Tiempo de reflexión_Geekonomía, de Hugo Pardo Kuklinski

GEEKONOMÍA, UN RADAR PARA PRODUCIR EN EL POSTDIGITALISMO

Autor del libro_Hugo Pardo Kuklinski

Como afirma Antonio Bartolomé Pina en las páginas de Geekonomía, “en la era de la sobreinformación, el prestigio está configurado por el grado de atención de los otros”. Es decir, como empresa, institución, persona o profesional puedes publicar todo lo que quieras y puedas, pero tu grado de importancia depende de tu visibilidad (cuánto eres leído, citado, etc.). Algo que hoy en día, gracias a las redes sociales, es relativamente más fácil de conseguir. Una visibilidad que aporta reconocimiento, prestigio, condición de experto (sea cual sea la materia) y, por ende, aunque sea de manera indirecta (todavía no podemos hablar de ingresos por publicidad de cierto peso y, mucho menos, de forma pluralizada), genera un ROI, un retorno de la inversión (tiempo, dinero, energía), a modo de conferencias, charlas, trabajo, alumnos, clientes o similares.

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Tiempo de reflexión_Contador de Social Media en tiempo real

Reflexionen ustedes mismos sobre el número exponencialmente creciente de la actividad en redes sociales, móviles y juegos en THE SOCIAL MEDIA COUNTER (en tiempo real). ¿Su autor? Gary Hayes.

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Terra incógnita_Periodismo Humano: un nuevo modelo de prensa

PERIODISMO HUMANO:  UN NUEVO MODELO DE PRENSA

Los medios nacen (¿demasiados?), crecen (algunos), se desarrollan (los menos) y mueren (los más). Así las cosas, el próximo 23 de marzo verá la luz P+DH, es decir, Periodismo + Derechos Humanos, el nuevo medio de comunicación digital y sin ánimo de lucro dirigido por Javier Bauluz (Oviedo, 1960), Premio Pulitzer de Periodismo en 1995 y Premio Nacional de Derechos Humanos en 2008. ¡Casi nada! Atentos todos, la presentación oficial tendrá lugar el martes vía Internet (videoconferencia).

Como ya sabemos, el mercado está saturado. Por lo tanto, el tiempo dirá (no hay mejor clarividente) si un medio que se postula distinto alcanza la permanencia o corre la suerte de otros como Soitu y Factual. Aunque este caso sea, de partida, tan diferente en todo. Veamos: P+DH pretende dotar de visibilidad a los más débiles, a los nadies, a esos que “valen menos que la bala que los mata” (como diría Galeano y recoge Periodismo Humano en su blog). Hablamos, pues, de un periodismo focalizado en las personas cuya financiación proviene (ese es el objetivo y una de las grandes diferencias) de los ciudadanos, organizaciones e instituciones públicas y privadas que, como afirman desde P+DH, asumen la necesidad y utilidad pública del periodismo humano que proponen y contribuyen, en la medida de sus posibilidades, a financiarlo (¿utopía o realidad?). Conceptos como “servicio público al ciudadano” y “función social del periodismo” quieren ser marca de la casa y alternativa real a los medios tradicionales que dejan atrás “Información que sí importa”.

¿Cuáles son, entonces, las claves de P+DH?

Los propios implicados señalan las siguientes:

  • Equipo de redacción profesional (30 personas entre redactores, corresponsales, colaboradores y analistas) inspirado por el Manifiesto Periodismo y Derechos Humanos y con sede en Gijón.
  • Producción de contenidos propios (la mayoría bajo licencia Creative Commons) y difusión de contenidos de calidad con un foco de mira, las personas, los derechos humanos.
  • Presenta siete secciones fijas (Migración, Mujer, En conflicto, Cooperación, Sociedad, Economía y Culturas) y el apartado Enfoques (participación de expertos).
  • Ha sido creado a partir de software libre: WordPress, para ser más concretos.
  • Utiliza las redes sociales como una herramienta más.
  • El ciudadano encarna un papel activo en P+DH (aportar y redistribuir información).
  • Acceso libre y gratuito a los contenidos. La información es entendida como bien público y no como negocio.
  • Las donaciones se convierten en el método de financiación.
  • Desarrolla la función social del periodismo, de servicio público al ciudadano. P+DH ejerce un periodismo independiente que no responde a intereses económicos y políticos particulares.

