Street Style / Criticar por criticar o no

fib10 Oscar L. Tejeda

180º (PORTRAITS SERIE) – FIB 2010 © Óscar L. Tejeda

Uno siempre se pregunta qué es eso de la moda: una frivolidad de la que no debemos hablar excesivamente en público, por estar concebido como poco serio en esta sociedad de doble moral en la que nos ha tocado vivir; una forma de definirnos y distinguirnos de los demás, independientemente de la materia gris que haya detrás, que ya de por sí nos distingue; un negocio con las mismas luces y sombras que otro cualquiera; una disciplina artística más… Tal vez, un poco de todo ello. A mí, desde luego, me confunde y me complica cada día. ¿Es eso un reflejo de mi personalidad? Es decir, ¿soy confusa y complicada? En fin, dejando mis ínfulas psicoanalíticas atrás, les dejo con el listado de blogs imperdibles en torno al street style que me sirve de referencia cuando estoy desnortada, por si a ustedes también les sirve:

Y de regalo,

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Realidad aumentada, diversión aumentada / Criticar por criticar o no

Realidad aumentada, diversión aumentada

La Rosa Púrpura de El Cairo (Woody Allen, 1985) establece una dinámica intrincada entre realidad y ficción, de similar manera a Ocho y medio (Fellini, 1963) o la serie Lost, salvando las distancias. Pero si en algo coinciden es en hacernos vislumbrar la posibilidad de mundos paralelos, realidades alternativas u oníricas que pueden ser tan reales -y no hablo de enfermedades mentales- como la vida real, o esa que consideramos convencionalmente como tal. ¿Existen otras dimensiones de las que no somos conscientes?

En este sentido, creo que las referencias literarias (Philip K. Dick, Michio Kaku) y cinematográficas (Twin Peaks, Origen, Doce monos) han ido allanando el camino a la hierática distinción entre realidad y ficción, los límites han quedado difuminados y todo ello ha dejado abierta la puerta a la imaginación, incluso a que veamos con buenos ojos a la tan cacareada realidad aumentada: una realidad mixta que se deriva de la interacción entre elementos reales y virtuales, que admite la interacción y se visualiza en 3D.

La realidad aumentada nos presenta el contexto de una forma diferente -mixta, ya lo hemos dicho-, pero además enriquece (recuerden el “cueces o enriqueces”) nuestras posibilidades a la hora de exprimir todo lo que nos rodea. ¿Imaginan el hogar del futuro? Pasen y vean:

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Banksy y la mercantilización del arte / Criticar por criticar o no

Bansky y la mercantilización del arte

Últimamente, veo el arte como negocio, el arte como lanzamiento definitivo del ego. Una afirmación arriesgada, que sin embargo parece más vigente que nunca en un mundo tan banal como el que vivimos,donde cuenta más la fama, la popularidad y el dinero que la dignidad, la reflexión y el trabajo bien hecho y la coherencia.

Hoy en día “casi todo” se considera arte, “casi todos” se autodenominan artistas. Y me consta, cómo no, que en la viña del Señor hay de todo, que una obra viene legitimada por la crítica, las instituciones y el mercado. Sin embargo, en este caso y como lega en la materia, elijo la reprobación frente a la adulación o el testimonio.

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Criticar por criticar o no_Identidad digital vs Identidad física

Imagen: antivirus

Los últimos días se ha estado hablando mucho del agujero de seguridad en el chat de Facebook. Esto me ha llevado a pensar de nuevo en la identidad digital de cada uno de nosotros en las redes sociales, en nuestra huella digital, en cómo nos perciben y hacemos que nos perciban los demás.

