Domingo de remember_El Hortelano

EL HORTELANO

acaba de recibir (27.02.10) la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes…

Ouka Leele, Retrato de José Alfonso Morera, El Hortelano, 1980

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Domingo de remember hoy va destinado a alguien a quien guardo especial cariño, El Hortelano. La pertinencia de su aparición en esta sección, aparece en el titular. No necesito ninguna otra excusa. Dicho lo cual, aquí les dejo la entrevista que le hice en julio de 2008 para la revista EME, perteneciente a Unidad Editorial Revistas y tristemente extinta.

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Lo más sorprendente de José Alfonso Morera (Valencia, 1954), El Hortelano, es su ilimitado torrente de vitalidad. Su vida y su obra se muestran tan intensas como él mismo y afirma, en un alarde de imaginación y picardía, que le gustaría llegar a ser El Hortelano. Conoció a Alberto García-Alix cuando todavía no llevaba tatuajes, a Ouka Leele cuando aún no pintaba sus fotografías en blanco y negro, a Ceseepe y Olvido (Alaska) cuando tenían un puesto en el rastro y vendían cómics underground y a Almodóvar cuando hacía sus cortos e, incluso, publicaba sus propias fotonovelas. A El Hortelano le tocó vivir una época que él mismo define como mágica y que, sin duda, no hablaba el lenguaje actual de los francotiradores individuales, sino el de un movimiento, el de la movida, en el que todos colaboraban con todos y la creatividad se revelaba desbordante. Pero El Hortelano no es sólo parte de la movida y reflejo de la vida urbanita de una época irrepetible. Estamos ante un artista total que ha seguido trabajando duro (beca Fulbright de tres años en Nueva York y otra de la Academia de España en Roma de un año de duración) y cuyas pinturas se desvelan, ahora más que nunca, comprometidas con la magia y la espiritualidad de la naturaleza, sin necesidad de etiquetas ecológicas puramente marketinianas o embalajes pictóricos que definan su obra. Sin duda, El Hortelano ha sabido crear un universo particular. Su caldo de cultivo, su líquido primigenio, fueron sus padres. Poetisa ella (siete libros de poemas publicados) y farmacéutico, aunque pintor en sus tiempos libres, él. Nace en Valencia y sus ojos se llenan de azul mediterráneo; con el tiempo, y el obligatorio servicio militar, se desplaza a Madrid donde nada vuelve a ser lo mismo. Ahora, menos nocturno pero igual de desbordante, nos abre las puertas de su estudio y de su vida.

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¿Cómo, cuándo y por qué empiezas a pintar? He pintado toda mi vida. Era el típico niño que estaba todo el día dibujando y pintando, el artista de la clase. Es más, durante la escuela primaria me suspendieron casi todas las asignaturas, menos bellas artes y biología. Con 12 años ya era el director de la revista del colegio La Salle de Valencia. Dibujaba todas las portadas, hacía las orlas de fin de curso con caricaturas de todos los profesores…  Aún así, empecé a estudiar farmacia en la facultad porque mi padre era farmacéutico, pero lo que yo quería era ser artista. Lo planteé en casa y, a partir de ahí, todo fue sobre ruedas.

¿Qué necesidad hay detrás de tu pintura? ¿Qué quieres expresar con ella? Mi necesidad es muy básica: quiero hacer feliz a la gente y dar mayor gloria a Dios y creador del Universo. Soy muy religioso. Si no fuera religioso no podría pintar. Aunque tengo influencias de todas las religiones. Creo en la divinidad del mundo, en que todo es mágico, en que hay vida después de la muerte… Creo que las cosas no están en este mundo porque sí. Hay algo divino en las razones de nuestra existencia.

Si hablamos de influencias, ¿qué o quiénes han influido en tu obra? Mi mayor influencia ha sido y es Dios y la naturaleza. Aprendo mucho más de la naturaleza que de cualquier pintor. Sin duda, el mejor pintor de todos es la naturaleza, hace arte total.

