¿Qué fue de la propiedad intelectual, las patentes y la privacidad de la información? / Otra economía es posible

‘Wikinomics’ es un término que acuñó Tapscott (junto a Anthony D. Williams) y que hace referencia a todo aquello creado bajo el concepto de economía colaborativa y digital. Léase, la economía que surge de la colaboración entre grupos humanos a raíz de las relaciones sociales generadas por el 2.0. En este contexto, el ‘prosumidor’ (aquel que no sólo consume, sino que también produce) alcanza el rol protagonista.

Ejemplos hay muchos y muy variados. Lo más conocidos son WikipediaYouTube,LinuxMySpace, donde ya no existe un único creador, sino creadores múltiples: cada uno de nosotros aporta su granito de arena al resultado final. Todos nos convertimos así en co-autores. Y esto es sólo la punta del iceberg de un mundo que todavía está por llegar donde la interacción es condición sine qua non para el desarrollo máximo de la sociedad.

Pero la economía colaborativa no sólo está cambiando la forma en que trabajan las empresas, también está metamorfoseando los colegios, las universidades, la ciencia, la política, los medios de comunicación, la industria musical… incluso cómo nos comunicamos los unos con los otros. Las nuevas tecnologías han puesto en un brete a tan cotidianos asuntos e instituciones. Como sostiene el propio Tapscott, “todo un nuevo modelo basado en Internet está emergiendo”. Y si el futuro del mundo está en Internet, quedarse fuera es todo un suicidio personal y profesional. Seamos nativos o inmigrantes digitales, la economía y la sociedad ya no son las que eran, ya no funcionan de la misma manera. Y, como dice la sabiduría popular, adaptarse o morir (Darwin manda). Seguir leyendo

Pandemia 2.0 / Criticar por criticar o no

Pandemia 2.0

El 2.0 se está cobrando vidas. En serio. Al menos, aquellas más reales, más palpables, y además genera estrés. No todo iba a ser bueno.

Me explico. Para estar al día sobre las TIC (algunos por trabajo, otros por ocio) hay que estar constantemente leyendo: Twitter, Facebook, LinkedIn, Blogs, Tumblr… Pero, no sólo eso, para existir en el ecosistema 2.0, también tenemos que participar (y no de uvas a peras), creando contenidos en las diferentes plataformas de forma regular o, dada la avalancha de mensajes, hacerlo con cierta frecuencia (léase, frecuente), si queremos que se nos vea (visibilidad). Seguir leyendo

La escuela como túnel del tiempo / Tiempo de reflexión

Pizarra
El fin de semana del 15 y 16 de octubre de 2010 tuvo lugar uno de los eventos 2.0 más interesantes de los últimos meses, el Global Education Forum 2010 (GEF10) , con ponentes tan imponentes -permítanme la cacofonía- como Marc Prensky, inventor y diseñador de juegos, y Richard Gerver,  director de  Happy Secrets, entre muchos otros.

A lo largo de estos dos días se habló largo y tendido sobre cómo las nuevas tecnologías están cambiando la educación. Y, sí, la educación está cambiando, pero no el sistema educativo. Permítanme reflexionar sobre ello, no como experta en la materia, ni siquiera como implicada, sino como “tocapelotas” profesional que no entiende demasiadas cosas. Seguir leyendo

Otro cineasta es posible_David Lynch + Interview project

A modo de road trip David Lynch realiza su particular viaje por la América más profunda haciendo entrevistas a personas anónimas que se va encontrando por el camino, que le cuentan su historia de vida. Una vez recogidas, todas estas entrevistas se convertirán en documental y huella palpable del imaginario colectivo de Estados Unidos. Y es que todos tenemos algo que decir. Si alguien lo duda, sólo tiene que echar un vistazo a alguno de los vídeos. 

Imagen_cinemaniablog

CARACTERÍSTICAS DEL PROYECTO

  • Fecha de lanzamiento: 1 de junio de 2009.
  • 121 entrevistas (112 publicadas hasta la fecha).
  • Nuevo episodio (entrevista) en la web cada 3 días.
  • Cada entrevista dura entre 3 y 5 minutos.
  • 70 días de viaje.
  • 30.000 km recorridos.

