Jordi Costa y The Wire / De series / 2º capítulo

The Wire

Apuntes al natural tomados en el Taller de Jordi Costa sobre nueva ficción televisiva. Segundo capítulo (2ª clase) de The Wire perteneciente al serial 2.0 que me he propuesto hacer con cada una de las clases del susodicho.

BALTIMORE COMO EJE CENTRAL DE LA TRAMA

En un mismo Baltimore (localización sempiterna de la serie) pueden encontrarse dos ficciones diferentes: David Simon y Ed Burns (realidad ficcionada, pesimista) vs John Waters (gamberrada pintoresca, optimista).

No obstante, fue tras la emisión de The Wire (5 temporadas, 5 grandes temas-problema) cuando el Ayuntamiento de Baltimore se vio obligado a llevar a cabo una campaña de limpieza, criticando la imagen de ciudad conflictiva que se daba en la serie: la ciudad como ente enfermo se refleja en todos los estamentos de la sociedad (política, educación, prensa, proletariado…). Es más, en ella, lo más parecido a un héroe es McNulty (tiene otra visión, otra moral): un personaje disfuncional, un outsider que se define por cuatro espacios, a cada cual menos heroico:

  • oficina: comisaría.
  • barra de bar: siempre borracho.
  • portal (puerta de las casas de diferentes mujeres): súplica decadente de sexo afterhours.
  • descampado, intemperie: mantenimiento de la afición etílica. Sigue leyendo
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Patti Smith y Robert Mapplethorpe / Tiempo de reflexión

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Éramos unos niños (Lumen, 2010) es el libro autobiográfico que Patti Smith dedica a su relación con Robert Mappelthorpe. La muerte del fotógrafo en 1989, a causa del VIH, convierte sus páginas en una suerte de elegía o expiación. Patti Smith cumple así la promesa que le hizo 20 años atrás, escribir su historia en común.

Se conocieron en “el mes de julio de 1967 y eran unos niños, pero a partir de entonces Patti Smith y Robert Mapplethorpe sellaron una amistad que solo acabaría con la muerte del gran fotógrafo en 1989. De eso habla este espléndido libro de memorias, de la vida en común de estos artistas, los dos entusiastas y apasionados, que cruzaron a grandes pasos la periferia de Nueva York para llegar hasta el entro neurálgico del nuevo arte. Fue así que acabaron instalándose en el hotel Chelsea y se convirtieron en los protagonistas de un mundo hoy ya perdido donde reinaban Allen Ginsberg, Andy Warhol y sus chicos, y se creaban las grandes bandas de música que marcaron los años finales del siglo XX, mientras el sida hacía estragos”. Fuente: Time Out New York.

Lo adictivo de sus páginas orbita en torno al aura de sus protagonistas, su vida bohemia y casi sin prejuicios; unos trazos biográficos que están lejos de lo que conocemos hoy en día de ellos y que nos hablan de superviviencia, de hambre, de miseria, de polaroids, libros, prostitución, homosexualidad, drogas y una entrega absoluta entre artista y musa (ambos lo fueron el uno para el otro y ambos encontraron su lugar dentro del arte). Pero, sobre todo, es un libro que nos muestra el sinuoso y nada fácil camino recorrido por cada uno de ellos, desde el anonimato más absoluto hasta su definitiva consagración como artistas. En definitiva, un libro recomendable, de prosa fácil y repleto de referencias culturales para aquellos que nacimos escuchando a Janis Joplin y Bob Dylan en los tocadiscos de nuestros padres.

La anécdota: Patti Smith leía el futuro en las cartas. Si es que… nadie es perfecto.


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Armand Gatti, la revolución de las palabras / Domingo de remember

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Entrevista realizada por la que esto subscribe el 14 de abril de 2010, para la revista El Duende.

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Fidel Castro le otorgó, allá por los 60, el sobrenombre de “El otro Cristóbal”, como aquel “otro” que conquistó América -el mundo, diría yo-, sin armas, con palabras. No en vano, es un celebrado poeta, dramaturgo y cineasta cuya obra entera podría calificarse como una invocación a la resistencia. El ya octogenario Gatti (Mónaco, 1924) sigue conquistando, y no sólo por su verbo. Acudimos a su encuentro con la excusa de la presentación de su Antología poética (Ed. Demipage) en España y se nos muestra como un bebé con su sonajero. Un sonajero que, por momentos, toma la forma de Historia, su historia; por minutos, se transforma en canciones de viva voz que recupera de sus trabajos fílmicos y, por segundos, en puro juego de seducción hacia la periodista. No hay barreras para su genio.

¿Qué le inspira? En realidad la inspiración surge de los encuentros personales, de los movimientos, de los desplazamientos… El objetivo final es andar. Pero también me han inspirado la pobreza de mis orígenes -mi madre era empleada del hogar y mi padre barrendero- y la lucha constante por conseguir una vida mejor.