Siendo valenciano, nos vemos casi en la obligación de preguntarte si hay algo de fallero en tu actividad artística. Mi pintura es muy valenciana (Sorolla tiene mucho que ver conmigo), pero no considero que sea fallera. Aunque también es madrileña, llevo en Madrid desde los 20 años, y terráquea, porque en realidad soy de muchos sitios.

¿Qué recorrido y distancia hay entre José Alfonso Morera y El Hortelano? ¿Por qué ese pseudónimo? ¿Podemos identificar la existencia de dos nombres diferentes con el hecho de tener una doble personalidad (persona y artista)? Me gusta la idea de tener una doble personalidad. Una, es el ciudadano, José Alfonso Morera; otra, la que me gustaría ser, El Hortelano. Me puse el nombre cuando apenas tenía 10 años. Estuve un año en cama con hepatitis y empecé a alucinar, como si fuera Don Quijote. Me dediqué a leer cómics, a pintar… Fue entonces cuando se me ocurrió mi nombre artístico. Influyeron en mi decisión Jabato, El Capitán Trueno, La Masa, Superman, Spiderman… Yo también quería ser un héroe mitológico. Eso sí, antes de quedarme con El Hortelano surgieron nombres como “El ciclista” y “El moscardón”.

Si regresamos al 69, a la época de la Barcelona más underground, la casa de la calle Comercio, tu relación con Mariscal… ¿Cómo ha influido toda esta experiencia vital en tu obra? Todo eso pertenece a mis principios pictóricos. Cuando todavía vivía en Valencia iba frecuentemente a pasear por El Parterre, parque al que también iba Mariscal. Le conocí, me invitó a su casa y me mostró su trabajo, sus primeros cómics… Fue uno de los primeros artistas valencianos que se fue a vivir a Barcelona. Allí alquiló un piso en la calle Comercio junto a Nazario, los hermanos Farriol, Montesol y toda la gente de El Rrollo enmascarado. Recuerdo coger mi saco de dormir e ir a visitarles. Fue un piso tan divertido como luego lo sería el de la calle Imperial de la movida madrileña. Ten en cuenta que era la época de Ocaña, Nazario, la Camila…

Portada / El Rrollo enmascarado (1979)  / Nazario

Portada y contraportada / Star (1979)  / Ouka Leele

La revista Star fue referencia de la contracultura de los 70 y se ha convertido, con el tiempo, en crónica de una época irrepetible. ¿Qué implicaciones personales y profesionales tiene el nacimiento de la misma y tu participación en ella? Yo publicaba en Star, tanto textos como dibujos, y era algo total. Colaboraba gente como García-Alix y Ouka Leele, a quienes todavía no conocía, pero ya iban creando los gérmenes de lo que sería la movida. Fue una revista irrepetible que puso en contacto a mucha gente y creó dinámicas absolutamente bestiales.

Eres un pintor destacado de la generación de Guillermo Pérez Villalta, Ouka Leele y Ceesepe, con quienes también compartiste parte del viaje. ¿Qué destacarías de toda esta época? ¿Fueron las drogas responsables de tanta libertad y profusión creativa? La gente cree que hubo más droga durante la movida que en otras épocas, y eso es falso. Ha habido drogas siempre y han influido en todos los movimientos artísticos. Desde la época de las Cuevas de Altamira con las setas alucinógenas, a los surrealistas con el opio o los expresionistas con el alcohol. El problema con las drogas son sus víctimas. La movida tiene un montón de muertos. Imagino que se debe a que no teníamos tanta información sobre la heroína como se tiene ahora. Nadie tenía miedo a nada y quedaba todo muy divertido. De todos modos, nunca he pintado bajo el efecto de las drogas. He podido tener ideas que he esbozado en un papel, pero no trabajar. Pintar es una actividad agotadora y no se puede hacer drogado. Yo pinto con café.