Ruta de viaje_Imagen_Interview Project

  • Financiado por Absurda, la compañía de Lynch.
  • Co-dirigido por Austin, hijo de.
  • Producido por Sabrina Sutherland.
  • Entrevistas a cargo de Angie Schimidt y Julie Pepin. Presentadas por David Lynch.
  • Música de Dean Hurley y Stoll Vaughan.
  • Sigue el proyecto en Twitter o Facebook.

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Tiempo de reflexión_Geekonomía, de Hugo Pardo Kuklinski

GEEKONOMÍA, UN RADAR PARA PRODUCIR EN EL POSTDIGITALISMO

Autor del libro_Hugo Pardo Kuklinski

Como afirma Antonio Bartolomé Pina en las páginas de Geekonomía, “en la era de la sobreinformación, el prestigio está configurado por el grado de atención de los otros”. Es decir, como empresa, institución, persona o profesional puedes publicar todo lo que quieras y puedas, pero tu grado de importancia depende de tu visibilidad (cuánto eres leído, citado, etc.). Algo que hoy en día, gracias a las redes sociales, es relativamente más fácil de conseguir. Una visibilidad que aporta reconocimiento, prestigio, condición de experto (sea cual sea la materia) y, por ende, aunque sea de manera indirecta (todavía no podemos hablar de ingresos por publicidad de cierto peso y, mucho menos, de forma pluralizada), genera un ROI, un retorno de la inversión (tiempo, dinero, energía), a modo de conferencias, charlas, trabajo, alumnos, clientes o similares.

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Terra incógnita_las claves del periodismo 2.0_Newwws!

Cómo ser periodista 2.0 o crear un medio digital sin morir en el intento, así podríamos haber titulado este artículo. Y es que, en definitiva, los periodistas –vieja o nueva escuela- lo tenemos crudo ante tanta overdose tecnológica y diversidad de demandas a la que nos vemos sometidos.

Frente al tan cacareado periodista One Man Band, una se queda paralizada, sobre todo teniendo en cuenta que ni los propios medios saben hacia dónde se dirigen -ni ellos mismos, ni esta revolución tecnológica-. Si a ello le sumamos la crisis del sistema económico mundial, podemos decir que esto no ha hecho más que empezar.

Imagen: “El hombre orquesta” (One Man Band, 2005), corto de Pixar

Cabe la posibilidad de equiparar el estado mediático actual a una realidad Photoshop. Es decir, tendríamos diferentes capas que, agrupadas, darían una imagen global del fenómeno. O lo que es lo mismo, para entender lo que está pasando, necesitamos tener presente los diferentes elementos que articulan la realidad.

Por una parte, la industria periodística –conocer su lado empresarial, por supuesto-; por otra, el rol del periodista -qué cambia del papel al 2.0- y, finalmente, las nuevas oportunidades que surgen de cualquier crisis. Sin duda, estamos en un mundo nuevo, un mundo conectado, y eso requiere, por ende, de nuevos modelos de negocio y nuevos comportamientos.

Así lo apuntó Víctor Puig, director de reputación y contenidos en Overalia, el pasado martes, en la última conferencia de Newwws!, “un espacio para reflexionar sobre la comunicación editorial en los nuevos espacios digitales” que ha tenido su sede en el IED durante los últimos cuatro meses.

Puig habló de publicidad en Internet -que es, al fin y al cabo, lo que mantiene los medios y a los periodistas-, poniendo de relieve el mayor sufrimiento de los nativos digitales frente a los provenientes del papel, pues son estos últimos los únicos que cuentan con balón financiero detrás y un prestigio ya consolidado.

Los nativos digitales, hasta que todo esto se estabilice y el dinero fluya con normalidad, se ven obligados a mantener una estructura de gastos imposible y eso pese a que el tamaño de las redacciones digitales se ha reducido a la mínima expresión. Y es que la pela es la pela, amigos, y nadie escapa a su influencia. Que se lo digan a los responsables de Soitu y Factual, tan interesantes como fallidos proyectos mediáticos.