Hoy por hoy, parecen coexistir dos realidades paralelas, la física y la virtual. Pero no nos engañemos, nuestro perfil en las redes sociales, en la web 2.0 y el que tenemos en la calle, con nuestros amigos, nuestra familia o en el trabajo, se dirigen hacia un punto común, nuestra imagen pública, a la que van dando forma. Por lo tanto, yo no hablaría de dos mundos separados, distintos, sino de uno mismo: tampoco nos comportamos igual en un contexto que en otro, con unas personas u otras, pero no dejamos de ser nosotros y nuestros múltiples yoes.

POSIBLES ERRORES

Por eso mismo, recordar que debemos tener cuidado con lo que decimos o incluimos (fotos, vídeos, etc.) en las redes sociales no está de más. El caso de aquella persona que tiene como amigo a su jefe y mete la pata con un comentario sobre el trabajo es más común de lo que pensamos. Llamémosle ingenuidad, si quieren. El caso de aquella otra persona que es descartada en un proceso de selección por la cantidad de fotos colgadas en Facebook en las que aparece borracha, drogada o desnortada… En fin, llamémosle doble moral, si quieren, pero así funciona y así se lo hemos contado.

Imagen: medicablogs.diariomedico.com

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Criticar por criticar o no_la crítica cinematográfica

LA CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA
Y SUS ALEDAÑOS

Recupero aquí tres entrevistas que hice para la revista El Duende en abril de 2009 (especial sobre cine).  ¿Qué mejor ítem (la crítica cinematográfica) para esta sección (criticar por criticar o no)?

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CARLOS REVIRIEGO

UN OJO CRÍTICO

Foto: Óscar L. Tejeda

Cinéfilo empedernido, Reviriego plasma su pasión en diferentes, aunque focalizados, frentes. Redactor jefe de la revista Cahiers du Cinéma. España, ejerce también de jurado en festivales como documentamadrid, es crítico de cine (dirigió durante casi una década la sección de cine de el cultural de El Mundo), escritor, guionista y productor de varios cortos, así como analítico y sesudo blogger (rayuela-digital.blogspot.com), un blog, cómo no, en torno al séptimo arte.

Sobre la crítica cinematográfica actual en un panorama de sobreabundancia informativa: “Posiblemente sea un escenario en el que cualquiera puede ejercer de crítico de cine (es curioso cómo no pasa lo mismo con los críticos de literatura o de ópera), generado por Internet, donde las opiniones se venden muy baratas, cuando la verdadera crítica cinematográfica sea más necesaria que nunca. […] Es importante jerarquizar, categorizar, filtrar y seleccionar, en definitiva, ofrecer valiosas pistas sobre lo que debe verse porque es lo que está definiendo la evolución del arte cinematográfico.
La crítica cinematográfica se asocia generalmente a crónicas de estreno y a apuntes impresionistas y subjetivos realizados por escritores egocéntricos, pero es otra cosa. El análisis fílmico, el estudio de las manifestaciones audiovisuales desde un punto de vista analítico sigue siendo absolutamente necesario, y ahora mismo tiene más sentido que nunca, pues precisamente ofrece un valor cualitativo respecto a esa sobre-abundancia informativa, la mayoría de las veces dependiente absolutamente de la promoción y el mercado.”

El cine español con respecto a otras cinematografías como la francesa o alemana. “La producción media nacional fabrica un cine resignado y oportunista, que muestra muy poco interés por subirse al vagón de las vanguardias internacionales. El corazón de la industria sigue padeciendo los mismos defectos de siempre (raquítica industria, atomización de productores…), regida por productores a la caza de subvención o del pelotazo comercial, y de realizadores que se pliegan con mansedumbre a las exigencias de un cine inmovilista. […] Por supuesto hay excepciones (Santi Amodeo, Isaki Lacuesta, Javier Rebollo, Albert Serra, José Luis Guerín, Mercedes Álvarez…), pero generalmente actúan en los márgenes del sistema o directamente fuera de él, con lo que la visibilidad de sus películas es menor, algunas de ellas se ven privadas de las salas comerciales y restringidas al circuito de festivales especializados.

