Terra incógnita_USING FORMATS TO TELL STORIES

Muchas veces, para tener éxito es necesario alejarse de los caminos trillados y establecer un camino alternativo.

El martes acudí a otra de las conferencias que el IED organiza dentro de Newwws!, “un espacio para reflexionar sobre la comunicación en los espacios digitales” (ver conferencia anterior). En esta ocasión le tocaba el turno a Andrew Losowsky, periodista británico responsable de proyectos editoriales como Ling (revista inflight de Vueling) y Le Cool (agenda digital de eventos culturales con sede ya en ocho ciudades del mundo y de cuya edición en Madrid, por cierto, fui Redactora Jefe), co-director de Colophon (festival de revistas independientes que tiene lugar en Luxemburgo cada dos años) y autor de los libros “We Love Magazines” y “We Make Magazines”, además de responsable de una serie de guías, las Weird and Wonderful Guides y colaborador de The Times, The Wall Street Journal, The Guardian y Wired. Un CV, desde luego, agotador y agitador de los que andan semi-dormidos.

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Hechas las presentaciones pertinentes, comentarles que fue todo un placer asistir a la conferencia sobre Using Formats to Tell Stories. Losowsky tiene mucho que contar y lo hace desde la pasión. Y eso, queridos amigos, se nota. Aunque tampoco escasea en imaginación. Y es que lo importante para llevar a cabo un proyecto con éxito y sin caer en lo convencional, afirma el británico, es ver las cosas comunes desde otro prisma, darles otra utilidad distinta a la que se les atribuye normalmente, hacer, en definitiva, los que nos dé la gana, lo que nos entusiasme, y, luego, intentar venderlo. Porque de algo se tiene que vivir. Recomendaciones que aplica con fruición a sus propios proyectos.

Hoy en día, la inmediatez de la web y los avances en tecnología parecen dotar a ésta de mayores posibilidades a la hora de innovar, sin embargo, el escritor británico nos mostró que el papel y lo no-digital también pueden sorprender. Pasen y vean…

FORMATOS para todos los gustos…

Una CAJETILLA DE TABACO es un libro (Tank Magazine)

Una CAMISETA es una revista (T-post_Aggression is Its Own Reward es el lema de ésta edición)

E, incluso, uno puede hacer SU PROPIO PERIÓDICO por muy poco dinero (Newspaper Club).

Habló, también, del ubicuo debate que enfrenta a lo digital con el papel, argumentando que la radio no desapareció frente a la televisión, así como los veleros tampoco lo hicieron ante el automóvil. Una cosa no resta la otra, cada formato sirve para cosas distintas, para generar experiencias dispares, y es en éste último aspecto donde radica su mayor importancia.

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PUNTO FINAL_LA MÁS BELLA, una revista objeto

Como punto final les incluyo un link a una entrevista que hice tiempo atrás a los responsables de La Más Bella, la revista objeto más consolidada del panorama patrio. Otro ejemplo de lo que puede hacerse trabajando sobre formatos atípicos.

Las rupturas son posibles, sólo hace falta pensarlas. Vean, si no, algunas ediciones de La Más Bella…

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P.D._POEMAS ENCAPSULADOS, un fármaco de la Dra. Cecilia Molano

QUÉ ES

Un libro de poemas para tomar en capsulas.

Según afirma la propia Cecilia Molano, “Poesía encapsulada es el nuevo medicamento salido recientemente de los laboratorios de escrito a lápiz (departamento farmaceútico) para uso y disfrute de todos los poetas malditos, bardos despistados, líricos anónimos y poetastros en horas bajas”.

PARA QUÉ SE UTILIZA

  1. Falta de inspiración aguda y crónica, reumatismo de la imaginación.
  2. Cobertura en los tratamientos hipo-poetizantes (lírico-eliminadores, inhibidores de la síntesis del plectro), en prevención de ataques agudos por inmovilización del ácido estro.
  3. Enfermedad periódica por privación del numen.
  4. Hipoinspiración crónica.
  5. Afecciones inflamatorias de la musa.

FINALMENTE,

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Domingo de remember_Fernando Arrabal

ENTREVISTA A FERNANDO ARRABAL

Imagen: www.arrabal.org

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Realizada en febrero de 2008
Publicada (en modo resumido) en la revista ESQUIRE en octubre de 2008

* Como siempre, comentarles que la revista Esquire, en su sección En esto creo, no publica las preguntas del periodista, sólo las respuestas del entrevistado. Así pues, les dejo las declaraciones que Arrabal hizo para Esquire.