En 1980 llega tu primera exposición individual, “Moda”. Tenemos entendido que para la inauguración llevaste a cabo toda una performance con la inestimable participación de Ouka Leele como enfermera en una ambulancia y las sirenas a todo volumen camino de la galería donde exponías. Cuéntanos, ¿fue algo conceptual o fue simplemente concebido como herramienta promocional? Hubo mucho rollo conceptual detrás. Cuando llevé a cabo esta performance, todo el ambiente artístico de Barcelona era bastante aburrido. Me parecía muy interesante concebir el arte como alarma social (ambulancias, sirenas…), revulsivo y revolución total. Fue complicado hacerlo, ya que tuvimos que contactar con una ambulancia ilegal que se prestara a formar parte de esta locura y nos llevara camino de la galería armando tanto revuelo. La policía nos vino siguiendo como si fuéramos gángsters, mientras yo simulaba ser un enfermo que llevaba una lubina como corbata. Imagínate. Llegamos a la Galería René Metras y allí grabamos el vídeo “Koloroa”, que recogía todo lo ocurrido. La policía empezó a pedir los DNI a todo el mundo, menos a mí. Intuyo que me vieron cara de loco y no se atrevieron.

¿De qué manera influye tu pertenencia a la movida madrileña para que hayas realizado las portadas de algunos discos de gente como Radio Futura y Aute? Bueno, tras “Koloroa”, Ouka Leele y yo nos volvemos a Madrid. Desde el año 80 al 87 la movida es una locura total. Nos conocíamos todos, colaborábamos los unos con los otros, nos veíamos todas las noches… Cada noche surgía una aventura distinta, además de fiesta había trabajo. Así que me propusieron hacer las portadas de discos como “Al calor del amor en un bar” de Gabinete Caligari, “Tierra” de Radio Futura y “El chico más pálido de la playa de Gros” de Poch (cantante de Derribos Arias). Lo de Aute, también amigo, vino más tarde, justo en el 2000, con el disco tributo “¡Mira que eres canalla Aute!

¿Es tu libro “Europa réquiem” reflejo del horror vacui que sentiste durante tus primeros años como urbanita y militar de una ciudad tan convulsa como Madrid? ¿Cómo pasas del cuartel a la movida? “Europa réquiem” es consecuencia del servicio militar que me tocó hacer, muy urbano, muy duro. Me destinaron al Inmemorial del Rey en Alcalá de Henares. Pero también es resultado de la tristeza que podía ver en las caras de la gente que iba en el metro. El libro refleja lo claustrofóbico que me resultaba todo. El primer domingo que me dieron libre en el cuartel, me marché al Rastro. Sabía que Ceseepe, García-Alix y Alaska tenían un puesto de cómics. No nos conocíamos más que de referencia, pues todos habíamos colaborado en Star. El puesto se convirtió en un centro de contactos y por allí pasaba todo Madrid, desde Carlos Berlanga a Ramoncín o Radio Futura. Fue entonces cuando, junto a Ceseepe, alquilé un piso en la calle Imperial y se convirtió en el primer piso de la movida madrileña. La verdad es que estoy muy orgulloso de haber sido parte de algo tan increíble. Fue un milagro que me tocó vivir. Para mí ha sido un movimiento tan importante como lo fue el de los surrealistas de París o los Dadá de Zurich. La movida es conocida en todo el mundo, mucho más que el movimiento El Paso.

Dibujo perteneciente a la serie Europa requiem, 1977

En tu trayectoria como artista pasas de una época figurativa inicial algo distorsionada a otra naranja y teñida de romanticismo. De ahí al lirismo de los noventa y una aproximación al mundo de la naturaleza y la cosmogonía. ¿Qué hay detrás de cada una de estas etapas pictóricas? Antes mi pintura era más urbanita y de interiores, imagino que debido a la influencia de la movida; ahora se ha convertido en pura naturaleza. Supongo que mi pintura es espejo de lo que vivo y siento en cada época. En estos momentos me gusta que mis cuadros respiren aire fresco.