Y, por supuesto, la letra griega que lo identifica, φ. Símbolo de muchas cosas, todas interesantes, como indican en su blog:

  • φ es el número de oro o áureo, una proporción matemática presente en lo más insospechado: en la relación entre la cantidad de abejas macho y abejas hembra en un panal, en la forma de la espiral de una caracola o una piña o en las proporciones de cuerpo humano del Hombre de Vitrubio. El hombre como medida de todas las cosas.
  • φ es la función del trabajo, es la energía mínima que debe proporcionarse a un electrón para liberarlo de la superficie de una sustancia determinada. Si nos animamos a hacer metáforas con la energía y la libertad, no terminamos.
  • el Fenómeno φ es el que hace que cuando veamos una sucesión de imágenes estáticas nuestro cerebro construya el movimiento. La base del cine, el límite entre la fotografía y el vídeo.
  • φ no es solo certeza, es también duda, magia y alma.
  • φ, en su trascripción fonética latina, equivale a ph, es decir, periodismo humano.

El germen de tan interesante y prometedor proyecto podemos encontrarlo en Piraván, productora multimedia de periodismo, creada en 2004 y dirigida por el propio Bauluz, que desarrolla “información humana por todos los medios” (vídeo, fotografía, texto, exposiciones y comunicación social). Pasen y vean. Les dará una ligera idea de por dónde van a ir los tiros en P+DH.

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Terra incógnita_las claves del periodismo 2.0_Newwws!

Cómo ser periodista 2.0 o crear un medio digital sin morir en el intento, así podríamos haber titulado este artículo. Y es que, en definitiva, los periodistas –vieja o nueva escuela- lo tenemos crudo ante tanta overdose tecnológica y diversidad de demandas a la que nos vemos sometidos.

Frente al tan cacareado periodista One Man Band, una se queda paralizada, sobre todo teniendo en cuenta que ni los propios medios saben hacia dónde se dirigen -ni ellos mismos, ni esta revolución tecnológica-. Si a ello le sumamos la crisis del sistema económico mundial, podemos decir que esto no ha hecho más que empezar.

Imagen: “El hombre orquesta” (One Man Band, 2005), corto de Pixar

Cabe la posibilidad de equiparar el estado mediático actual a una realidad Photoshop. Es decir, tendríamos diferentes capas que, agrupadas, darían una imagen global del fenómeno. O lo que es lo mismo, para entender lo que está pasando, necesitamos tener presente los diferentes elementos que articulan la realidad.

Por una parte, la industria periodística –conocer su lado empresarial, por supuesto-; por otra, el rol del periodista -qué cambia del papel al 2.0- y, finalmente, las nuevas oportunidades que surgen de cualquier crisis. Sin duda, estamos en un mundo nuevo, un mundo conectado, y eso requiere, por ende, de nuevos modelos de negocio y nuevos comportamientos.

Así lo apuntó Víctor Puig, director de reputación y contenidos en Overalia, el pasado martes, en la última conferencia de Newwws!, “un espacio para reflexionar sobre la comunicación editorial en los nuevos espacios digitales” que ha tenido su sede en el IED durante los últimos cuatro meses.

Puig habló de publicidad en Internet -que es, al fin y al cabo, lo que mantiene los medios y a los periodistas-, poniendo de relieve el mayor sufrimiento de los nativos digitales frente a los provenientes del papel, pues son estos últimos los únicos que cuentan con balón financiero detrás y un prestigio ya consolidado.

Los nativos digitales, hasta que todo esto se estabilice y el dinero fluya con normalidad, se ven obligados a mantener una estructura de gastos imposible y eso pese a que el tamaño de las redacciones digitales se ha reducido a la mínima expresión. Y es que la pela es la pela, amigos, y nadie escapa a su influencia. Que se lo digan a los responsables de Soitu y Factual, tan interesantes como fallidos proyectos mediáticos.

Los medios, desde luego, deben despabilar si no quieren quedarse fuera del reparto, ya que Google controla el 70 % de la publicidad online y los usuarios están leyendo contenidos alternativos (19,7% blogs, 80,6% redes sociales).

Imagen: Vía Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña

Pero no sólo eso. ¿Puede un medio digital plantearse, como contraprestación, cobrar por el contenido y así financiarse? La respuesta es clara, según un estudio realizado por Nielsen (27.000 usuarios de 52 países, 2010). El 70% de los usuarios está dispuesto a pagar si el contenido ofrecido es de calidad, el 75% no está dispuesto a pagar si ya es subscriptor de medio en su edición en papel.