Los medios, desde luego, deben despabilar si no quieren quedarse fuera del reparto, ya que Google controla el 70 % de la publicidad online y los usuarios están leyendo contenidos alternativos (19,7% blogs, 80,6% redes sociales).

Imagen: Vía Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña

Pero no sólo eso. ¿Puede un medio digital plantearse, como contraprestación, cobrar por el contenido y así financiarse? La respuesta es clara, según un estudio realizado por Nielsen (27.000 usuarios de 52 países, 2010). El 70% de los usuarios está dispuesto a pagar si el contenido ofrecido es de calidad, el 75% no está dispuesto a pagar si ya es subscriptor de medio en su edición en papel.

¿Cómo hacer rentable, entonces, un medio digital acostumbrados a los altos márgenes de rentabilidad del papel a lo largo de los dos últimos siglos? He aquí el verdadero puntal del periodismo 2.0. La cuestión, como señala Jeff Jarvis y recoge John Carlin en El País, es que “aunque haya un núcleo reducido de personas dispuesto a pagar por leer noticias exclusivas o columnas bien escritas, la realidad es que los ingresos que generan no compensan las inevitables pérdidas de publicidad”.

Pero opiniones hay para todos los gustos. En una entrevista publicada ayer por PR Noticias, Francisco Frechoso, director del digital Cuarto Poder, no cree que el futuro pase por el pago de contenidos. Así las cosas, veremos qué nos depara el periodismo a corto y medio plazo.

Espero que los contenidos de pago no se conviertan en acomodo de connaisseurs, en joya informativa destinada sólo a una elite documentada y económicamente solvente. Espero, también, que no tengamos que hablar de ciudadanos de primera con acceso a información de relevancia versus ciudadanos de segunda con acceso a información tratada de forma superficial.

Desde luego, el futuro del periodismo es harto complicado. No obstante, tras escuchar a Puig, me atrevo a aventurar algunos aspectos del horizonte mediático:

1. El papel seguirá existiendo, pero en menor medida, y conviviendo con el digital. Un digital que, poco a poco, impondrá sus nuevas formas-hábitos y será accesible-digerible para todos. Si las redacciones serán integradas (un mismo periodista trabaja en ambos formatos) o segregadas (diferentes periodistas para diferentes formatos) quedará a merced del buen entender del responsable de cada medio.

2. Habrá una bicefalia mediática, aquella parasitaria que haga copy&paste de las noticias de agencia o de las noticias de otros –agenda externa– y aquella otra que elabore sus propias noticias, crónicas y reportajes desde un punto de vista particular, profundo y personal –agenda propia-. El usuario decidirá si le interesa la asepsia informativa o el trabajo serio y reflexivo.

3. Entre tanta maraña informativa, el papel del experto cobrará vital importancia a la hora de diferenciar el grano de la paja, lo bien escrito de lo zafio, lo profundo y riguroso de lo superficial y sin documentar. Y este rol de prescriptor podrá encontrarse tanto en el papel como en el digital. Todo ello, pese a que como apunta Puig, actualmente las redacciones, en un alarde de incongruencia y estupidez (expresión y adjetivos de cosecha propia), se están becarizando en exceso.

4. Sí, los periodistas nos veremos obligados a ser hombre orquesta donde las habilidades multimedia estarán a la orden del día, así como la inmediatez en continuo equilibrio con el análisis y la interacción diaria con las redes sociales.

5. El SEO (Search Engine Optimization) será un protagonista más. Porque somos lo que publicamos, pero también lo que los demás publican sobre nosotros y para eso la visibilidad, el posicionamiento en buscadores, es una herramienta imprescindible.


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PUBLICADO POR LA QUE ESTO SUSCRIBE EN YOROKOBU.ES

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Criticar por criticar o no

VIDA 2.0

Hablemos de redes sociales, de comunicación 2.0 (casi, casi, de vida 2.0). Hablemos de crisis mediática en su máximo apogeo, sobre todo, debido a dos factores clave: uno, la crisis económica mundial y dos, la revolución de los medios (bloggers, redes sociales y nuevas tecnologías mediante).

