Historia. El espacio elegido ha sido la Fundación ICO, esa gran desconocida que gracias a reclamos como éste logra llenar sus salas.

En la imagen, Dorothea Lange (Fuente: bibliotecaiie.files.wordpress.com).

Contextualicemos. Tras la Gran Depresión -el crack financiero del 29- que sufre Estados Unidos se despierta en Dorothea Lange un interés especial por documentar lo que está ocurriendo. Atrás queda su trabajo como retratista de estudio y, por delante, la empatía con los más necesitados, los desempleados, los desplazados, las huelgas, el hambre en el campo. Sus fotografías nos evidencian la pobreza, la desesperación y el desarraigo marcados a hierro en los surcos de las caras de aquellos que luchan cada día por salir adelante, por comer y dar de comer a los suyos.

Elm Grove, 1936

“A partir de 1935 y hasta 1940, es invitada junto con otros fotógrafos, como Walker Evans o Ben Shahn, a participar en el proyecto de la Farm Security Administration (Administración para la Seguridad Agraria), creado en la época de Franklin D. Roosevelt, en el marco del New Deal, para suministrar al pueblo americano una iconografía que le ayudase a comprender la gravedad de la crisis por la que atravesaban los Estados Unidos en los años treinta.” (Fuente: Fundación ICO).

De la serie pea-pickers (recogedores de guisantes) en California.

Niños del Delta del Mississippi (1936)

Pero no sólo eso, sus imágenes también dan fe de las emociones y el desconcierto de aquellos japoneses americanos que durante la Segunda Guerra Mundial (tras el ataque de Pearl Harbor y por temor a las represalias) fueron relegados a campos de concentración.

Japoneses americanos a la espera de ser trasladados a un campo de concentración (1942)
Sin duda, su penetrante y emotiva cámara no deja lugar a la indiferencia. “En 1952 Lange cofundó la revista Aperture, que actualmente se sigue publicando de manera semestral. Murió en 1965 de cáncer con 70 años”.

Si quieres ver o saber algo más, sólo tienes que hacer click aquí y PHE te lo cuenta. Merece la pena bucear en su mirada. Seguramente, también en su vida (¿una mujer fotógrafa en los años 30?).

Carmen Burguess

Viendo esta imagen o la que añado a continuación uno imagina que detrás de tan siniestras creaciones hay alguien sumergido en algún tipo de patología o encerrado en un psiquiátrico a la antigua usanza (lobotomías, descargas eléctricas descontroladas, trepanaciones…).

Nada más lejos de la realidad. Detrás está Carmen Burguess, una artista argentina capaz de generar inquietud con cada uno de sus trabajos.

Hago un cut&paste de su pagina web:

“Carmen Burguess toma las imágenes modelo de comportamiento femenino, las desfigura y las convierte en Amigas. De la superficie bidimensional de las revistas de moda extrae la tercera dimensión del espíritu. Sus Amigas salen de su mundo interior. Su mundo interior lleno de crueldad, humor y emoción. Se asoman, sonrientes y vengativas, inconscientes de su anomalía, deformes.

Carmen Burguess propone sin quererlo un nuevo ideal de belleza femenina a través de la destrucción y reconstrucción del estándar. Muñecas para niñas y muñecas para adultas son mutiladas por su bien, y por el nuestro. Carmen Burguess trabaja como una doctora Frankestein con tijeras y cinta adhesiva para dotar de vida a las imágenes muertas que nos rodean. Vengativa y amorosamente construye monstruos que, paradójicamente, son menos alienígenas que los que nos proponen las revistas de moda. El cuerpo entonces, al revés que en las imágenes dadas, se transforma en el perro del espíritu, su esclavo y, también, su mejor amigo.”


La Burguess tiene, además, su propio y peculiar grupo de música, Mueran Humanos. Escucha:

¿Qué tipo de música hacen?

Mueran Humanos emiten “canciones de amor para monstruos y shows salvajes“.

Juana Molina

La música de Juana Molina (Buenos Aires ,1962) suena ancestral, extraña, desestructurada. Su sonoridad nos muestra a una persona inquieta, imaginativa, con ganas de mostrarse al mundo como una posibilidad distinta y no una mera repetición de esquemas. De hecho, ha sido comparada en múltiples ocasiones con Björk.

Para aquellos que no la identifiquen, comentar que no es una desconocida. Hija de Horacio Molina, cantante de tango, y Chunchuna Villafañe, modelo y actriz, debutó en el mundillo de la farándula con el programa (argentino) de humor La noticia rebelde (1988) -algo así como el Estas no son las noticias de Cuatro, pero más fresco-, para posteriormente acometer el exitoso Juana y sus hermanas. Aquí una muestra de éste último:

Sin embargo, la música se convertiría en su única pasión con el paso del tiempo, dejando atrás su carrera dentro de la interpretación. Su primer disco, Rara, salió a la venta en 1996. Tras más de una década a sus espaldas, son ya cinco los álbumes que conforman su particular discografía. Su último trabajo, Un día (Domino Records, 2008), no hace sino ahondar en su característico estilo y consolidarla como artista a cuya carrera debemos estar atentos.