¿Cómo hacer rentable, entonces, un medio digital acostumbrados a los altos márgenes de rentabilidad del papel a lo largo de los dos últimos siglos? He aquí el verdadero puntal del periodismo 2.0. La cuestión, como señala Jeff Jarvis y recoge John Carlin en El País, es que “aunque haya un núcleo reducido de personas dispuesto a pagar por leer noticias exclusivas o columnas bien escritas, la realidad es que los ingresos que generan no compensan las inevitables pérdidas de publicidad”.

Pero opiniones hay para todos los gustos. En una entrevista publicada ayer por PR Noticias, Francisco Frechoso, director del digital Cuarto Poder, no cree que el futuro pase por el pago de contenidos. Así las cosas, veremos qué nos depara el periodismo a corto y medio plazo.

Espero que los contenidos de pago no se conviertan en acomodo de connaisseurs, en joya informativa destinada sólo a una elite documentada y económicamente solvente. Espero, también, que no tengamos que hablar de ciudadanos de primera con acceso a información de relevancia versus ciudadanos de segunda con acceso a información tratada de forma superficial.

Desde luego, el futuro del periodismo es harto complicado. No obstante, tras escuchar a Puig, me atrevo a aventurar algunos aspectos del horizonte mediático:

1. El papel seguirá existiendo, pero en menor medida, y conviviendo con el digital. Un digital que, poco a poco, impondrá sus nuevas formas-hábitos y será accesible-digerible para todos. Si las redacciones serán integradas (un mismo periodista trabaja en ambos formatos) o segregadas (diferentes periodistas para diferentes formatos) quedará a merced del buen entender del responsable de cada medio.

2. Habrá una bicefalia mediática, aquella parasitaria que haga copy&paste de las noticias de agencia o de las noticias de otros –agenda externa– y aquella otra que elabore sus propias noticias, crónicas y reportajes desde un punto de vista particular, profundo y personal –agenda propia-. El usuario decidirá si le interesa la asepsia informativa o el trabajo serio y reflexivo.

3. Entre tanta maraña informativa, el papel del experto cobrará vital importancia a la hora de diferenciar el grano de la paja, lo bien escrito de lo zafio, lo profundo y riguroso de lo superficial y sin documentar. Y este rol de prescriptor podrá encontrarse tanto en el papel como en el digital. Todo ello, pese a que como apunta Puig, actualmente las redacciones, en un alarde de incongruencia y estupidez (expresión y adjetivos de cosecha propia), se están becarizando en exceso.

4. Sí, los periodistas nos veremos obligados a ser hombre orquesta donde las habilidades multimedia estarán a la orden del día, así como la inmediatez en continuo equilibrio con el análisis y la interacción diaria con las redes sociales.

5. El SEO (Search Engine Optimization) será un protagonista más. Porque somos lo que publicamos, pero también lo que los demás publican sobre nosotros y para eso la visibilidad, el posicionamiento en buscadores, es una herramienta imprescindible.


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Terra incógnita_USING FORMATS TO TELL STORIES

Muchas veces, para tener éxito es necesario alejarse de los caminos trillados y establecer un camino alternativo.

El martes acudí a otra de las conferencias que el IED organiza dentro de Newwws!, “un espacio para reflexionar sobre la comunicación en los espacios digitales” (ver conferencia anterior). En esta ocasión le tocaba el turno a Andrew Losowsky, periodista británico responsable de proyectos editoriales como Ling (revista inflight de Vueling) y Le Cool (agenda digital de eventos culturales con sede ya en ocho ciudades del mundo y de cuya edición en Madrid, por cierto, fui Redactora Jefe), co-director de Colophon (festival de revistas independientes que tiene lugar en Luxemburgo cada dos años) y autor de los libros “We Love Magazines” y “We Make Magazines”, además de responsable de una serie de guías, las Weird and Wonderful Guides y colaborador de The Times, The Wall Street Journal, The Guardian y Wired. Un CV, desde luego, agotador y agitador de los que andan semi-dormidos.