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FERNANDO ARRABAL

Escritor, iconoclasta, patafísico…

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Si el niño que fui me viera ahora es posible que pensara (más que dijera): “Qué buenas migas haría este señor tan mayor ya conmigo y con la mujer que le enseñó a leer, escribir y amar”. O que, horrorizado por la imposibilidad de revivir, se inventara uno de sus dichos, que aún no se conocían por  “arrabalesco”: “Nunca segundos viernes fueron jueves”.

El mayor logro de mi vida, obviamente, estaría por venir… “Si Pan quiere”. ¿El mayor fracaso? Lo fraguo caso por caso. Y también: ¿estaría por venir?

Me arrepiento de muchas cosas. Por ejemplo, de no haber abrazado las matemáticas cuando me lo recomendó el tribunal de mi primer premio a los diez años (el de “primer superdotado de España”). Y luego de haberme dedicado, quizás demasiado, a la ciencia.

Si existiera la felicidad, ¿hay mejor calidad para alcanzarla que la generosidad? La santidad civil y pagana es mi sueño por ahora, desgraciadamente, inalcanzable.

Mi mayor miedo es el de morir sin estar rodeado por quienes quiero.

Nada justifica la mentira. Es una componenda inútil con la ira centrípeta de uno mismo.

Me identifico con el Atila enamorado del final de su vida, el Stalin adolescente y  fervoroso seminarista de Tiflis, el místico (y secretario secreto de Sartre hasta su muerte) Bennie Lévy deslumbrado por la trascendencia y la niña Teresa de Ávila cuando quiso desterrarse.

Me hubiera gustado vivir el big-bang. Aunque me parezca tan difícil vivir fuera de la época actual.

Admiro a mi padre (mártir y santo), a Topor, Marcel Duchamp y Beckett (q.e.p.d.). Todos los días que pasan añoro sus presencias. Y hoy a Lis, Kundera, Lélia, Houellebecq, Samuel, Louise Bourgeois y un etcétera gigantesco.

Si tuviera poder ilimitado, lo limitaría, por lo menos.

Si me preguntan quién me hubiera gustado ser, les diría modestamente, Fernando Arrabal. Soy una “instalación” que representa como ninguna (pero únicamente para mí) el ser aquí y hoy.

La obra de arte que considero fundamental e imprescindible, al menos para mí, es obviamente la mía.

Me gustaría morir durmiendo. Pero en paz con todo y con todos.

¿El poder tiene sexo? ¿El sexo poder? ¡Joder! ¡Qué lata! ¿‘Quousque tandem’? ¿Cree que no nos hacen sufrir suficientemente estos groseros mellizos?

Desgraciadamente creo que siempre he vagado en el exterior o en el margen de la extravagancia. Pero, como el personaje de mi novela “Como un paraíso de locos”, espero llegar a ser como todos.

Si tuviera que mencionar una comida, sería el plato que hicieron para mí las personas que dijeron que me querían en mi primera infancia.

Como a Wittgenstein el artículo de su muerte o al Creador el vehículo del “tohu bohu” (alias “big bang”), al ser humano la confusión tanto le arrebata con arrobo (incluso en el arrabal) que no le crea obligaciones. O, si se las crea, son tan divertidas e inteligentes que pasan inadvertidas. El cíclope ciego se distingue mal del tuerto.

Me pregunta si hay un alegato político en mi obra y yo respondo: me sorprendió la acogida de mi “Carta a Franco” en vida del dictador. La Bolsa: catedral e iglú que celebra el milagro de hacer del dinero dinero. Las poluciones nocturnas del  nuevo rico al despertarse: ¿son cubitos de hielo entre las sábanas?

No parece que se puedan establecer vasos comunicantes (con visos de comunión) entre mi diccionario pánico y el de las academias sin que perdamos nuestras identidades al alimón. Que un camello pase por el ojo de una aguja es menos infrecuente que encontrar al camellero que trató de hacerlo.

¿Es pánico todo lo que reluce? El hombre pánico (e incluso su pene) observa con pena el eterno triunfo de la confusión. En el Colegio de Patafísica se define al omnipresente universo de las excepciones. El filistino busca un espejo que le cambie su conformista faz por una cara patafísica o pánica. ¿Que sólo puede ser dura?

