Domingo de remember_Nacho Vigalondo en Playboy

Imagen: @ Óscar L. Tejeda

Ya saben, Domingo de remember. Recupero aquí una entrevista de lo más amigable que le hice en 2008 a Nacho Vigalondo para la revista Playboy a raíz del estreno de su primer largometraje, Los cronocrímenes.

No sé si fue más divertida la entrevista en el Pepe Botella o la sesión de fotos en el estudio improvisado de la calle Galileo. La cuestión es que me llevé muy buen rollo del encuentro. Óscar también.

NACHO VIGALONDO_ENTREVISTA
“Mis películas son romance, sexo y ciencia ficción”

Ha tenido éxitos notorios como su corto 7.35 de la mañana (nominado a los Oscar 2004) o su canción-icono Me huele el pito a canela y forma parte de la nueva hornada de realizadores cuyos referentes son los cómics, pero también los videojuegos y las novelas de ciencia ficción. Ha participado, además, como guionista en programas como Gran Hermano y Agitación + IVA y cortometrajes como Pornografía y Tomar algo por ahí. Pero no se equivoquen, Nacho Vigalondo (Cantabria, 1977) no es un monstruo de feria (aunque le guste Leonardo Dantés), afortunadamente tampoco es un tipo que se tome demasiado en serio. Ahora nos presenta su primer largo, Los cronocrímenes, todo un viaje en el tiempo que promete ser un taquillazo. Hollywood no se lo ha pensado dos veces y se ha hecho ya con los derechos para hacer su propia adaptación. Entren, vean y valoren ustedes mismos.

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¿Se ha convertido “7.35 de la mañana” en corto-fetiche? “Fetiche” se me queda un poco grande. Aunque me gusta pensar que es emblema de algo. Para mí, sobre todo, es el corto que cambió mi vida. De todos modos, creo que si un objeto llega a convertirse en fetiche o en relevante, no lo es para el creador, sino para otros. Yo quedo fuera. Por ejemplo, cuando utilizo una canción que para mí tiene una significación especial, la mato. De alguna manera deja de funcionar como antes. Es como los lugares donde ruedas, el vínculo emocional cambia y sabes que ha llegado el momento de moverse en otra dirección. Por lo tanto creo que cuando haces cine no conviertes las cosas en fetiche, sino que matas esos fetiches.

¿Qué ha sucedido en tu vida como director desde “7.35 de la mañana” hasta “Los cronocrímenes”? ¿Te planteaste alguna vez abandonar? Una aventura, ahora apasionante, pero en su momento terrorífica. Ha sido muy difícil levantar la película, creerme que soy director de cine y que me iban a dejar hacer mis cositas y, sobre todo, una película como “Los cronocrímenes”. Nunca me he planteado abandonar, la verdad, pero sí te imaginas casi un director maldito.

¿Por qué ha tardado tanto tiempo en tener fecha de estreno en España? Le ha pasado lo que a tantas películas que se firman sin un acuerdo previo o vínculo con algún grupo de comunicación, canal de televisión o distribuidora potente. Si no hay acuerdo, tienes todas las de perder a la hora de la distribución. Es el caso de más de la mitad de las películas que se ruedan en este país.

Los yanquis han comprado los derechos de la película para hacer su propia versión. ¿Puede que eso haya influido para que se estrene finalmente en España? ¿Nos puedes contar algo de su adaptación? Puede, no lo niego. Pero no creo en eso de que “nadie es profeta en su tierra”. Respecto a su adaptación en Hollywood, no sé nada. Sólo que la producirá Steven Zaillian, que tiene un currículo estremecedor. Guionista de “La lista de Schindler” y director de “En busca de Bobby Fisher”. Ni más ni menos. También sé que el guionista será Timothy J. Sexton, responsable del guión de “Hijo de los hombres”. Pero nada más. Desde luego es gente más grande y poderosa de lo que yo hubiera imaginado para la adaptación de una película mía. Así que estoy encantado. Respecto a quiénes me gustaría que fueran director y actores, prefiero no especular porque quiero que esta película sea para mí una sorpresa continua y quiero vivirla como un espectador más.

¿Cómo surge un proyecto como “Los cronocrímenes”? Nace como amor, sumisión y fanatismo por la ciencia ficción. Surge por mi deseo de rodar una historia de viajes en el tiempo y por participar de algunas novelas que me encantan. El guión no era más que un acto puramente masturbatorio, una suerte de “cómo conseguir hacer el triple salto mortal”. Realmente, era una pieza de artesanía sin valor real, hasta que en la cuarta o quinta versión aparece el personaje de Bárbara Goenaga y la película cobra sentido, adquiere un valor emocional y habla sobre cosas como el deseo, la culpa, la redención y, sobre todo, me daba pie a jugar con el espectador. Me encanta que los primeros cinco minutos pueda ser una película erótica del 73 y, de repente, todo cambie.

¿Qué importancia ha tenido tu blog en su promoción? Uno empieza a escribir su blog del modo más inocente y con una necesidad visceral de transmitir, comunicar, exhibirse o vender personalidad o, incluso, pretender enamorar (que, por otra parte, es lo que pretende todo aquel que se monta un blog) y, poco a poco, te vas dando cuenta de que es una herramienta de comunicación y promoción tan válida o más que otra cualquiera. Lo bueno del blog es que si yo me volviese loco ahora mismo y colgase una foto de mi trasero, no pasaría nada. No tengo ningún tipo de cortapisa ni control. Creo que está muy bien ese grado último de libertad.

¿Qué te lleva a aparecer como actor en tus trabajos cinematográficos? ¿Hay algo de exhibicionismo en ello? He sido actor durante toda la década de los 90 y parte del 2000, haciendo publicidad y teatro. Si bien es cierto que cada vez me resulta más difícil escribir o actuar. Desde luego, ser artista tiene un punto de exhibicionismo inevitable, salgas o no delante de la cámara, y eso hay que utilizarlo en positivo. Quiero dejar claro que, aunque deje de salir en mis películas, seguiré siendo exhibicionista. Todo lo malo que se asocia al artista (vanidad, exhibicionismo, inseguridad…) no hay que negarlo, sino utilizarlo.

Si pudieras volver al pasado, ¿qué película te hubiera gustado dirigir? Me hubiera gustado estar presente en el rodaje de “Psicosis”. Me habría vuelto loco. Me gustaría saberlo todo sobre esa película de Hitchcock y daría un dedo por haber estado ahí. Por ejemplo, en muy pocos libros se explica que en un momento determinado, en la ducha y ya apuñalada, se le ven las tetas a Vivien Leigh, aunque sea fuera de foco y en una especie de nebulosa. Pero ahí están. Son muchos detalles…

¿Algún proyecto futuro? Estoy escribiendo como un condenado y me manejo en extremos, igual hago algo a gran escala en Los Ángeles (recibo guiones con mucha regularidad) que igual hago algo pequeñito aquí. Pero seguro que seguiré mezclando romance, sexo y ciencia ficción.

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Ver entrevista original en PDF.

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