¿Sigues teniendo fe, tal y como has afirmado en alguna ocasión, “en una pintura que consagre la realidad, una pintura fuerte como la emoción de la semilla de garbanzo y, a la vez, llena de dudas, frágil, como las lágrimas que destilamos en nuestras vidas”? Sí, claro, eso es mística pura. Sigo hablando de lo mismo, de religión y biología. Son misterios que desconocemos y, por eso mismo, creo en Dios. Es el milagro y la emoción de la vida.

Te hemos oído decir que tus cuadros son “cuadros-oraciones que aceleran el brillo de los misterios de cada minuto”. ¿Podríamos afirmar entonces que hay magia en tus pinturas, una magia que nos desvela la profundidad espiritual y poética del devenir diario? Cada cuadro que pinto es una pregunta que me hago sobre el origen de la vida y del Universo. Cada cuadro se convierte así en poesía, en un sentimiento, en una intuición hecha imagen. Como he comentado antes, lo que quiero hacer con mi pintura es hacer a la gente más feliz, que cada cuadro sea una isla de paz y tranquilidad. No me gusta la pintura triste, oscura o siniestra. Me gustan los cuadros resplandecientes, la vida que llevamos ya es suficientemente estresante. De todos modos, mis cuadros sólo dan cuenta de una mitad, la otra mitad la pone el espectador.

¿Qué hay de Cándida Ortiz, tu madre y reconocida poetisa, en El Hortelano? Mi madre es la persona a la que más he querido en mi vida. De hecho, gracias a ella me pude dedicar al arte. Es mi santa madre y una poetisa increíble, además de rapsoda (llenaba teatros con sus recitales). Publicamos un libro a finales de los 90, “Brotes ocultos ven la luz”, con cuadros míos y  poesías suyas. Murió el año pasado, pero me gusta pensar que está aquí conmigo. Ahora mismo estoy preparando un libro póstumo con sus poesías inéditas y prólogo de Luis Alberto de Cuenca.

Si hablamos de la madre naturaleza, tan presente en tus obras, ¿crees que está en peligro de extinción? ¿La hemos maltratado en exceso? Respeto la naturaleza y me considero muy ecologista, me gusta convivir con animales. Pero no soy muy catastrofista, no creo es que vayamos a desaparecer de la faz de la tierra en 50 años. El mundo evolucionará y lo que debemos tener claro es que la raza humana no es imprescindible para el planeta Tierra.

© David García

Así mismo, la vida marina y el agua aparecen de forma constante en tus pinturas. ¿A qué se debe esta fijación por el líquido elemento? El agua me encanta. Primero, porque venimos del agua (líquido amniótico) y, segundo, porque tiene unas posibilidades increíbles como pintor, por las olas, las curvas…

¿Qué han aportado tus viajes y tus estancias en lugares como Fuerteventura, Roma, Nueva York y Japón a una trayectoria como la tuya? Me considero un gran viajero, pero cada día que pasa me hago más Robinson Crusoe. Me gusta mucho la soledad, pasear por una playa desierta o irme al campo y mucho menos las ciudades. Tengo la sensación de que, salvando las diferencias, todas son lo mismo. Y eso me aburre.

¿Qué ha cambiado del primer al último cuadro de El Hortelano?Ahora soy más sabio pintando y mis cuadros están menos llenos de cosas, son más simples y, al mismo tiempo, más trabajados. Eso es algo que se aprende con el tiempo. Ahora, además, el hombre ha dejado de ser el eje de mis pinturas y el peso recae sobre la naturaleza.

¿Podríamos concebir tu obra como un autorretrato? Claro. Yo pinto dependiendo de cómo esté y cómo me encuentre anímicamente en cada momento. Además, se puede ver cada una de mis estancias (Madrid, Nueva York, Roma…) reflejadas en mis cuadros, como si de un diario se tratara.

