Juan Manuel de Prada en Cinemad / Tiempo de reflexión

CINEMAD10

El sábado 20 de noviembre me desplacé a la Sala Berlanga, el antiguo Cine California de Madrid, para ver el documental sobre la vida, obra y milagros de un grande del cine de terror, Paul Naschy (1934-2009, Madrid). El documental, bajo el sugerente título de El hombre que vio llorar a Frankenstein, va desgranando a lo largo de su metraje los avatares de Jacinto Molina a.k.a. Paul Naschy, el Lon Chaney español, desde la subjetiva atalaya de la admiración, que ensalza a la persona y el personaje y deja las críticas y polémicas para otros.

Paul Naschy_Oscar L. Tejeda

Esto no pasaría de meramente anecdótico en mi agenda cultural si no fuera por la presencia insospechada en Cinemad de un Juan Manuel de Prada, siempre cuestionado por sus retrógradas e ilógicas afirmaciones en torno al aborto, la juventud, la política, las drogas, etc. Vamos, en torno a casi todo: de su boca sólo parecen salir perlas y joyas de la corona respecto a cualquier tema. Se me escapa la razón de su asistencia (igual es amigo de la familia, presente en la proyección), pero no pude sino sentirme incómoda y notar cierto escalofrío recorriendo mi cuerpo. Llámenlo ojeriza.

Como dicen en El Intermedio, “El diablo se viste de Prada”. Pasen, vean y juzguen por sí mismos. Tal vez así, empaticen con mis duras palabras anteriores.


Si les curiosea saber un poco más sobre la todavía desconocida figura de Paul Naschy, lean la entrevista realizada por la que esto subscribe el 13 de octubre de 2007, durante el Festival de Sitges, y publicada en Esquire.

* Por cierto, la fotografía que ha servido para hacer el cartel del mencionado documental es de Óscar L. Tejeda.

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Paul Naschy en el Festival de Sitges / Domingo de Remember

Paul Naschy-Oscar L. Tejeda

El documental sobre Paul Naschy, El hombre que vio llorar a Frankenstein, se ha presentado en la última edición del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya.

La foto que ha servido para hacer tan tremendo cartel es de mi chico, Óscar L. Tejeda. Una buena razón para retomar mi abandonado blog.
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Domingo de Remember_Paul Naschy

PAUL NASCHY In Memoriam


Fotografía_  © Óscar L. Tejeda (2007)

Como saben, Paul Naschy (Jacinto Molina), el “hombre lobo”, nos dejó el pasado 1 de diciembre. Como les comenté hace apenas unos días, hoy voy a dedicar la sección Domingo de Remember a recuperar la entrevista que tuve el placer de hacerle en el Festival de Sitges 2007 para la revista Esquire (recuerden que se publicó en la sección EN ESTO CREO, por lo que se recogen las declaraciones, no las preguntas).

Por cierto, en enero está previsto el estreno de su último trabajo como actor en una película de género:  La herencia Valdemar, de José Luis Alemán. Les dejo el tráiler, que lo disfruten.


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Entrevista realizada el 13 de octubre de 2007
Publicada en Esquire en enero de 2008

Mi primera incursión cinematográfica fue en “Rey de reyes” de Nicholas Ray, en 1961, como extra destacado y gracias, sobre todo, a mi aspecto fornido. No en vano, fui campeón nacional de halterofilia en España.

Waldemar Daninsky es el personaje que me ha lanzado a la fama mundial y al cual debo el hecho de ser considerado un icono del cine fantástico junto a personajes de la talla de Lon Chaney, Peter Cushing, Boris Karloff o Christopher Lee.

Yo no iba a ser el protagonista de “La marca del hombre lobo”, la película que me dio éxito mundial, sólo iba a ser el guionista. Se había pensado en Lon Chaney (padre) como actor principal, pero como estaba muy enfermo la productora me propuso hacer unas pruebas, tanto de galán como de hombre lobo, que finalmente superé. Y, hete aquí, que me convertí en el hombre lobo, personaje con el cual llevo ya 14 películas.

No entiendo que Christopher Lee reniegue de Drácula, porque si no hubiera interpretado a este personaje no podría haberse convertido en el mítico actor que es actualmente. Yo también le debo mucho al hombre lobo.

Cuando me dieron el Premio Georges Méliès del festival de cine fantástico de París por “El jorobado de la morgue”, en 1972, no me lo podía creer. Me siento muy satisfecho con los premios recibidos a lo largo de mi carrera. Me han otorgado el Carl Laemmle (nombre que rinde homenaje al fundador de la Universal), un premio que, dentro del fantástico, es como el Oscar y la Medalla de Oro de las Bellas Artes en España, entre otros.

La industria japonesa me llamó, sorprendentemente, para hacer películas sobre la cultura española. Realicé trabajos sobre el Museo del Prado, El Escorial, las cuevas de Altamira, la Historia de España y el Palacio de Oriente de Madrid. De hecho, gané el premio a la mejor película cultural del año en 1981.

Mi periplo japonés duró seis años y supuso un gran enriquecimiento personal. Fui socio de Toshiro Mifune, el mejor actor de todos los tiempos que ha dado Japón, quien había puesto en marcha unos estudios de cine en Tokio. Juntos rodamos series, películas y spots publicitarios.

Han pasado 42 años desde que empecé en esto del cine, llevo más de 100 películas (buenas, malas y regulares) y sigo aquí cumpliendo años y trabajando. Todo terminará el día que me canse y ya no tenga ganas de luchar. Será entonces cuando me dedique plenamente a pintar o escribir.

La obra maestra del género es “Al final de la escalera” de Peter Medak. Es tan buena y tiene tantos resortes que, desde entonces, lo único que se hace es abundar, abundar y abundar en lo mismo.