Considero que es algo absolutamente necesario hacer autocrítica en el cine español, sobre todo porque es un sector de estructura verdaderamente endogámica y minifundista, que prefiere siempre echar balones fuera y buscar culpas ajenas que mirarse a sí mismo, diagnosticar sus defectos y tratar de ponerles solución. Creo que la endogamia es un mal crónico de nuestro cine, y que nos coloca a un paso de la catatonia creativa.”

El futuro del cine. “Estamos inmersos en los que algunos llaman una tercera revolución del cine (la revolución digital) que todavía apunta hacia muchas direcciones. Creadores, industria y crítica están expectantes y mientras los más derrotistas vaticinan el fin del cine, otros ven en esta era todo un horizonte de posibilidades. Yo no creo que el cine muera, simplemente está cambiando de forma. Tanto los modelos de producción como los hábitos de consumo están variando. Creo que una de las grandes transformaciones para el espectador es que el cine dejará de ser (quizá ya lo ha hecho) un acto casi sacro, de experiencia colectiva, para convertirse en una experiencia de carácter onanista, individual. […]

El futuro que nos espera es apasionante, mucho más democrático tanto a nivel creativo como de consumo. Lo que está claro es que el espectador ya no va a depender (ya no depende) de los distribuidores para ver las películas que los distribuidores (las majors americanas) quieren que veamos, y que puede confeccionarse su propio “menú” cinematográfico, pues los canales de  distribución son ahora mucho más amplios y variados, y el espectador tiene libre acceso (no hablo de descargas ilegales) a filmes de cualquier condición y cinematografía mundial, haya pasado por nuestras pantallas o no. En el mejor de los casos, esto se va a traducir directamente en el fin del monopolio de determinado modelo de cine basado en el entretenimiento extremo como único peaje. Cuando ya no tenga que ser popular para ser rentable económicamente, el cine podrá abrirse a la conquista de otros valores, más propios de otras artes. El cine espectáculo debe seguir existiendo, qué duda cabe, pero quizá quede relegado a las salas 3-D, cuya función está precisamente encaminada a recuperar a aquellos espectadores que han dejado de ir al cine y de conectar con los espectadores más jóvenes. No hay que olvidar que, desde su nacimiento, el cine siempre ha sido una atracción de feria. En cuento al contenido, qué duda cabe de que la proliferación de videocámaras, la calidad con la que graban, que ponen el cine a disposición de cualquier ciudadano del mundo, ha hecho realidad el sueño de la  “camera-stylo” de Astruc, con lo que parafraseando a Coppola, la próxima obra maestra llamada a cambiar el mundo del cine puede proceder de una adolescente que ha hecho una película en su casa. Sin duda, el cine de lo real y el cine de ficción acabarán, ya están haciéndolo, formando un sólo bloque, intercambiando códigos hasta hacerlos irreconocibles. Las películas del portugués Pedro Costa son un claro ejemplo.”

Directores favoritos de hoy y de siempre. “Muchos… De entre los clásicos: Chaplin, Dreyer, Ozu, Ford, Ophuls, Hawks, Buñuel, Godard, Eastwood… Cineastas actuales: Paul Thomas Anderson, Terrence Malick, Pedro Costa, Claire Denis, Nobuhiro Suwa, Gus Van Sant…”

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ANTONIO SANTAMARINA

PRESERVAR EL PATRIMONIO

Foto Cine Doré: Paul Raphael Stadelhofer

Declarado amante del film noir, Santamarina se revela poliédrico: escritor, crítico e historiador de cine, jurado en festivales como el de San Sebastián y, desde 2002, gerente de la Filmoteca Española. En sus múltiples facetas, asume también el rol de miembro del consejo de administración de la revista Nosferatu y Cahiers du Cinéma.

