El Teatro Romano

El castillo de Sagunto (Valencia) fue declarado Monumento Nacional en 1931, pero parece que fue construido en el S. I d.c. (si me equivoco con las fechas, que alguien me lo diga y lo cambio). Debido a la especial degradación de su teatro (declarado Monumento Nacional en 1896), fue sometido a un proceso de restauración y rehabilitación “especial”, que levantó más ampollas que unos zapatos de una talla menor a la debida. Sin duda, los arquitectos encargados de tal proceso, Giorgio Grass y Manuel Portac, se llenaron de gloria. Lo más patético del asunto podría haber sido el resultado obtenido, ya que aunque facilitaba la realización de espectáculos varios (Sagunt a escena), poco recordaba a sus orígenes (vean la foto).

Lo patético, continúo, es que según anunció El Mundo (y me informó mi amigo Alberto en la famosa cena de las cucarachas) hace apenas unos días, “La Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo ha confirmado el plazo de dieciocho meses para que se ejecuten las obras de reversión del Teatro Romano de Sagunto dictadas en la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) de abril de 2003. (…) Según dictaminó el auto del TSJCV de 2003, las obras consistirán en el levantamiento de las placas de mármol que se superponen a la anterior piedra de la cávea (gradas) del Teatro Romano de Sagunto, y en la demolición del muro de cierre de la escena hasta una altura de 1,20 metros, y la encargada de estas tareas será la Generalitat”. Y yo me pregunto, si cuando retiras una tirita te llevas detrás algún pelo e incluso alguna pielecilla, ¿retirar las placas de marmol no será llevarse detrás parte de ese Monumento Histórico? Ay, amigo, igual están más espabilados de lo que parecen y lo que quieren es revender los restos como si fueran parte del césped del Bernabeu. La reventa es lo que tiene.

Y es que no podemos obviar lo crítpico del arte. Tampoco debemos negar que la restauración fue más que comtemporánea (bochornosa) y, por lo tanto, se somete a los mismos formalismos post-modernos que Antoni Muntadas (padre del net.art español). A partir de aquí, por favor, si alguien ha entendido algo (sobre todo tú, Cristina) que me lo explique mandando un sms al 5465 y entrará en el sorteo de un BMW de alta gama.

P.D: otro día hablaremos sobre la independencia porteña

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