¿Por qué hay quien sólo conoce de mí la “borrachera patafisica” de la famosa tertulia con Sánchez Dragó? Habría que consultar a las pitonisas de la confusión o a los simpáticos neo-comisarios de hoy. Éstos, con  los cirujano-barberos de la época de Cervantes, supongo que responderían: “Gracias a un reloj de sol (y de pulsera) cada instante señalaría la hora que más nos apeteciera”. Qué hermosura contemplar cómo la mayoría de los ex-censores hacen carrera como campeones de la simpatía. Incluso los hubo de Fuerza Nueva que se alistaron a formaciones revolucionarias armadas. Las sabandijas, cuando enferman, no se meten en la cama.

“In vino veritas”, pensó uno de los tres hijos de Noé. Hasta aquella fecha, la de la famosa tertulia, no bebía y aquella noche me tragué un vaso de chinchón creyendo que era agua. Tardé años en apreciar el vino; me sabía a vinagre. Aún hoy echo azúcar en el champán y, sobre todo, en el “Dom Perignon”. No me agrada en absoluto, pero las leyendas pueden sentar plaza de verdades, como observó Gracián. Aunque los mitos son mentiras que dicen la verdad. El elefante tuvo que cortarse la trompa: su rabito sentía celos de ella.

La provocación es infantil, centrípeta y aleatoria. Creo que se puede confundir provocación y humor.

La provocación fue la coartada que se inventaron las lumbreras del Ministerio de Información y Turismo de hace cuarenta años. Con ella trataban de justificar que el dramaturgo más representado en el mundo fuera entonces prohibido en España. Cosas más peregrinas se oyeron… y se oirán. Los antropófagos diabéticos no comen fabricantes de azucarillos. Un simpático nuevo mando de la democracia (que en su día tuvo la sensatez de proteger sus manos, brazo en alto) pretendió que sus neo-ex-colegas me “pasaran factura por haber escrito mi carta pública a Franco en vida del general”. Cuando se ha vivido en el Purgatorio, se puede afrontar el aburrimiento del Limbo.

El hecho de que el antiguo régimen prohibiese mi obra es, mirado desde la distancia, un gran honor, el único que podía otorgarme “sin mancillarme”, como se decía entonces.

El dios Pan tiene dos caras: la risa y el miedo. Pan significa todo. No queremos una moral en singular, ni exclusiones intervencionistas. Todos pueden decirse pánico. Jodorowsky, Topor y yo no somos una secta. Somos, creo, el primer grupo de artistas que aborda la ciencia, la confusión y el azar.

Todo lo que yo pueda decir de la sorprendente actualidad del movimiento Pánico tendría aún menos trascendencia que lo que opinó el ministro Ucelay de Picasso en 1937. Que los rinocerontes canten es de por sí bastante molesto, pero lo insoportable es que vuelen. En el grupo surrealista tan sólo estuve (pero con presencia diaria) tres años. Políticamente, el grupo era entonces (como lo fue siempre) el ala cultural del partido comunista trotskista; artísticamente, lo formaba el corro de  rebeldes más espeluznante y genial de aquel  momento. Conocí a un surrealista sin complejo alguno, se llamaba Adán y se hacía pasar por el gorila del Paraíso.

Las golondrinas melillenses  y los cóndores peruanos ignoran la manía demente de ir siempre en línea recta. Vivimos tiempos de miopía en que matar por placer parece peor que hacerlo por ideal. Los titanes y sus aterrorizantes bicharracos llamados “quimeras” están aún presentes con los Prometeos del hombre nuevo. Todos podemos teorizar sobre la parte más maldita de los terráqueos, porque todos formamos parte de la maldición.

Creo que no habrá tigres de Bengala, ni capitalismo, ni comunismo ni Bolsa en un porvenir no muy lejano.

Abofeteé a un presentador francés por tratar irrespetuosamente a Cervantes, quien tenía demasiado humor como para no apreciar mi reacción. Es admirable por ser tan paradójico y ambiguo. Recuerden la réplica de Sancho: “ni quito ni pongo rey, sino que me sirvo a mí que soy mi señor”.

El porcentaje de jóvenes compañías (o de “teatros consagrados”) que da importancia a mis obras, hasta el punto de representarlas, es semejante actualmente en Nueva York y en las antípodas. Las piezas elegidas (y las desechadas) son las mismas. Conviene alcanzar la irrealidad desde la mayor concreción. Si existiera una escrupulosa equidad la familia del presidente americano tendría orejas negras. Sorprende que mi “circunstancia”,  familiar sólo para mí, pueda serlo igualmente para un joven director de Sydney o de Tel Aviv.