¿En qué ha evolucionado e involucionado el cine? “Ha evolucionado hacia una mayor democratización en la creación, en la distribución (a través de canales alternativos) y en el consumo de películas gracias a la revolución digital al tiempo que, desde el punto de vista del lenguaje, se han comenzado a eliminar algunas barreras como, por ejemplo, las que separaban, al menos nominalmente, el cine de ficción del documental. Ha involucionado, si esa es la palabra, en que el cine ha dejado de ser el centro del universo audiovisual y en que cada vez es más difícil restaurar las películas en celuloide mientras la conservación digital no es todavía ninguna alternativa seria o, cuando menos, tan estudiada y conocida como aquella.”

¿Hacia donde va el mundo audiovisual? “Camina hacia una capacidad cada vez mayor de crear relatos audiovisuales en diferentes soportes, distribuidos por circuitos que cada vez serán menos las salas de cine y que se consumirán preferentemente de manera privada. Ello permitirá, está permitiendo ya, al cine liberarse de las ataduras de la narrativa decimonónica para proponer nuevas formas creativas.”

¿Qué opinión te merecen las descargas ilegales? “A mí me preocupa, más que este asunto, que el Fondo de Protección a la Cinematografía disponga anualmente, por ejemplo, de 87 millones en ayudas al cine español y que la Filmoteca Española cuente apenas con 4 millones para financiar sus actividades y conservar, preservar y restaurar todo el patrimonio cinematográfico español. Y me produce sonrojo que esta penuria no preocupe, hasta ahora, a quienes se quejan tanto de las descargas ilegales.”

¿Sigue formando parte de la revista Nosferatu? “Sigo siendo miembro del consejo de redacción, aunque ya no figura éste recogido como tal en la revista porque, como tú dices, se ha convertido en libro. ¿Y por qué? Pues para garantizar que no los retiren de la circulación tan rápido, con el trabajo que cuesta la distribución de los ejemplares. ¡Qué os voy a contar!”

Si tuvieras que elaborar una lista de tus directores predilectos… “Guardo mucho cariño de aquellos cineastas de los que he tenido la oportunidad de escribir algo sobre ellos y, por lo tanto, de conocer más a fondo su obra, pero si tuviera que poner sólo cuatro nombres diría John Ford, Eric Rohmer, Luis Buñuel y Yasujiro Ozu.”

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RUBÉN LARDÍN

EL CINE, EL JUICIO Y LA PLUMA

Crítico mordaz y ávido cinéfilo, Lardín fustiga cada vez que pone a trabajar su pluma. Colabora en medios como Cinemanía o Rockdelux, trabaja en cine -fue, por ejemplo, script en el El Orfanato-, jurado en festivales, traduce la obra de autores como Robert Crumb o Adrian Tomine, y también ha publicado sus propios libros, Sam Peckinpah. Hermano perro e Imbécil y desnudo.

Ilustración de portada de Imbécil y desnudo. Ed. Leteo

¿Tiene sentido hacer crítica cinematográfica? “Tanto como lo tuvo alguna vez, si es que alguna vez lo tuvo. Hoy cualquier idiota se cree legitimado para la crítica, pero no hay manera de evitarlo. La democratización opinativa trae toneladas de basura. Al margen, concibo la crítica como un género literario y como lector sólo me interesa el crítico cuya literatura es estimulante. El temario es importante y un crítico afín a mis gustos tendrá más puntos de interés, pero si su literatura es inocua está todo perdido. Quizás no tenga sentido hacer crítica pero a veces es entretenido leerla. También decían que la novela había muerto y hoy más que nunca se busca la clásica novela río en las series de televisión.”

