Participen (segunda parte) y Mis Odios

Esta es mi última entrada antes de las merecidas vacaciones (regreso en septiembre). Si la leen, encontrarán una propuesta que exige de su participación (concurso fotográfico de Camisetas Porlacara) y un listado improvisado de Mis Odios que pretendo sea una sección casi-fija (de vez en cuando, y más frecuentemente de lo necesario, algún imbécil te estropea el día).

La primera parte de la entrada es para hacerle promo a otra amiga, Ana, para qué negar la evidencia. Ahí va:

CONCURSO FOTOGRÁFICO
Camisetas Porlacara

ENVÍA UNA FOTO DE TUS VACACIONES CON TU CAMISETA PORLACARA antes del 10 de septiembre.

Ana dice:
Espero vuestras foticos del verano con vuestras camisetas Porlacara, enviar tooodas las que queráis a camisetasporlacara@gmail.com o cargarlas directamente en el evento (ver facebook más abajo)!

Podéis ponérsela a vuestra familia, hijos, amigos, etc. y enviarlas también!

Se aceptan fotomontajes y cualquier idea por muy loca que sea será bienvenida!

La foto más comentada tendrá como premio un modelo Porlacara totalmente exclusivo, único, personal e irrepetible… que no intransferible, porque podrás dejárselo a tus amigos, parejas, amantes, familia, animales de compañía….

Para ver más detalles sigue este enlace:
http://www.facebook.com/n/?event.php&eid=123254197726&mid=ea72d8G45c5278aGc2170eG7

MIS ODIOS (improvisados y en construcción)

  1. odio que mi médico de cabecera limite mis consultas a dos. No hablemos ya de interconsultas. De esas te dan una y de milagro. Vamos, casi casi, haciendo una genuflexión. ¿Acaso eres hipocondríaco? Deben pensar…. Nos les vendrían mal unas clases de “elimina tus prejuicios ya”, no todos somos fans de las drogas legales, ni queremos extra-beneficiarnos de la Seguridad Social (esa que, por cierto, pagamos). La verdad, a veces, parece que estás pidiendo un favor en lugar de pedir aquello a lo que tenemos derecho, léase, una consulta médica digna. Por no hablar de los cinco minutos que dedican a cada paciente.
  2. odio que las señoras mayores (normalmente son ellas y no ellos, qué le vamos a hacer) que te encuentras en la cola del supermercado se hagan las enfermas (mareadas, aunque con pendientes de perlas y pelo de peluquería recién salido del horno) o, peor todavía (porque lo de enferma tiene un punto subjetivo que es imposible discernir a primera vista), que afirmen tener prisa por llegar a casa (será que a esa misma hora empieza la telenovela, porque llegar tarde al trabajo no creo…) y un largo etcétera de sandeces para poder así pasar las primeras por caja. Señoras, señores, que una cosa es el respeto por los mayores y otra muy distinta que esos mayores nos tomen el pelo aprovechándose de su condición y nuestra educación. Nosotros, seguramente, tengamos más prisa.
  3. odio que la gente, normalmente inmigrantes (entiendo que su cultura es otra) o descerebrados (que se creen guays por “permitir” escuchar su maravillosa música al resto del personal), vaya en metro asumiendo que los que viajamos en el vagón con ellos queremos el mismo hilo musical y, por lo tanto, escuchan su música sin los pertinentes cascos individuales. Por no hablar de aquellos cuya conversación (telefónica o no) se emite en modo altavoz. Señores, por si no lo sabían, están compartiendo espacio con más gente. Respeten, por favor, respeten.
  4. odio a todos aquellos que con cero educación escupen en el suelo (es importante aquí que escupan a tu lado, si no parece no hacerles gracia), mean donde les da la gana (si hoy en día hay servicios por doquier!!!), se meten el dedo en los orificios nasales como si les fuera la vida en ello (si lo quieren hacer en su casa que lo hagan, pero públicamente no es necesario, créanme).
  5. odio a aquellas personas que asumen que el respeto por los demás no entra en sus planes y se aprovechan de la buena voluntad e incluso, de la indefensión física del que tienen enfrente o del método estajanovista que todos sorprendentemente nos autoimponemos. Pero, señores, todo tiene un límite. Piensen en Michael Douglas en Un día de furia (Joel Schumacher, 1993).

MIS ODIOS, ejemplos prácticos
Tendrán que esperar a septiembre para disfrutar de esta sección.

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2 comentarios

  1. Es un buen ejercicio enumerar los odios… Relaja, ¿verdad?

  2. No lo sabes tú bien. O sí. jajajajajaja


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