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Hechas las presentaciones pertinentes, comentarles que fue todo un placer asistir a la conferencia sobre Using Formats to Tell Stories. Losowsky tiene mucho que contar y lo hace desde la pasión. Y eso, queridos amigos, se nota. Aunque tampoco escasea en imaginación. Y es que lo importante para llevar a cabo un proyecto con éxito y sin caer en lo convencional, afirma el británico, es ver las cosas comunes desde otro prisma, darles otra utilidad distinta a la que se les atribuye normalmente, hacer, en definitiva, los que nos dé la gana, lo que nos entusiasme, y, luego, intentar venderlo. Porque de algo se tiene que vivir. Recomendaciones que aplica con fruición a sus propios proyectos.

Hoy en día, la inmediatez de la web y los avances en tecnología parecen dotar a ésta de mayores posibilidades a la hora de innovar, sin embargo, el escritor británico nos mostró que el papel y lo no-digital también pueden sorprender. Pasen y vean…

FORMATOS para todos los gustos…

Una CAJETILLA DE TABACO es un libro (Tank Magazine)

Una CAMISETA es una revista (T-post_Aggression is Its Own Reward es el lema de ésta edición)

E, incluso, uno puede hacer SU PROPIO PERIÓDICO por muy poco dinero (Newspaper Club).

Habló, también, del ubicuo debate que enfrenta a lo digital con el papel, argumentando que la radio no desapareció frente a la televisión, así como los veleros tampoco lo hicieron ante el automóvil. Una cosa no resta la otra, cada formato sirve para cosas distintas, para generar experiencias dispares, y es en éste último aspecto donde radica su mayor importancia.

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PUNTO FINAL_LA MÁS BELLA, una revista objeto

Como punto final les incluyo un link a una entrevista que hice tiempo atrás a los responsables de La Más Bella, la revista objeto más consolidada del panorama patrio. Otro ejemplo de lo que puede hacerse trabajando sobre formatos atípicos.

Las rupturas son posibles, sólo hace falta pensarlas. Vean, si no, algunas ediciones de La Más Bella…

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P.D._POEMAS ENCAPSULADOS, un fármaco de la Dra. Cecilia Molano

QUÉ ES

Un libro de poemas para tomar en capsulas.

Según afirma la propia Cecilia Molano, “Poesía encapsulada es el nuevo medicamento salido recientemente de los laboratorios de escrito a lápiz (departamento farmaceútico) para uso y disfrute de todos los poetas malditos, bardos despistados, líricos anónimos y poetastros en horas bajas”.

PARA QUÉ SE UTILIZA

  1. Falta de inspiración aguda y crónica, reumatismo de la imaginación.
  2. Cobertura en los tratamientos hipo-poetizantes (lírico-eliminadores, inhibidores de la síntesis del plectro), en prevención de ataques agudos por inmovilización del ácido estro.
  3. Enfermedad periódica por privación del numen.
  4. Hipoinspiración crónica.
  5. Afecciones inflamatorias de la musa.

FINALMENTE,

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Terra Incógnita_El futuro del periodismo

El pasado martes 12 de enero acudí a una conferencia (Gestores de contenidos y consultorías especializadas en comunicación en Internet) en el IED (sede de Madrid) en busca de respuestas a mis preguntas acerca del futuro del periodismo tal y como lo conocemos hoy en día, acerca de las formas que adoptará con el paso del tiempo o, simplemente, en semanas. Los ponentes fueron Ignacio Escolar (ex-Director del periódico Público) y José Manuel Única (ambos en BitBan Technologies).

Pues bien, el futuro del periodismo, qué duda cabe, pasa por la revolución digital que ya estamos viviendo (la información nos llega antes por Facebook o Twitter que por los medios tradicionales y los líderes de opinión se mueven en Internet, casi todos tienen un blog). Si a esta maraña informativa le sumamos la crisis económica mundial (despidos, cierres de empresas, presupuestos ajustados…), el resultado está cantado: paulatinamente, van desapareciendo las grandes redacciones de papel y surgen, cual setas, las pequeñas y dirigidas a Internet (más barato de mantener, pero de ingresos esquivos).

De todos modos, según afirmaron los ponentes, el papel no está destinado a desaparcer del todo, aunque es obvio que sí perderá poder (la comunicación ya no es unidireccional, todo el mundo puede ser informador) y también cuota de mercado frente a lo digital (mayor inmediatez, espero que también sensatez). Así las cosas, veremos, digo yo, dónde se reubican todos aquellos que han vivido (actualmente en paro) y todavía logran vivir del papel, pues el 2.0, de momento, no da los ingresos necesarios para mantener una plantilla en condiciones (por no hablar de la precariedad actual de la profesión y la cantidad de aprovechados, mal llamados empresarios, que consiguen sacar a la calle su revista cada mes sin pagar un euro a los colaboradores).