¿Hay futuro para el cine como lo entendemos hoy? “No soy visionario, pero no es difícil aventurar que pasa por la multipantalla. En un viaje, me encontré viendo una película de Edgar Neville de hace sesenta años, en la pantalla del iPod… El cine no se consume en salas, pero siempre será un vínculo social. Tampoco se va a misa pero se reza en casa. Esa dispersión receptora está influyendo en la construcción del relato, que, por un lado, tiende a los contenidos planos y fragmentados, y al chute sensorial sin más, y por otro, alimenta voces insulares con enjundia, que para cierto público se hacen necesarias en tiempos de tanta caloría y tan poca proteína. Mientras convivan, están muy bien. Los daños colaterales, que son la mundialización temática, el cine del buen rollito y toda esa asquerosa falsedad, son inherentes.”

¿Qué le falta al cine español para estar al nivel cualitativo del alemán o francés? “Nos urge culturizarnos, pero tampoco creo que Francia o Alemania, aunque más civilizados, sean más culturizados. España es arrogante pero no asertivo, y es provinciano y diminuto. Ondeamos la bandera de Almodóvar y vamos tirando, pero además ondeamos otras, como la de Amenábar, que son banderines de parroquia, y que en lo alto del mástil no hacen más que ridiculizarnos. Luego está la obsesión por el cine social que hacemos tan nefasto, chustero y de telefilm barato. León de Aranoa no es Agnès Varda, pero parece que tenemos urgencia por pintar santos. Hagamos películas que sintamos, buenas o regulares, como las hicieron Berlanga o Saura, o como ahora Nacho Vigalondo, los chicos de REC, Isaki Lacuesta o Antonio Hernández, que harán un peliculón. La clave para hacer buen cine está en sacudirse los complejos y en dejar de mirarse en otros.2

¿Directores favoritos? “Berlanga, Polanski, Buñuel, Peckinpah, Argento, Cronenberg y Chabrol. Son todos más bien de ayer, pero es que estoy mayor. También sigo con ganas a jóvenes “del terror” como Rob Zombie o Alexandre Aja. Y a Haneke, a Paul Greengrass, a Kitano.”

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Criticar por criticar o no_El Estafador

El Estafador nos lanza una rotunda aseveración: “ Si consigues hacer aflorar el miedo en la cabeza de la gente, la estafa entra con vaselina: ligera y contundente”.

Para quien todavía no lo conozca, decirles que El Estafador es una suerte de blogcómic de periodicidad semanal (cada miércoles) donde tienen cabida autores como Juanjo Sáez, Javirroyo, Liniers, Pepo Pérez, Tute, Martirena, Mireia Pérez, Troche, Susipop y Joaquín Reyes, sí el de Muchachada Nui.

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Dicho lo cual les dejo la pieza del Estafador invitado, Albert Monteys, para el último número, el 25, en torno al MIEDO. Nada tiene que ver más con la actualidad política que vivimos en España.

Criticar por criticar o no

SOSPECHOSOS DEL ‘COPIA Y PEGA’

En este mundo “sin originales” en el que vivimos, los plagios son numerosos y parecen asumir el don de la ubicuidad. ¡Atención, atención, los auténticos hypes son las novelas históricas, las sagas y las historias de vampiros! ¿Quiere vender usted un libro, quizá una película? Nada mejor que se dedique a alguno de estos grandes asuntos, le aseguramos que venderá. No importa que se note que “copia”, “adapta” o se “inspira” más de la cuenta, sólo tiene que seguir los cánones establecidos por el mainstream: “una información liviana estructurada y problematizada como un saber académico” (pensamiento más que adecuado que cojo prestado de Homo Sampler, Eloy Fernández Porta y aplico a mi divagación particular). Por esa misma razón, y porque esto me enfada más de la cuenta, les copio y pego yo misma este interesante artículo sin necesidad de plagiar, pues cito la fuente y no me atribuyo méritos ajenos. Que lo disfruten. No tiene desperdicio.

Artículo extraído de 20minutos.es / Firmado por RAFA VIDIELLA. 10.11.2009

William R. Inge dijo que “la originalidad consiste en copiar sin que te cojan”. Quizá sea por eso que, en la literatura, abundan las acusaciones de plagio. Premios Nobel, superventas y leyendas de las letras han vivido dicho escarnio. El último, el peruano Alfredo Bryce Echenique.