Tras los  tiempos de penitencias obscurantistas, ¿atravesamos los senderos de las mistificaciones luminosas? Me acostumbré durante decenas de años  a la hostilidad casi paranoica del antiguo régimen y a la obstinación de su censura (ver punto 1 al final de las declaraciones). No consigue alterarme el que, aún hoy, según me dicen (¿pero es cierto?), un sector (sin significación y en agonía) actúe parecidamente. Si dos puerco-espines se cruzan tiene prioridad el de más espinas.

¡Cómo nos gustaría a todos ver la luna bocabajo! El Teatro Real de Madrid que va a estrenar mi última ópera (con la dirección de “Els Comediants”) fue inaugurado en 1850. Y hay teatros, como la “Comédie Française” y otros teatros nacionales europeos, en los que se puede representar mi obra actualmente de la forma más sorprendente e incluso arriesgada. Como en su día mi “Emperador… de Asiria” con el inolvidable Sir Laurence Olivier. Sistemáticamente, la rueda fortuna no da el triunfo a los mejores, sino a los más conocidos. Mi teatro no se publicó hasta 1977, antes en japonés o griego que en mi lengua materna, por orden de las autoridades. La sarna inteligente prefiere los toros colorados.

No soy emigrante, sino desterrado, puesto que más que de raíces dispongo de piernas. Las cebras más “modernas” han creado una ONG para exigir que sus rayas sean horizontales.

Injustamente, se habla menos de los miles de miembros que hoy forman el Colegio de Patafisica que de los cinco trascendentes sátrapas aún en vida (Umberto Eco, Barry Flanagan, Dario Fo, Edoardo Sanguineti y yo mismo). Desgraciadamente acaba de ocultarse (fallecer, “vulgaris”) Baudrillard. Y años antes mis irremplazables Marcel Duchamp, Max Ernest, Ionesco y Man Ray.

La confusa complejidad actual hace que los problemas cambien de naturaleza para que las “soluciones” parezcan racionales. Menos los adivinos, todos pueden prever el porvenir.

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(1): Un año después de la muerte de Franco cinco españoles teníamos aún vetada nuestra vuelta a España  por “muy peligrosos”: Líster, Carrillo, Pasionaria, “El campesino” y yo.  Me pareció injurioso que se incluyera mi nombre junto al de cuatro ex-estalinistas con las manos manchadas de sangre  y a quienes en aquel instante les deslumbraban los palacios y la gestión del tirano de Rumania.

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De cine_Un tipo serio

UN TIPO SERIO

Dir.: Joel y Ethan Coen
Fecha de estreno: 08/01/10

Uno siempre piensa que los chistes acerca de los judíos son parcela inequívoca de las películas de Woody Allen. Sin embargo, ante la respuesta fácil, debemos destacar también los siempre interesantes trabajos fílmicos de los hermanos Coen. Recuerden, si no, las socarronas menciones al judaísmo de Barton Fink y El hombre que nunca estuvo allí o El gran Lebowski, por ejemplo. Pues, bien, tras su última incursión cinematográfica, la laberíntica Quemar después de leer (2008), llega a nuestras salas la paroxística, esperpéntica y desternillante hasta decir basta Un tipo serio (2009).

Regresamos aquí a los años 60, concretamente a Minnessota, e ingresamos en una comunidad judía. Nos espera la historia de un hombre bueno con una vida perfecta, o eso parece: trabaja como profesor universitario, tiene mujer y dos hijos. Así se nos presenta nuestro protagonista, Larry Gopnik (sublime Michael Stuhlbarg, nominado por este papel a los Globos de Oro), el tipo serio al que alude el título que, más bien, es un perdedor de capa ancha. Un tipo que no sabe que las apariencias engañan y que, entre bambalinas, su vida se desmorona a pasos agigantados: su mujer tiene un amante; su hermano, incapaz de conseguir un trabajo, duerme en el sofá del salón; su hijo se muestra indisciplinado, mientras se prepara para la ceremonia más importante de su vida, el Bar mitzvah y su hija sólo piensa en operarse la nariz (tan característicamente judía). Por si fuera poco, su puesto de trabajo (ascenso) es cuestionado por unas cartas anónimas enviadas a la universidad y uno de sus alumnos intenta chantajearle para mejorar su nota. Pero como rezan las palabras en yiddish que abren el film a modo de prólogo y contrapunto bizarro situado en Polonia, “recibe con sencillez todo aquello que te pueda suceder” y así lo asume, a modo de mantra, el desnortado Gopnik, que se refugia en los consejos de los “sabios” rabinos incapaz de asumir que la vida en la tierra, a veces, es un infierno y que la religión no siempre tiene las respuestas que necesitamos.