Si quieren ver qué tal se lo monta en directo, La Casa Encendida (Madrid) nos brinda una gran oportunidad, a un precio irrisorio, el próximo 2 de agosto. Las entradas, como saben, salen a la venta 3 días antes y se agotan al segundo. Así pues, todos atentos al pistoletazo de salida.

Hasta entonces, les dejo con el diferido de Un día:

Lonely Drifter Karen

Entre Mallorca (Marc Melià Sobrevias), Verona (Giorgio Fausto) e Innsbruck (Tanja Frinta) se han creado sinergias que han convergido en Barcelona. Así surge este atípico grupo cuya sonoridad remite a otros tiempos y otros espacios y auna con sabiduría influencias folk, algo de cabaret alemán y pop tendente a la chanson melancólica.

Con sólo un LP en su haber, Grass is singing (Crammed Discs, 2008), los Lonely Drifter Karen (deben su nombre a un personaje de Los idiotas, la peli de Lars Von Trier) darán que hablar. Si no, escucha:

Annie Leibovitz

Una de las fotografías más conocidas de Leibovitz nos muestra a Yoko Ono y John Lennon en la cama de un hotel. Fotografía que dio la vuelta al mundo a lomos de la revista Rolling Stone.
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En mi vida, tras la tormenta, la calma (exposiciones, películas, amigos, libros, bici, blog y un largo etcétera de laxas actividades). Ayer mismo me acerqué a la Sala Alcalá (Madrid) a ver la expo Annie Leibovitz. Vida de una fotógrafa 1990-2005.

Primera sorpresa: había cola. Y eso que estamos hablando de un miércoles cualquiera en un Madrid de pseudo-vacaciones. Esperamos 15 minutos, como mucho, y entramos.

Segunda sorpresa: la selección de fotografías hecha para esta exposición. No hace falta conocer toda su obra, basta con mirar los paneles repletos de sus fotografías en pequeño formato incluidas en el recorrido para asumir que no ha sido la adecuada. Es justo ahí, en esos paneles, donde reside el máximo interés de este álbum familiar y profesional que perfila la expo y que podemos ver hasta septiembre dentro de la programación de PHotoEspaña. Lo que sí podemos afirmar es que, sin duda, quedan reflejadas sus diversas facetas como fotógrafa: retratista ( lo que más identificaba su trabajo y así lo asumía la propia Leibovitz), fotógrafa de moda, celebrities, altos cargos políticos, música y, puntualmente, de paisajes (quiso experimentar con esta faceta) y conflictos bélicos. La expo muestra un total de cerca de 200 fotografías, muchas a gran formato.

Tercera sorpresa: la falta de fuerza y garra de algunas de sus fotografías. Parece que los protagonistas no supieran proyectarse ante la cámara, que no se sintieran cómodos y así lo transmitieran. La misma fotógrafa comenta en uno de los documentos que integran la exposición que no sabe interactuar con los sujetos de sus fotografías, no sabe qué decirles ni cómo hacerles sentir cómodos. Cosa, afirma, que hacía a la perfección otro gran fotógrafo, Richard Avedon. Bueno, sinceramente, una pequeña decepción. Esperaba más. Igual esperaba demasiado ante la amplia repercusión de la estadounidense en los medios y en las bocas de todos aquellos que me circundan. ¿Cuestión de expectativas? Quién sabe. Tiene grandes, populares e impactantes fotografías, pero sobre todo, tiene un gran trabajo documental y algunos fuera de foco imagino que intencionados.

Un par de curiosidades (fuente: wikipedia):

  • Desde 1983, Leibovitz ha trabajado como retratista de la revista estadounidense Vanity Fair, llegando a recibir hasta 2 millones de dólares anuales por ello.[15]
  • En 1993, Leibovitz demandó a la compañía cinematográfica Paramount Pictures por infringir los derechos de autor de una fotografía suya. La imagen, que adornó la portada de Vanity Fair dos años antes, era aquella donde aparece la actriz Demi Moore desnuda mostrando su embarazo.[16] Hicieron una parodia de esa fotografía para promocionar su película cómica The naked gun: the final insult. En el afiche se veía al actor Leslie Nielsen “embarazado” y posando exactamente como Demi. Annie perdió la demanda cuando la corte consideró que la parodia de su fotografía era de uso legítimo.[17]

Una muestra de su trabajo

La madre de Leibovitz, una fotografía que parece de otra época.

La guerra de Sarajevo. Un niño es asesinado. La fotografía documenta justo el momento posterior.

Muerte de Susan Sontag (Nueva York, 1933 – 2004), novelista, ensayista, compañera y amante de Leibovitz.

La reina Isabel II de Inglaterra.
Wikipedia dice: En el año 2007, la reina Isabel II del Reino Unido le pidió a Annie que tomara las fotografías oficiales de su visita de estado a Virginia. La sesión fotográfica fue grabada por el canal de televisión BBC para el documental A year with the Queen (en español: “Un año con la Reina”). Un tráiler promocional del documental mostró a la Reina reaccionando enojada cuando Leibovitz le sugirió quitarse la corona para lucir más informal.[43]