Y, ante todo esto, me pregunto yo: ¿se adaptarán las generaciones de papel al digital o habrá jubilaciones anticipadas? ¿qué está dispuesto a pagar el usuario final (lector) por las noticias a las que ya tiene acceso de forma inmediata y gratuita a través de Internet? ¿habrá que dar a lector algo adicional para que pague por la información? Si es así, ¿el qué? Recuerden, si no, el fracaso de El País en su versión digital previo pago. Es más, ¿lograremos los periodistas vivir dignamente del digital o el periodismo, como profesión, está herido de muerte?

Sin duda, en este escenario que he perfilado (ya real) al periodista no le queda otra que intentar reubicarse en el mundo laboral y encontrar nuevas salidas a su experiencia, conocimientos y profesionalidad. Sobre todo, si quiere pagar sus facturas. ¿Cuáles son esas salidas? El tiempo dirá, pero todo apunta a que algunos de los que trabajamos en medios, nos quedaremos; otros, nos iremos al mundo de la comunicación, la televisión, la radio o, incluso, nos haremos escritores (aunque, bien pensado, no es una buena idea: no da dinero a no ser que se fabrique un best seller y, aún así, tampoco podemos dejar de preguntarnos si el e-book se convertirá en una nueva vía para las descargas ilegales de libros, porque en este caso no imagino a un escritor dando “conciertos” para ganarse la vida). Mal pinta el mundo de las letras en todas sus versiones. Desde luego nunca se ha escrito y publicado más que ahora, otra cosa es la calidad, veracidad y contrastación de lo que se publica.

Afirmaba Escolar que los PERIODISTAS, de aquí en adelante, tenemos que ser MULTIMEDIA (controlar de Internet, nuevas tecnologías, redes sociales, vídeo, fotografía, radio, papel, etc) y MONOTEMÁTICOS (especializados). Sólo así conseguiremos subirnos al carro del éxito o, por lo menos, mantener (intentarlo) nuestro puesto de trabajo. Ya saben, renovarse o morir.

No obstante, ambas características asociadas al nuevo perfil del periodista me generan serias dudas: ¿ser multimedia significa controlar un poco de cada tecnología? Porque no me imagino a nadie con tiempo y habilidad suficiente como para ser bueno en cada una de ellas. Si es así, no hace falta que les diga de qué calidad serán las fotos o el vídeo que entregue un periodista a la redacción, por muy aficionado que sea a hacer fotografías o crear vídeos en su tiempo libre. Por otro lado, ¿ser monotemático significa saber mucho de un tema y nada de otros? ¿dónde queda entonces la hipertextualidad? ¿dónde queda la capacidad de relacionar aspectos de diferentes campos temáticos? Es decir, ¿en qué lugar queda, entonces, la riqueza del texto?

Pero no sólo eso. Nuestro amigo Escolar refiere, a modo de metáfora, la coexistencia actual de dos tipos de lectores, los TIBURONES y los DELFINES. Me explico.

Los tiburones serían aquellos que devoran las noticias de principio a fin, mientras que los delfines son aquellos saltarines que van de noticia en noticia sin profundizar (¿leyendo, tal vez, los destacados y entradillas?). Así las cosas, los primeros serían los lectores tradicionales, mientras que los segundos serían los que han nacido con la revolución digital.  ¿Cambia este nuevo perfil de lector la forma de trabajar de los medios? Pues me temo que sí, ya que la meta es llamar la atención de un lector disperso que se mueve en Internet como pez en el agua, pues ese es el lector objetivo que será mayoritario en breve.  Pero si nos dejamos llevar por la dictadura de la audiencia (páginas vistas, número de comentarios, visitas, etc.), corremos un gran riesgo: ¿no nos limitaremos a insertar noticias harto sensacionalistas con el fin de conseguir  más y más lectores en detrimento de la calidad? ¿significa eso que incrementamos nuestros lectores a base de carnaza y sucesos? ¿nos convertiremos en el alter ego del telediario de Tele5? En fin, no creo que sea eso sinónimo de calidad, ni de prestigio, ni de línea editorial seria o algo que se le parezca conforme está el patio. Y es que el patio da tantas vueltas que me mareo.

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Fuente imagen: abc.es (así se muestra el nuevo periodista-gadget-digital, el conocido como periodista digital multimedia)

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