¿De qué se ríen, entonces, los Coen? Pues, precisamente, de la infelicidad ajena, pero también de su propia infancia y la educación que recibieron: ellos mismos nacieron en los años en los que está ambientada la película, son judíos y su padre también era profesor universitario. Pero no, no es una autobiografía, así lo afirman los interesados. Todo es pura invención (aunque aluda a la ilimitada paciencia del bíblico Job ante las adversidades), ácida visión de la religión judía y delirante comedia negra a cuya degustación nos tienen acostumbrados los siempre magistrales Coen. Y todo eso sin necesidad de recurrir a caras conocidas en su reparto. Sin duda, una película imprescindible para cualquier cinéfilo, amante o no del cine de los hermanos más celebrados del séptimo arte y, sobre todo, para aquellos que creen que su vida es un absoluto desastre.

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MÁS INFO:

Género: Comedia dramática

Reparto: Michael Stuhlbarg, Fred Melamed, Richard Kind, Aaron Wolf, Sari Wagner, Jessica McManus, Adam Arkin

Nacionalidad: EEUU
Guión: Joel y Ethan Coen
Fotografía: Roger Deakins
Música: Carter Burwell

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www.untiposerio.es

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PUBLICADO POR LA QUE ESTO SUSCRIBE EN NOTODO.COM (aquí pueden ver una buena galería de imágenes de la película)

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Domingo de remember_Álvaro Pombo

Fotografía_ © Daniel Alea (2009)

Aprovechando que se acaba de presentar la Nueva Gramática de la Lengua Española, tras más de una década de trabajo conjunto de las 22 Academias de la Lengua para conformar lo que se ha dado en llamar el “mapa del Español”, recupero aquí una entrevista a Álvaro Pombo (Santander, 1939), escritor, intelectual y miembro de la Real Academia de la Lengua Española (por lo tanto, responsable de esta nueva obra), que realicé para la revista Esquire el pasado mes de marzo.

La entrevista tuvo lugar en su céntrica casa de Madrid entre miles de libros desordenados y amontonados por doquier y una curiosa protagonista, la ceniza (de cigarros, entiéndanme), esparciendo su presencia, marcando territorio (fíjense, sino, en la foto realizada ese mismo día). La intimidad de su abigarrado salón nos mostró al Pombo más inquieto y expresivo, capaz de desprender una energía y una convicción inigualables a la hora de transformar sus pensamientos en palabras.

Sin más rodeos, les dejo sus palabras. Como siempre, les recuerdo que la sección En esto creo en la que la entrevista fue publicada sólo recoge las declaraciones del entrevistado, no las preguntas realizadas por el/la periodista.

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Entrevista realizada por la que esto suscribe en marzo de 2009
Publicada en Esquire en mayo de 2009

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DECLARACIONES DE ÁLVARO POMBO

En mi época éramos muy burros, aunque ahora nos guste pensar que devorábamos libros de Virgilio y Platón. Y no es cierto. Yo fui un estudiante regular, no muy bueno, la verdad.

Es cosa de la derecha afirmar que la gente joven no lee. Yo creo que están muy despiertos y que leen lo que pueden, pero lo hacen de otra manera, por ejemplo, a través de Internet. Para mí es muy cansado hacerlo ante la pantalla del ordenador.

No creo que los libros vayan a desaparecer en favor de Internet. Yo trato de aprovechar sus utilidades y soy consciente de que determinan una relación distinta con el pensamiento y la forma de expresarse del ser humano.

No estoy en contra del matrimonio gay, aunque durante un tiempo sí he criticado el uso de la palabra “matrimonio”. Ahora creo que sí hay que utilizarla porque si no, jurídicamente, se produce una desigualdad en los derechos. Y en vista de que la Iglesia Católica española se está comportando de una manera tan retrógrada, lo apoyo completamente.

Las influencias más importantes de un escritor son siempre las que recibe de joven, no de lo que va leyendo después. En mi vida han sido relevantes escritores como Thomas Mann, Graham Greene y Georges Bernanos; pensadores como Unamuno, Sartre, José Luis Aranguren y José Antonio Marina; poetas como T. S. Eliot, Rilke, José María Valverde, Antonio Machado o Luis Cernuda. Aunque es difícil decir qué cosas de las que uno lee influyen más o menos en lo que hace.

