Que 20 años (o treinta y tantos) no son nada

Si quieren ver y saber cómo hemos llegado hasta aquí, lo que hemos visto, vivido (no sólo a través de la pantalla del televisor); incluso, volver a sentir lo que sentimos antaño y revivir otros tiempos, no duden en hacer click en el siguiente vídeo (mandado por mi amiga Rosa la sevillana hace apenas unos minutos). Una sonrisa ha esbozado mi cara. Eso significa mucho.

Por cierto, amigos, anoche estuve en el pre-estreno de Sweeny Todd, el último trabajo de Tim Burton. Sangrienta, expresionista y sorprendente. También con toques de humor que hacían saltar las carcajadas de un público entregado de antemano.

Lo más patético, sin duda, fue ver a lo “más granado” de nuestro famoseo (La Chunga y personajes similares que, por supuesto, no tenían ni puta idea de qué coño iban a ver o quién coño era ese señor con gafas y pelo escarolado; ni les importaba. Lo único que buscaban, sin duda, era el destello de miles de cámaras sin criterio). Insisto, de verdad, ¿no se invitó a intelectuales, políticos, culturetas o personajes de la cultura al estreno? Tal vez, no son suficientemente conocidos por un público y unos medios abocados a la mediocridad que conocen y reconocen más al último actor “revelación” de la serie “Herederos” que a Muñoz Molina o, bajemos un poco el listón (pero con dignidad), a Paul Naschy?

Aquí les dejo un fotograma de su corto Vincent. El propio Tim Burton quedó impactado, que no epatado (sólo tienen que mirar su cara y sus ojos en esta bonita imagen), por nuestro nivelón de famoseo (aunque se salven Alaska, que no su trepa-marido de pega, Álex de la Iglesia y Pedro Almodóvar). Más cultura y menos vivir del cuento, señores, aunque si el cuento es del Sr. Burton se lo perdonamos.