Terra incógnita_USING FORMATS TO TELL STORIES

Muchas veces, para tener éxito es necesario alejarse de los caminos trillados y establecer un camino alternativo.

El martes acudí a otra de las conferencias que el IED organiza dentro de Newwws!, “un espacio para reflexionar sobre la comunicación en los espacios digitales” (ver conferencia anterior). En esta ocasión le tocaba el turno a Andrew Losowsky, periodista británico responsable de proyectos editoriales como Ling (revista inflight de Vueling) y Le Cool (agenda digital de eventos culturales con sede ya en ocho ciudades del mundo y de cuya edición en Madrid, por cierto, fui Redactora Jefe), co-director de Colophon (festival de revistas independientes que tiene lugar en Luxemburgo cada dos años) y autor de los libros “We Love Magazines” y “We Make Magazines”, además de responsable de una serie de guías, las Weird and Wonderful Guides y colaborador de The Times, The Wall Street Journal, The Guardian y Wired. Un CV, desde luego, agotador y agitador de los que andan semi-dormidos.

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Hechas las presentaciones pertinentes, comentarles que fue todo un placer asistir a la conferencia sobre Using Formats to Tell Stories. Losowsky tiene mucho que contar y lo hace desde la pasión. Y eso, queridos amigos, se nota. Aunque tampoco escasea en imaginación. Y es que lo importante para llevar a cabo un proyecto con éxito y sin caer en lo convencional, afirma el británico, es ver las cosas comunes desde otro prisma, darles otra utilidad distinta a la que se les atribuye normalmente, hacer, en definitiva, los que nos dé la gana, lo que nos entusiasme, y, luego, intentar venderlo. Porque de algo se tiene que vivir. Recomendaciones que aplica con fruición a sus propios proyectos.

Hoy en día, la inmediatez de la web y los avances en tecnología parecen dotar a ésta de mayores posibilidades a la hora de innovar, sin embargo, el escritor británico nos mostró que el papel y lo no-digital también pueden sorprender. Pasen y vean…

FORMATOS para todos los gustos…

Una CAJETILLA DE TABACO es un libro (Tank Magazine)

Una CAMISETA es una revista (T-post_Aggression is Its Own Reward es el lema de ésta edición)

E, incluso, uno puede hacer SU PROPIO PERIÓDICO por muy poco dinero (Newspaper Club).

Habló, también, del ubicuo debate que enfrenta a lo digital con el papel, argumentando que la radio no desapareció frente a la televisión, así como los veleros tampoco lo hicieron ante el automóvil. Una cosa no resta la otra, cada formato sirve para cosas distintas, para generar experiencias dispares, y es en éste último aspecto donde radica su mayor importancia.

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PUNTO FINAL_LA MÁS BELLA, una revista objeto

Como punto final les incluyo un link a una entrevista que hice tiempo atrás a los responsables de La Más Bella, la revista objeto más consolidada del panorama patrio. Otro ejemplo de lo que puede hacerse trabajando sobre formatos atípicos.

Las rupturas son posibles, sólo hace falta pensarlas. Vean, si no, algunas ediciones de La Más Bella…

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P.D._POEMAS ENCAPSULADOS, un fármaco de la Dra. Cecilia Molano

QUÉ ES

Un libro de poemas para tomar en capsulas.

Según afirma la propia Cecilia Molano, “Poesía encapsulada es el nuevo medicamento salido recientemente de los laboratorios de escrito a lápiz (departamento farmaceútico) para uso y disfrute de todos los poetas malditos, bardos despistados, líricos anónimos y poetastros en horas bajas”.

PARA QUÉ SE UTILIZA

  1. Falta de inspiración aguda y crónica, reumatismo de la imaginación.
  2. Cobertura en los tratamientos hipo-poetizantes (lírico-eliminadores, inhibidores de la síntesis del plectro), en prevención de ataques agudos por inmovilización del ácido estro.
  3. Enfermedad periódica por privación del numen.
  4. Hipoinspiración crónica.
  5. Afecciones inflamatorias de la musa.

FINALMENTE,

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Terra Incógnita_El futuro del periodismo

El pasado martes 12 de enero acudí a una conferencia (Gestores de contenidos y consultorías especializadas en comunicación en Internet) en el IED (sede de Madrid) en busca de respuestas a mis preguntas acerca del futuro del periodismo tal y como lo conocemos hoy en día, acerca de las formas que adoptará con el paso del tiempo o, simplemente, en semanas. Los ponentes fueron Ignacio Escolar (ex-Director del periódico Público) y José Manuel Única (ambos en BitBan Technologies).

Pues bien, el futuro del periodismo, qué duda cabe, pasa por la revolución digital que ya estamos viviendo (la información nos llega antes por Facebook o Twitter que por los medios tradicionales y los líderes de opinión se mueven en Internet, casi todos tienen un blog). Si a esta maraña informativa le sumamos la crisis económica mundial (despidos, cierres de empresas, presupuestos ajustados…), el resultado está cantado: paulatinamente, van desapareciendo las grandes redacciones de papel y surgen, cual setas, las pequeñas y dirigidas a Internet (más barato de mantener, pero de ingresos esquivos).