Gané el Premio Herralde de Novela en 1983, pero hasta 1991 no obtuve el de la Crítica. Mientras tanto, estuve trabajando en un banco y haciendo toda clase de actividades. Los premios me han venido muy bien. La venta de libros es complicada y los galardones generan automáticamente publicidad y, por lo tanto, más ventas. Pero, en general, puedo afirmar que he tenido una carrera extensa y laboriosa.

Yo nunca soy jurado de nada. No me gusta decidir sobre el trabajo de los demás. Lo he hecho dos veces con el Premio Planeta, porque creía que tenía esa obligación. Pero es algo que no me gusta, no soy un crítico.

La carrera de un escritor es larga. En verdad, no termina nunca. Una vez has escrito un libro y se publica, lo olvidas y empiezas con el siguiente. Escribir es un oficio que mejora con el paso de los años. El talento puede tener una importancia inicial, pero con el tiempo no es suficiente. Sólo de talento no vive un escritor.

Ser miembro de la Real Academia de la Lengua es un gran honor. Es una institución que vela por la expansión del español y, hoy en día, está muy viva y pujante. Aunque la tarea de los escritores no es hacer los diccionarios; eso es trabajo de los lexicógrafos y filólogos. Mi verdadera función en la Academia es la de creador, la de escritor.

El erotismo y el sentimiento no se pueden separar a la hora de escribir. Pero no mido el porcentaje de cada uno de ellos, no es una receta. Los hombres somos seres sexuados y, en consecuencia, nuestras vidas están llenas de erotismo y sentimiento.

Mi formación católica está bien visible en mis libros. Me considero cristiano, pero en estos momentos debo reconocer que me siento completamente fuera de lo que es la Iglesia Católica.

Un escritor no nace, se hace. Por muchas cualidades personales que uno tenga, si no se trabaja, no se llega a ser escritor. Todo el asunto en esta profesión es la construcción de uno mismo.

Tengo un blog sobre Obama que se llama The First Dog (apombo.blogspot.com), donde trato de recoger mis impresiones sobre tan particular presidencia. Estoy convencido de que en la Red hay muchas posibilidades expresivas para la gente, pero creo que los chat son una auténtica pérdida de tiempo.

Como escritor soy muy metódico. Trabajo a horas de oficina y burocráticamente. Si sacas un folio o dos a diario y trabajas 365 días al año, te salen más de 600. Quitas 300 y, aun así, te sale una novela. Siempre procuro escribir, con ganas o sin ellas.

Empecé muy joven, en el colegio. Tendría unos 12 ó 13 años. Aunque lo de publicar vino mucho más tarde, casi con 40. La primera vez que lo hice en España fue en el 77 con La Gaya Ciencia, la editorial de Rosa Regàs.

Yo he sido poeta antes que escritor. Para mí la poesía es lo mismo que la prosa, forma parte de un bloque completo que es el ir escribiendo. No hago una distinción muy especial entre una y otra.

Siempre escribo el libro que creo que tengo que escribir y trato de hacerlo de la mejor manera posible, con la misma energía y dedicación, trate de un tema u otro. Puedo decir que en todos los casos he escrito el mejor libro que sé hacer.

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D_Fest

A finales de junio (del 19 al 21) tuvo lugar D_fest, la primera edición de un festival organizado por DIMAD (Central de Diseño de Madrid) en Matadero Madrid. Esto no pasaría de anecdótico si no fuera porque mi compañera de radio, Mónica Caballero, y yo presentamos una instalación sonora. Mira:


La pieza resultante ha sido más descriptiva de lo que nos hubiera gustado (la próxima vez será más conceptual o más dramática), ya que recoge las declaraciones de algunos de los artistas participantes en el festival entre las que intercalamos música instrumental y algunos efectos sonoros con mano experta y algo de desparpajo. Todo siguiendo la estela de nuestro programa en Radio Círculo de Bellas Artes, Maldito Duende.


Nuria Cuesta, que al igual que Mónica trabaja en la revista El Duende, se hizo cargo (con un gusto fuera de toda duda) del diseño, no sólo por la galleta que puedes ver arriba, sino por el cartel, la animación y la carátula del CD que no pongo porque ya son muchas imágenes para una sola entrada.

Eso sí, te dejo la animación:

Ah, por cierto, también estuvo exponiendo sus fotografías Óscar L. Tejeda. Fotógrafo del que puedes ver, actualmente, una exposición sobre los 15 años del FIB en el Fotomatón Bar (Plaza del Conde de Toreno, al ladito de Plaza de España).

Todos hemos prometido seguir dando guerra, sólo nos falta tiempo y el tiempo dirá.