Domingo de remember_Carlos Fuentes, escritor

ENTREVISTA A CARLOS FUENTES

Recuerden que estamos en Domingo de remember y que, por lo tanto, lo publicado aquí pertenece al pasado. Un pasado, en este caso, muy cercano, dado que mi entrevista a Carlos Fuentes (Panamá, México, 1928) fue publicada en febrero de 2010 en la revista Esquire.

Como ya les he comentado en múltiples ocasiones, la sección “En esto creo”, donde ha sido publicada esta entrevista, no incluye las preguntas del periodista, sólo las respuestas del entrevistado. Pasen y lean.

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Fotografía: Diego Martínez
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Creo en mi mujer, mis hijos, mi familia, en mis amigos y en la vitalidad del mundo, en su futuro, y en la posibilidad de ir hacia delante salvando los escollos, a veces trágicos, que se van presentando.

Como escritor creo en el compromiso con la palabra y la imaginación. Lo demás, el compromiso político, por ejemplo, se da por añadidura. Son compromisos ciudadanos que uno asume o no. Yo los asumo.

Un escritor ni nace ni se hace, un escritor se inventa.

Me empuja a escribir la necesidad.

Me siento más cerca del amor que de la literatura.

Soy mejor espectador de teatro que autor.

La imaginación es más importante que la memoria a la hora de escribir.

Los premios literarios son estímulos importantes.

Estoy muy satisfecho con el Premio González Ruano porque jamás he abandonado el periodismo, mi primera vocación literaria. El premio es un regalo que cae del cielo y se agradece.

Mi literatura aspira a convocar la libertad del lector.

He escrito una sola obra con veinte novelas. Se llama “La edad del tiempo”.

Me han servido de inspiración autores como Cervantes, Balzac y Faulkner.

Cada año leo “El Quijote” y en cada ocasión lo leo por primera vez, descubro cosas nuevas cada vez y me quedo estupefacto con su riqueza. Es una novela que siempre es una primera lectura, aunque la lea todos los años.

Para poder escribir hay que haber leído mucho. Así lo creo, porque uno es parte de una tradición.

Lo que no es necesario para poder escribir es haber viajado. Hay escritores que no se mueven nunca de su sitio y escriben muy bien, y hay otros que viajamos. Eso es parte de la biografía y del puntaje de aviación, pero no tiene nada que ver con la literatura.

Yo he viajado mucho porque mi padre era Diplomático de carrera. Desde que nací hasta los quince años viví en Panamá, Quito, Montevideo, Río de Janeiro, Washington, Chile y Buenos Aires, lo que ha aportado a mi literatura un entendimiento de los demás y una ausencia de chauvinismo, de nacionalismo y entender los valores de los otros.

Me interesa la literatura contemporánea de Hispanoamérica. Tomás Eloy Martínez, Silvia Iparaguirre, Matilde Sánchez y Luisa Valenzuela, de Argentina,  Carlos Franz y Arturo Fontaine de Chile, Santiago Roncagliolo de Perú, Santiago Gamboa, Juan Gabriel Vázquez y Álvaro Enrique, de Colombia, y Jorge Volpi en México.

Soy un gran especialista del cine que se hizo entre los años 30 y 50. Me interesan los autores italianos, Rossellini, sobre todo, pero también el cine de Buñuel y Bergman.

La literatura es la vida. La vida es lo que uno hace. Si no escribo literatura, no vivo, y si vivo, hago literatura.

Soy muy metódico a la hora de escribir. Me levanto muy temprano, a las seis de la mañana, a las siete ya estoy escribiendo, a las doce me paseo por el cementerio en Londres, porque ahí no me arrollan los coches que circulan distinto al resto de países, y voy al teatro en la noche. Es una vida perfecta en Londres. En otras ciudades, sin embargo, tengo que ver amigos, cosa que hago con mucho gusto.

Me considero un autor bastante prolífico. Escribo más de lo que mis editores pueden publicar.

He escrito bastante. Ha ocurrido la vida, el amor, mi mujer, mis hijos, mis amigos… Todo lo que conforma la vida sin la cual no se podría escribir.

Desde 1958, año en que publico “La región más transparente”, han ocurrido treinta libros, entre novela, cuento, ensayo y teatro.

La única censura que yo he tenido ha sido en la España franquista. Sólo aquí “Cambio de piel” fue prohibido en el año 67, después de ganar el Premio Biblioteca Breve. La parte buena de la censura es que le da una publicidad inmerecida a un libro.

La primera vez que vine a España fue casi como persona non grata, en tiempos de Franco. A partir de la democracia española he venido muy a menudo, tengo muchos amigos y me siento muy a gusto. Es casi un segundo hogar para mí.

España tiene un rey magnífico, un rey que ha salvado la transición democrática y ha sido garante de la transición democrática, del ingreso de España en Europa, de la presencia de España en la Comunidad Internacional y de la magnífica relación entre España y México. Creo que es la principal figura política de este país.

Un ministro de Trabajo del Gobierno de México trató de prohibir “Aura”, diciendo que era una obra pornográfica y sacrílega porque la pareja de la novela hacía el amor debajo de un Cristo.

Yo tengo un lado muy interesado en la religión católica, la religión mayoritaria en mi país. No sé si soy ateo, pero soy no practicante. Lo que sí me interesa es una religión como ésta, que ha permeado tanto la vida cultural de mi país, donde hasta los ateos creen en la Virgen de Guadalupe. Incluso yo, y si no creyera en ella no me atrevería a decirlo porque me lincharían.

México dejó lo que Vargas Llosa llamó la “dictadura perfecta”, el PRI. Tuvimos a los partidos de la oposición y descubrimos que eran tan corruptos como el PRI. De manera que hemos votado para que regrese el PRI.

Espero que en Cuba haya un proceso hacia la democracia en el que se reconcilien los cubanos de afuera y los de adentro, que no regresen a los tiempos de Batista y los casinos, la corrupción cubana y que una nueva juventud de orientación socialista coexista con los de afuera y sea una nación democrática del continente americano.

En medio de la televisión, la radio y la producción de medios masivos hay una producción literaria como nunca había visto antes. Antes se decía que Hispanoamérica era una novela sin novelistas, ahora eso ya no es verdad.

No me preocupa la cultura basura porque no sé qué es eso.

Yo me detuve en el fax y mi esposa, que es muy hábil, se encarga de todo lo que es la tecnología moderna. Las nuevas tecnologías no me sirven para escribir, sólo para informarme. Yo escribo con cuaderno y pluma, como Cervantes. Es todo lo que necesito.

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