De todos modos, según afirmaron los ponentes, el papel no está destinado a desaparcer del todo, aunque es obvio que sí perderá poder (la comunicación ya no es unidireccional, todo el mundo puede ser informador) y también cuota de mercado frente a lo digital (mayor inmediatez, espero que también sensatez). Así las cosas, veremos, digo yo, dónde se reubican todos aquellos que han vivido (actualmente en paro) y todavía logran vivir del papel, pues el 2.0, de momento, no da los ingresos necesarios para mantener una plantilla en condiciones (por no hablar de la precariedad actual de la profesión y la cantidad de aprovechados, mal llamados empresarios, que consiguen sacar a la calle su revista cada mes sin pagar un euro a los colaboradores).

Y, ante todo esto, me pregunto yo: ¿se adaptarán las generaciones de papel al digital o habrá jubilaciones anticipadas? ¿qué está dispuesto a pagar el usuario final (lector) por las noticias a las que ya tiene acceso de forma inmediata y gratuita a través de Internet? ¿habrá que dar a lector algo adicional para que pague por la información? Si es así, ¿el qué? Recuerden, si no, el fracaso de El País en su versión digital previo pago. Es más, ¿lograremos los periodistas vivir dignamente del digital o el periodismo, como profesión, está herido de muerte?

Sin duda, en este escenario que he perfilado (ya real) al periodista no le queda otra que intentar reubicarse en el mundo laboral y encontrar nuevas salidas a su experiencia, conocimientos y profesionalidad. Sobre todo, si quiere pagar sus facturas. ¿Cuáles son esas salidas? El tiempo dirá, pero todo apunta a que algunos de los que trabajamos en medios, nos quedaremos; otros, nos iremos al mundo de la comunicación, la televisión, la radio o, incluso, nos haremos escritores (aunque, bien pensado, no es una buena idea: no da dinero a no ser que se fabrique un best seller y, aún así, tampoco podemos dejar de preguntarnos si el e-book se convertirá en una nueva vía para las descargas ilegales de libros, porque en este caso no imagino a un escritor dando “conciertos” para ganarse la vida). Mal pinta el mundo de las letras en todas sus versiones. Desde luego nunca se ha escrito y publicado más que ahora, otra cosa es la calidad, veracidad y contrastación de lo que se publica.

Afirmaba Escolar que los PERIODISTAS, de aquí en adelante, tenemos que ser MULTIMEDIA (controlar de Internet, nuevas tecnologías, redes sociales, vídeo, fotografía, radio, papel, etc) y MONOTEMÁTICOS (especializados). Sólo así conseguiremos subirnos al carro del éxito o, por lo menos, mantener (intentarlo) nuestro puesto de trabajo. Ya saben, renovarse o morir.

No obstante, ambas características asociadas al nuevo perfil del periodista me generan serias dudas: ¿ser multimedia significa controlar un poco de cada tecnología? Porque no me imagino a nadie con tiempo y habilidad suficiente como para ser bueno en cada una de ellas. Si es así, no hace falta que les diga de qué calidad serán las fotos o el vídeo que entregue un periodista a la redacción, por muy aficionado que sea a hacer fotografías o crear vídeos en su tiempo libre. Por otro lado, ¿ser monotemático significa saber mucho de un tema y nada de otros? ¿dónde queda entonces la hipertextualidad? ¿dónde queda la capacidad de relacionar aspectos de diferentes campos temáticos? Es decir, ¿en qué lugar queda, entonces, la riqueza del texto?

Pero no sólo eso. Nuestro amigo Escolar refiere, a modo de metáfora, la coexistencia actual de dos tipos de lectores, los TIBURONES y los DELFINES. Me explico.

Los tiburones serían aquellos que devoran las noticias de principio a fin, mientras que los delfines son aquellos saltarines que van de noticia en noticia sin profundizar (¿leyendo, tal vez, los destacados y entradillas?). Así las cosas, los primeros serían los lectores tradicionales, mientras que los segundos serían los que han nacido con la revolución digital.  ¿Cambia este nuevo perfil de lector la forma de trabajar de los medios? Pues me temo que sí, ya que la meta es llamar la atención de un lector disperso que se mueve en Internet como pez en el agua, pues ese es el lector objetivo que será mayoritario en breve.  Pero si nos dejamos llevar por la dictadura de la audiencia (páginas vistas, número de comentarios, visitas, etc.), corremos un gran riesgo: ¿no nos limitaremos a insertar noticias harto sensacionalistas con el fin de conseguir  más y más lectores en detrimento de la calidad? ¿significa eso que incrementamos nuestros lectores a base de carnaza y sucesos? ¿nos convertiremos en el alter ego del telediario de Tele5? En fin, no creo que sea eso sinónimo de calidad, ni de prestigio, ni de línea editorial seria o algo que se le parezca conforme está el patio. Y es que el patio da tantas vueltas que me mareo.

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Fuente imagen: abc.es (así se muestra el nuevo periodista-gadget-digital, el conocido como periodista digital multimedia)

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