Bryce Echenique ha sido acusado de ‘fusilar’ textos de 15 autores. El autor de Un mundo para Julius es, gracias a sus novelas, cuentos y crónicas, un afamado autor internacional. Pero, según el Indecopi (entidad peruana defensora de la propiedad intelectual), se ha dedicado estos años a copiar textos ajenos.

Artículos de Eulalia Solé, Sergi Pamiés y trece autores más fueron fusilados por el acusado. Bryce se ha defendido de varias formas, a cual menos convincente: acusando a los copiados de envidiosos, desacreditando al Indecopi e, incluso, echándole la culpa a su secretaria.

Por triplicado

El de Bryce, que tendrá que pagar casi veinte mil euros, es sólo un caso más. Lucía Etxebarría fue acusada por la revista Interviú de plagiar a Antonio Colinas en Estación de infierno (2001), y de repetir fragmentos de Nación Prozac de Elizabeth Wurtzel en Amor, curiosidad, Prozac y dudas (1997).

Etxebarría alegó sufrir un acoso mediático “tan traumático como una violación”, pero un juez dio la razón a Interviú. Años después, Jorge Castelló volvió a acusarla de plagiar Dependencia emocional y violencia doméstica en Ya no sufro por amor (2005), papeleta que Etxebarría solucionó con tres mil euros y alegando «errores de imprenta».

Lucía Etxebarría alegó “errores de imprenta”El ex director de la Biblioteca Nacional, Luis Racionero, también se vio enfangado por La Atenas de Pericles que publicó en 1993, que incluía párrafos completos de Gilbert Murray o Richard Livingstone sin citarles.

El periodista Ricardo Martínez de Rituerto le descubrió, y ambos tuvieron una sonada discusión radiofónica en la que el presunto plagiador apenas pudo justificarse, argumentando que utilizó “ideas de otros. Se llama intertextualidad: buscar lo que han dicho otros y contarlo. No vas a inventar. Lo hacemos todos”.

Esperando juicio

Si dirigir la Biblioteca Nacional no exime de sospechas, tampoco el Nobel libra de estos malos tragos. Camilo José Cela fue acusado por una escritora gallega, María del Carmen Formoso, de copiar su obra Carmen, Carmela, Carmiña en La Cruz de San Andrés (1995).

Cela, que ganó con esta novela el Premio Planeta, habría recibido de la editorial el original de Formoso, para que lo retocase y, por ende, se llevase el galardón. José Manuel Lara Bosch, consejero delegado de Planeta, y el propio Cela lo negaron en un proceso que, pasada  una década, aún espera juicio oral.

Valle Inclán “vivía inmmerso en la literatura… ajena”Ya en épocas anteriores otros ilustres literatos españoles también fueron acusados de plagio. De Valle Inclán (1866-1936), por ejemplo, se dijo que se inspiró demasiado en las letras ajenas en su Tirano Banderas o El Ruedo Ibérico, aunque defensores como Zamora Vicente le justifican asegurando que “vivía inmerso en la literatura… ajena, añadamos”.

También Leopoldo Alas Clarín recibió parecidas denuncias, como se acusaban de plagio, en medio de su floreada y poética guerra, los legendarios Quevedo y Góngora.

El repetidor de cosas

Injustificable resulta, en cambio, lo ocurrido con el psicólogo y escritor argentino Jorge Bucay, que en 2004 publicó su novela Shimriti. El éxito inicial se convirtió en escándalo al hacerse público que, de las 270 páginas de la obra, 60 eran calcadas a las de La sabiduría recobrada, de la española Mónica Cavallé.