Hablemos de cómo la información -relevante o no- llega antes a nuestros oídos (correos y perfiles sociales) por vías distintas a las tradicionales (televisión, radio, periódicos, etc.). La inmediatez es, desde luego, una de sus virtudes. No tanto la movilización social, seamos sinceros.

Hablemos de la “cultura de la convergencia”, es decir, de un cambio de paradigma donde “los contenidos fluyen por canales mediáticos, se da una interdependencia entre los sistemas de comunicación, existen múltiples modos de acceder a los contenidos mediáticos, la cultura se convierte en participativa de abajo hacia arriba y el consumo es una práctica en red”.

Hablemos, pues, de Henry Jenkins, uno de los mejores analistas mediáticos y teóricos ciberculturales que también incorpora el fenómeno fan (on-line y off-line) a sus análisis culturales.

A estas alturas del post imagino que les ha picado la curiosidad. Lean, entonces, la siguiente entrevista. Dedíquenle parte de su frenético tiempo 2.0 a Convergence Culture, a Henry Jenkins. Y no duden en seguirle la pista. Su último libro, publicado en España por Paidós, lleva el significativo título de Fans, bloggers y videojuegos.

Tal y como se afirma en sus páginas, “los fans figuran entre los consumidores más activos, creativos, críticamente comprometidos y socialmente conectados de la cultura popular”. Son “los representantes de vanguardia de una nueva relación con los medios de comunicación de masas”.

HENRY JENKINS

“Los fans de la ciencia ficción fueron una red social antes de las redes sociales”


Texto publicado por Guillermo Zapata en LDNM

Hace unos meses dejó de dar clases de “Medios de comunicación comparados” en el prestigioso Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT). Desde allí Henry Jenkins escribió diversos libros en torno a las nuevas formas de participación cultural. Su última obra, Cultura Convergente, acaba de ser traducida y publicada por Paidós.
En un capítulo de tu nuevo libro hablas de una comunidad dedicada a intentar saber lo que va a suceder en su reality show favorito (Supervivientes) antes de que el mismo se emita. ¿Crees que es posible desarrollar este tipo de comunidades fuera del mundo de los fans?
Sí, lo creo. Se me ocurre que la llamada “revolución Twitter” que está teniendo lugar en Irán es un buen ejemplo sobre como las nuevas plataformas, unidas a la dispersión de nuevas habilidades sociales y culturales, están permitiendo formas de organización social que son informales y descentralizadas y, a la vez, capaces de producir un enorme impacto en la sociedad. Esto es lo que en el libro llamo “inteligencia colectiva”: la idea de que una comunidad formada por individuos con diversas habilidades puede poner en común sus conocimientos y resolver problemas que no pueden solventarse de forma individual. En Irán existe una generación que ha estado experimentando con una enorme variedad de canales. A través de unos encuentras datos sobre Michael Jackson, en otros recibes información política sobre lo que sucede en el resto del mundo. Han construido redes sociales que permiten conectar a los que viven en Teherán con aquellos que están en otras partes del mundo. Usan plataformas como Twitter o YouTube para hacer circular la información sobre lo que está pasando y así aprovechan las habilidades de la comunidad de iraníes dispersa por el mundo. Los tipos de alianzas que construyen son informales y temporales y, sin embargo, han conseguido atraer la atención sobre lo que está sucediendo de una forma que ningún medio masivo ha sido capaz. Si el gobierno bloquea un canal, los opositores lo rodean, porque se trata de una dinámica descentralizada. Evidentemente, queda por ver si la oposición iraní puede tener éxito derribando al gobierno y también cuánto tiempo lleva eso, pero es evidente que han conseguido ser muy efectivos dispersando información, desacreditando versiones oficiales y conectando sus apoyos por todo el planeta.

