De cine_Mein Fürher


Fallida. Es lo único que puedo decir sobre esta película. Bueno, miento, puedo decir algo más: no vayan a verla, no merece la pena gastar ni un euro en ella. Toda una lástima, porque prometía.

En Mein Furher Hitler es caracterizado como un niño caprichoso, una persona acabada, manejada cual títere sin cabeza (ya pudimos ver reflejada la deslealtad de los suyos en El hundimiento de Bernd Eichinger allá por el 2004) y cuya traumática infancia (su padre le pegaba contínuamente) tuvo su peso específico a la hora de desarrollar tan siniestra y estúpida cabecita (o eso parece indicar el film). ¿Qué pinta Freud en esta película?, se preguntarán algunos tras la alusión a la infancia y su inevitable efecto sobre nuestro desarrollo posterior como seres humanos… Pues, bien, podríamos decir que el profesor Grümbaum (interpretado magistralmente por el actor alemán Urlrich Mühe, recientemente desaparecido, del que todos recordarán su papel en La vida de los otros o eso espero) es el trasunto de Freud, una suerte de tutor judío que enseñará al dictador a manejar sus emociones (el pobre anda un poco deprimido), dicción y puesta en escena para el discurso de año nuevo ante las masas, cerca ya del fin de la Segunda Guerra Mundial y con su poder bajo mínimos. ¿Por qué un judío precisamente? Bueno, no les voy a desgranar la trama, por otro lado totalmente ficticia. Sólo comentarles que ésta desvela un complot alrededor del Führer. El resultado es una comedia sin gracia que otro judío, Dani Levy, bien podría haberse ahorrado. Ahí les dejo el tráiler en español de la malograda parodia.

Por supuesto, dicho lo cual, no hace falta señalar que nada como la inteligente y divertida sátira de El gran dictador de Chaplin. Rodada en 1940 (recuerden, en plena Segunda Guerra Mundial!!!) y censurada en España hasta la muerte de otro dictador, Franco, ocurrida (para los que lo hayan olvidado) en 1975.

Agunas críticas hacia Mein Furher aluden a la falta de respeto hacia las víctimas por parte del cineasta, a lo irracional de asociar las palabras “Hitler” y “humor”. Pero de quien se ríe el film es de Hitler (se mea en la cama, es impotente, le cortan la mitad del bigotillo, simula ser un perro…), de nadie más. Si no ponemos tan estrictos, ¿dónde queda el humor negro? ¿se podría haber rodado en España Espérame en el cielo (Antonio Mercero, 1987)? Señores, un poco de relax, las víctimas se respetan, los dictadores no. Por si no quedara claro, tenemos las declaraciones del propio Levy, quien afirma que con su película pretende arrebatar a Hitler y a los nazis “cualquier forma de credibilidad, grandeza y petrificación monumental”. Personalmente, me parece más interesante ver esta ópera bufa como un ajuste de cuentas con la Historia desde el humor.

Eso sí, insisto, lástima de parodia mal aprovechada.

P.D.: sí, esta entrada supone mi regreso a la blogosfera. Mañana más. Mañana Coixet y su Mapa de los sonidos de Tokio.

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