Me fascinan el expresionismo alemán y la Universal, aunque también me gusta la Hammer, el fantástico italiano y el español.

En España hay un menosprecio por el cine fantástico. En este país o nación de naciones (como le llaman algunos) existe una especie de aversión por la muerte, se la teme mucho y, necesariamente, el fantástico o el cine de terror juega con la pequeña línea roja que divide la vida de la muerte.

Si pasas revista a las mejores películas de la historia del cine, te darás cuenta de que hay muchísimas películas fantásticas: “Tiburón”, “Resplandor”, la versión que hizo Bela Lugosi de “Mr. Jekill y Mr. Hide”, por no hablar de los expresionistas alemanes, los grandes inventores del cine moderno entre los que podemos mencionar a Murnau, Browning o Whale. En España despreciamos el fantástico en general, pero el español todavía más. Aunque sí es verdad que ha habido una pequeña evolución, sobre todo, por parte del público.

Sólo Christian Molina se ha acordado de mí. Con él hice “Rojo sangre” en 2004. De toda esta pléyade de nuevos directores del cine fantástico y de terror españoles que han ido surgiendo, ninguno ha contado conmigo en sus repartos. Es como si, por ejemplo, en Inglaterra teniendo a Peter Cushing o a Christopher Lee y en Estados Unidos a Boris Karloff nadie hubiera pensado en ellos para trabajar. España es un país muy especial.

La diferencia entre el cine de terror que se ha hecho en España y el que se está haciendo ahora es mucha. El cine de aquella época tenía unas raíces muy nuestras, aunque eran cosmopolitas (lo que facilitaba su salida al exterior) y, sobre todo, al ser películas artesanales se daba mucha más importancia al argumento. Tenían un encanto que se ha perdido. Ahora tienen más medios, están mejor realizadas, pero no me interesan nada sus historias.

Ahora mismo me encuentro inmerso en mi nueva aventura cinematográfica, “Empusa”, una película de vampiros que cuenta en su reparto con actores y actrices españoles como Saturnino García o Laura de Pedro. La película sigue la estela del vampiro romántico que creó Polidori, prototipo de vampiro que tan magníficamente han representado Bela Lugosi y Christopher Lee para la gran pantalla. La película se estrenará en unos meses y tendrá una distribución internacional.

Acabo de publicar el cómic “El retorno del Hombre Lobo”, junto con Javier Trujillo, en lo que significa una traslación del séptimo al noveno arte, del celuloide a las viñetas. Amo profundamente el cómic y su estética, ya que está muy cerca del cine. Las viñetas no dejan de ser planos-secuencia.

Mi próximo proyecto pasa por dirigir a Christopher Lee y compartir rodaje con él. Va a hacer de Don Quijote, un papel con el que ha soñado toda su vida, aunque, por supuesto, dentro de una historia algo fantaseada.

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Canciones para un martes

MUSIC TO MY EARS…

Prinzhorn Dance School / Crack Jack Docker
Álbum “Prinzhorn Dance School”

Edward Sharpe and The Magnetic Zeros / Home
Álbum “Up From Below”

The Last Shadow Puppets / Standing Next To Me
Álbum “The Age Of The Understatement”

WhoMadeWho / Space For Rent
Álbum, “The Plot”

Royal Bangs / Handcuff Killa
Álbum “Let It Beep”

Como siempre, espero que disfruten de estos temazos tanto como yo (no se pierdan, hagan click sobre las canciones).

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PAUL NASCHY In Memoriam

Fotografía_  © Óscar L. Tejeda (2007)

Como saben, Paul Naschy, el “hombre lobo”, nos dejado hoy. TRISTE NOTICIA. Por ello, el próximo domingo, en la sección Domingo de Remember, recuperaré la entrevista que tuve el placer de hacerle en el Festival de Sitges 2007 para la revista Esquire.
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Que 20 años (o treinta y tantos) no son nada

Si quieren ver y saber cómo hemos llegado hasta aquí, lo que hemos visto, vivido (no sólo a través de la pantalla del televisor); incluso, volver a sentir lo que sentimos antaño y revivir otros tiempos, no duden en hacer click en el siguiente vídeo (mandado por mi amiga Rosa la sevillana hace apenas unos minutos). Una sonrisa ha esbozado mi cara. Eso significa mucho.

Por cierto, amigos, anoche estuve en el pre-estreno de Sweeny Todd, el último trabajo de Tim Burton. Sangrienta, expresionista y sorprendente. También con toques de humor que hacían saltar las carcajadas de un público entregado de antemano.

Lo más patético, sin duda, fue ver a lo “más granado” de nuestro famoseo (La Chunga y personajes similares que, por supuesto, no tenían ni puta idea de qué coño iban a ver o quién coño era ese señor con gafas y pelo escarolado; ni les importaba. Lo único que buscaban, sin duda, era el destello de miles de cámaras sin criterio). Insisto, de verdad, ¿no se invitó a intelectuales, políticos, culturetas o personajes de la cultura al estreno? Tal vez, no son suficientemente conocidos por un público y unos medios abocados a la mediocridad que conocen y reconocen más al último actor “revelación” de la serie “Herederos” que a Muñoz Molina o, bajemos un poco el listón (pero con dignidad), a Paul Naschy?

Aquí les dejo un fotograma de su corto Vincent. El propio Tim Burton quedó impactado, que no epatado (sólo tienen que mirar su cara y sus ojos en esta bonita imagen), por nuestro nivelón de famoseo (aunque se salven Alaska, que no su trepa-marido de pega, Álex de la Iglesia y Pedro Almodóvar). Más cultura y menos vivir del cuento, señores, aunque si el cuento es del Sr. Burton se lo perdonamos.