¿Cómo te autodefinirías? Como un humano explorador. Un viajero plástico. Pienso que, de algún modo, siempre estamos viajando.

¿Qué les dirías a aquellos que vaticinaron la muerte de la pintura? El poder de la imagen es súper potente, es lo más básico que existe en el ser humano. Por eso, la pintura nunca pasará de moda. Yo siempre digo que hago un arte unplugged, ya que utilizo oleos y telas para hacer mi trabajo. Lo de vaticinar la muerte de la pintura creo que es algo debido, más bien, a temas comerciales.

¿Te has sentido alguna vez incomprendido por el público o la crítica más especializada? No, nunca. Tengo mi público y no puedo ni quiero gustarle a todo el mundo.

¿Crees que el mundo del arte se ha mercantilizado en exceso y convertido las obras en un mero producto de compra-venta? Sí, por supuesto. Actualmente, hay obras sobrevaloradas que nada tienen que ver con el mundo del arte, sino con el blanqueo de dinero, la especulación y la publicidad.

Si menciono la palabra “coleccionista”, ¿qué es lo primero que te viene a la mente? A mí, particularmente, me encantan los coleccionistas. Es la gente a la que realmente le gusta mi trabajo y, por lo tanto, son capaces de rascarse el bolsillo y pagar por mis pinturas. Soy de los que piensa que el arte es barato y una gran inversión, es lo único que nunca baja de precio, independientemente de los condicionantes externos.

¿Consideras que el arte es capaz de cambiar el mundo o es justo al contrario? Para mí el arte es una cosa sagrada, puede cambiar la vida de la gente. Pero también el mundo cambia el arte. Es un proceso recíproco.

Si no fueras pintor, ¿qué serías? Biólogo, por supuesto. A veces todavía me lo planteo. Me encantaría estar en Doñaña o en la Albufera encargado, por ejemplo, de contar patos. Sería feliz haciendo esto, aunque intentaría combinarlo con mi trabajo como pintor.

Si pudieras volver atrás en el tiempo, ¿cambiarías algo? No, para nada. Todo lo que he vivido ha sido una auténtica maravilla. Incluso lo malo. Aprendes más del sufrimiento. No hay avance sin dolor.

¿En qué andas trabajando ahora? Acabo de estar tres años por toda Europa exponiendo mi obra, una retrospectiva (120 cuadros aproximadamente), con la Sociedad Estatal para la Acción Cultural en el Exterior (SEACEX). Recientemente, he expuesto “Madre Agua” en La Gallera de Valencia y ahora estoy metido de lleno con mi serie “Humano”, una palabra que incluye dos, “humano” y “mano”. Es todo un homenaje al origen del hombre, ya que la primera firma de artista es una mano. Eso se puede ver, por ejemplo, en las Cuevas de Altamira. Eso es lo que estoy haciendo, imprimo la huella de la mano de mis amigos en el lienzo y, a partir de ahí, sacar nuevas imágenes. De momento, llevo 85 cuadros. Yo soy un pintor lento. Me gusta pintar poco y bien.

Danos un titular para tu entrevista. Uf, se me ocurren muchos: “La pintura puede salvarte la vida”, “Pinto para acariciar al mundo”, “Pinto para dar gracias a dios”, “La pintura es el milagro de la materia”, “El arte es antioxidante”, “La naturaleza es mi mejor museo”, “Mi musa es el planeta Tierra”, “Mi pintura es una oración”, “Rezo cuando pinto”, “Pintar es volar”, “Pintar es rezar”.

¿Cuáles serían los 10 pintores de los que recomendarías ver su obra? Velázquez, Van Gogh, Chaim Soutine, Odilon Redon, Goya, El Greco, Monet, Hukusai, William Blake y Sorolla.

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Más info: www.elhortelano.es

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1 comentario

  1. […] se incrementó inesperada y exageradamente. La respuesta la tiene el propio protagonista del post publicado, El Hortelano, quien decidió darle cierta promo a través del mail y las redes sociales a […]


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