La mayor parte de los ejemplos que aparecen en Cultura Convergente pertenecen a algún tipo de género (ciencia ficción, fantasía, etc.). ¿Crees que es posible salir fuera de estos límites?
El fenómeno fan proporciona una estructura social pre-existente que junta a lectores activos y crea un contexto en el que pueden compartir conocimiento. El fandom en el ámbito de la ciencia ficción ha existido durante casi cien años. Forman una red social antes de que nadie teorizara sobre cómo funcionan las redes sociales, tal y como hoy las entendemos. Los fans se han relacionado crítica y creativamente con las historias de su entorno cultural y han construido una infraestructura y un conjunto de prácticas que sostienen sus actividades. Así que no es sorprendente que haya sido los primeros en adaptarse a la cultura convergente. Lo que es fascinante, sin embargo, es lo rápido que los consumidores que no son fans y no son geeks se están adaptando. Hace unos años, ¿quién podría creer lo masivos que se han vuelto fenómenos como YouTube o Wikipedia? Estas plataformas han podido ser lanzadas porque había una comunidad lista para experimentar con ellas, pero han llegado hasta su masa crítica porque estas comunidades han ayudado a educar al público general a vivir en este sistema cultural emergente.

¿Podrías definir brevemente el concepto de “narración transmediática”?
Es aquella que atraviesa numerosos tipos de canales mediáticos de forma estructurada e integrada dentro de cada plataforma, haciendo una contribución valiosa y específica a nuestra experiencia total. La idea de narración transmediática ha ido tomando forma a lo largo de la última década, aunque sus raíces se remontan a mucho antes. De alguna manera la narrativa transmediática es un doble producto de la presión producida por la consolidación entre la concentración de la propiedad de los medios y la producción de franquicias. Hay un fortísimo incentivo económico para una empresa que posee muchas plataformas mediáticas, ya que quieren conseguir audiencias en la mayor cantidad posible de plataformas. Aunque históricamente ha habido una tendencia a la redundancia, a la repetición de la misma información en cada canal mediático, la narración transmediática le da la vuelta para que cada plataforma complemente lo que hemos aprendido de los otros. Algunas de las pistas clave de Perdidos se podían encontrar a través de la serie de televisión, pero otras estaban dispersas en juegos online, en novelas, podcast o episodios para móviles. Puedes seguir Perdidos solamente a través de la televisión o tener una experiencia mucho más profunda si consumes estos textos complementarios. Como hay más información ahí de la que un solo espectador puede consumir, la comunidad de fans juega un papel fundamental para consolidar proyectos como Lostpedia (web de información sobre la serie organizada al estilo de Wikipedia). Lostpedia es un wiki generado dónde se condensa todo lo que sabemos sobre el mundo de la serie. Representa el conocimiento puesto en común de fans con intereses y especialidades muy diferentes. Además, es accesible para la mayor parte de los espectadores casuales que quieren entrar hasta el fondo de esta experiencia de entretenimiento de manera mucho más esporádica.

En el capítulo titulado “Las guerras de Harry Potter” hablas de un problema muy relacionado con la propiedad intelectual y las luchas en torno a este asunto. ¿Crees que es posible desarrollar algún tipo de narración colaborativa sin contar con la “rama principal” (Harry Potter, La guerra de las galaxias, Star Trek…? ¿O más bien necesitamos ese impulso desde el mainstream para desarrollar nuestras propias historias?
Está por ver. Hasta el momento, he tenido problemas identificando narrativas que nazcan desde la base sin la inspiración del mainstream y que hayan proliferado satisfactoriamente hasta alcanzar un número amplio de participantes. Esto puede deberse a la influencia continuada de los medios de comunicación de masas y los narradores profesionales a la hora de crear un espacio compartido con muchas formas de participación abierta en su seno. El narrador profesional puede proporcionar una riqueza en el detalle, una viveza en la caracterización, una complejidad en el diseño que ilumina nuestra imaginación. El sistema de distribución de los medios de masas permite que estas narraciones sean ampliamente reconocidas y que funcionen como lo que yo llamo un “atractor cultural”. Eso propicia juntar a gentes con intereses comunes para construir la red inicial. A partir de estas semillas, la red puede crecer lo que hará que la narración vaya mucho más lejos de su concepción original y se expanda de una manera rica y muy satisfactoria. No tenemos los mecanismos culturales adecuados para inspirar y sostener desde la base este nivel de elaboración narrativa.

 

MÁS INFO:

Convergence Culture

Fans, blogger y videojuegos