De las 270 páginas, 60 eran calcadasCavallé no llevó el caso a los tribunales, conformándose con una carta de disculpa que Bucay publicó en Mente sana. En la epístola, el escritor explica que “un error absolutamente involuntario permitió que los textos de la profesora Mónica Cavallé fueran incluidos en Shimriti sin la correspondiente y merecida mención de su fuente”, y se excluye de culpa al considerarse un “repetidor de cosas. Aggiorno y modifico: no soy el gran pensador o sabio que se quiere hacer de mí”.

Poco tiempo después, otro escritor, Ramiro Calle, volvió a acusar a Bucay de haberle copiado sus cuentos, recopilados a lo largo de diversos viajes a la India.

Rencillas y premios Nobel

Parecidas a las de Góngora y Quevedo, las rencillas entre los chilenos Pablo de Rokha y Pablo Neruda terminaron salpicando la originalidad del segundo. En 1955, De Rokha publicó Neruda y yo, donde define al autor de Canto general como  “un sapo plagiario”. Neruda terminó reconociendo que, en uno de sus Veinte poemas de amor y una canción desesperada (más concretamente, en el XVI), parafraseaba a Rabindranath Tagore.

De Rockha definió a Pablo Neruda como “un sapo plagiario”Neruda no es el único Nobel latinoamericano cuestionado: García Márquez ha escuchado varias veces que Aureliano Buendía, uno de los personajes de Cien años de soledad (1967), tenía demasiado en común con un protagonista de La búsqueda del absoluto, de Balzac.

En las letras anglosajonas también abundan las sospechas. Dan Brown, que vio como un tribunal fallaba a su favor ante una demanda por El Código Da Vinci (inspirada, decían, en Sangre Santa, el Santo Grial, de Michael Baigent y Richad Leigh), se enfrenta cada cierto tiempo a ellas.

¿El precio del éxito? Eso pensará Stephen King, también llevado a juicio por Christine Starobin, que aseguraba que Blood Eternal inspiró la Desesperación del autor, que ganó el juicio.

Ian McEwan no llegó a los tribunales, pero diversas voces pusieron en duda la originalidad de Expiación, defendida en el acto por literatos como Kazuo Ishiguro, Thomas Pynchon o John Updike.

La polémica ha afectado hasta a presuntamente intocables como Mark Twain, T. S. Eliot o William ShakespeareNo tuvo tanta suerte el historiador estadounidense Stephen Ambrose que, en su último año de vida, 2002, afrontó hasta doce acusaciones por haber, se supone, copiado a otros tantos autores a lo largo de su carrera.

Alex Haley, autor de la célebre Raíces, tuvo que pagar más de medio millón de dólares por las coincidencias de su obra con la de Harold Courlander. Y varios ensayos del s. XVIII trataron de justificar que El paraíso perdido, de John Milton, era una obra maestra… robada a anteriores poetas.

La polémica ha afectado hasta a los presuntamente intocables Mark Twain, T. S. Eliot o William Shakespeare. ¿Todos ellos cometieron, en algún momento, plagio? “El artista inmaduro imita”, decía el crítico literario Lionel Trilling, “el artista maduro roba”.
Copias que dan el cante

En la música las denuncias por presunto plagio están a la orden del día. Coldplay se enfrentó, nada más sacar Viva la Vida or Death and All His Friends, a la acusación del grupo estadounidense Creaky Boards de haber plagiado su tema The Songs I didn’t Write, y el guitarrista Joe Satriani también acusó a la banda de Chris Martin de copiar su If I Could Fly.

La lista es muy larga: el ex Beatle George Harrison fue acusado de plagio por su éxito My Sweet Lord, presuntamente inspirado en un tema de The Chiffons; Michael Jackson estuvo a punto de tener que pagarle dos millones de dólares a Al Bano por adaptar, en su Will You Be There, el tema I cigni di Balaka, y Madonna tuvo que enfrentarse a parecidas denuncias por la autoría de Frozen, prohibida en Bélgica por su excesivo parecido a Ma vie fout le camp, de Salvatore Acquaviva.