Comprar, tirar, comprar: la obsolescencia programada / Tiempo de reflexión

  • Las piezas de las impresoras fallan: hay un chip integrado en las mismas que establece que, llegado determinado número de impresiones, la impresora deje de funcionar.
  • Las bombillas que, en 1911, lograron alcanzar una duración certificada de 2.500 horas tienen hoy una vida útil de menos de la mitad. Ahora sólo pueden verse en museos.
  • Las medias de nylon tenían una vida muy larga: las mujeres eran felices en 1940; los empresarios se resentían. Solución: el hilo eterno desaparece de la producción, las medias vuelven a durar poco, los empresarios son felices.

Se acorta la vida de los productos para asegurar la venta continuada de productos: “un artículo que no se desgasta es una tragedia para los negocios”. Hablamos, cómo no, de la obsolescencia programada, una estrategia empresarial propuesta en su día, tras el Crash del 29, por Bernard London, lo que asegura la permanencia del capitalismo exacerbado. Se le atribuye el crecimiento de la economía occidental: mientras se venda, hay producción; mientras haya producción, hay empleo y, por lo tanto, una supuesta vida digna para el trabajador/proletario.

Ni creo que esta estrategia sea sostenible a largo plazo (los recursos son finitos), ni creo que como opio para el pueblo sea válido (¿por qué no se dirige esa fuerza de trabajo hacia otras metas?).

Más info: RTVE

Encuentro digital con Cosima Dannoritzer, directora del documental.

OTRO INTERESANTE DOCUMENTO SOBRE CONSUMO RESPONSABLE

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