Usted conoció, siendo reportero, a Che Guevara, Fidel Castro y Mao Zedong. ¿Cómo le sirvió a la hora de crear? Mi obra ha sido mucho más influida por Mao Zedong. Sobre todo, por la relación que creó entre el chino, entendido como lenguaje, y el teatro cuántico, que es a lo que me estoy dedicando últimamente. Mi relación con Mao fue esencialmente poética, es decir, Mao escribía y yo intentaba transmitir eso al público europeo. En cuanto a mi relación con el Che o Castro sólo puedo comentar que fui invitado, a principios de los ‘60, por el incipiente gobierno castrista a rodar allí, como muchos otros artistas afines al régimen que eran invitados a contar la Historia -en realidad, era participar de alguna manera en la promoción del régimen-. Para mí significó rodar una película, El otro Cristóbal, y ganar simbólicamente, a través de una cámara, la guerra que se había perdido años atrás en España. En ella intervino el pueblo, de extras y actores principales, ellos pusieron todos los medios. Fue muy artesanal, un rodaje muy surrealista. Sigue leyendo

La religión / Criticar por criticar o no

Carpintero-Alberto-Montt Autor_Aberto Montt

Tras la broma viñetera, LA CRUCIFIXIÓN (otra broma) según Juan Eslava Galán en su irónico ensayo El catolicismo explicado a las ovejas:

“Ya sé que algún lector pusilánime se preguntará: ¿es posible que Dios consintiera una putada de ese calibre en su Hijo que es Él mismo? Eso parece. Y no se piense, no, que la decisión la tomó en caliente, ofuscado por la ofensa. Tuvo el tiempo de muchas generaciones para pensárselo, concretamente unos cuatro mil años, que es el espacio que media (según la Biblia) entre Adán, el pecador, y Jesús, el expiador del pecado. Tampoco fue un asunto secreto que Dios guardara para su conciencia. Se lo comunicó a sus profetas para que lo divulgaran, por lo menos a Isaías, que anuncia: ‘El señor quiso triturarlo con el sufrimiento y entregar su vida como expiación’ (Is. 53, 3-7).”

el-catolicismo-Juan-Eslava-Galan

Imagen_Portada del ensayo

Esta es la religión que nos han vendido, donde Dios (ese referente moral) parece de todo menos misericordioso. Y, si avanzamos a lo largo de las páginas del sarcástico ensayo de Eslava Galán (Jaén, 1948), la Iglesia (otro referente moral) tampoco queda incólume. Normal. Sólo espero que la avaricia rompa el saco, que la gente deje de marcar la “cruz” en su Declaración de la Renta. Ya, ya sé que lo que pido es imposible, que la gente necesita creer. Pues crean. No seré yo quien les niegue su libertad, que para algo es hoy el Día Internacional de los Derechos Humanos.

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Ana María Matute / Domingo de Remember

Ana María Matutes_Quico García

Fotografía_Quico García


Ana María Matute
acaba de recibir el Premio Cervantes 2010, el más prestigioso de las letras españolas y uno de los que se le resistía, comentó durante la entrevista que le hice en septiembre de 2008 para la revista EME (El Mundo). Se convierte, pues, en la tercera mujer en conseguirlo, tras otras dos Marías (permítanme la licencia): María Zambrano y Dulce María Loynaz.

Domingo de remember se convierte así en espacio suyo por derecho propio. A continuación pueden leer la entrevista. Llena de dulzura, pero también de picardía añeja. No en vano, tiene un pasado de esos que marcan con hierro candente y dejan un frío poso repleto de cálida melancolía. Pasen y lean.

 

ENTREVISTA A ANA MARÍA MATUTE

Es considerada “una de las voces más personales de la literatura española”. Tanto es así que, desde 1998, ocupa satisfecha uno de los sillones de la Real Academia Española (su sillón, el K) y ha recibido numerosos premios a lo largo de su trayectoria, desde el Nacional de Literatura al Nadal, pasando por el Planeta y el Lazarillo. Además, fue nominada al Premio Nobel de Literatura en 1976 y, aunque se le resista el Cervantes, en 2007 recibió el Nacional de las Letras Españolas.

Matute (Barcelona, 1926), sin embargo, tiene un pasado de esos que marcan con hierro candente y dejan un frío poso repleto de cálida melancolía. Sin duda, su atípica infancia ha delineado su trayectoria como escritora. La propia Matute nos cuenta que creció en una familia de la pequeña burguesía catalana, pero que no todo fueron parabienes. Su infancia trascurrió entre largos periodos de convalecencia (“era una niña muy enfermiza”) que le obligaron a crear su propio imaginario literario. Las sombras en las paredes de su habitación y los cuentos, afirma, fueron destacados e imprescindibles elementos de juego. Por eso, imaginamos, a la escritora le resulta difícil distinguir entre la delgada línea que separa lo real de lo imaginario. De hecho, el ingrediente “mágico” es clave en su cocción (producción) literaria y convierte gran parte de sus libros en pura quimera. Pero también formó parte de la generación de los “niños asombrados” (ella misma dice haber creado esa expresión) que crecieron y tuvieron que lidiar con un universo perfilado por las grietas del enfrentamiento entre Caín y Abel, el de la España de la guerra y la posguerra. Un universo que, posteriormente, plasmaron en sus relatos, “asombrados” ante la barbarie que habían vivido siendo niños. Matute fue y sigue siendo una niña que devora la vida, que tiene imaginación, pero también memoria. “Con 17 años escribió su primera novela, Pequeño teatro, por la que Ignacio Agustí, director de la editorial Destino en aquellos años, le ofreció un contrato de 3.000 pesetas que ella aceptó. Sin embargo, la obra no se publicó hasta ocho años después.” Los Abel (1948), una metáfora sobre la Guerra Civil, se convertiría así en su primera novela publicada. Posteriormente, llegaron otros relatos, tan inolvidables como el primero. No en vano, la autora entiende el negro sobre blanco como una forma de protesta sin la que no podría vivir y se aplica con empeño y sabiduría. Pero su verdadero éxito de ventas llegaría con Olvidado Rey Gudú (1996). Todo un revulsivo para la novelista. Cuatro años más tarde, vio la luz Aranmanoth. Su última novela hasta la fecha.

Nos encontramos con la octogenaria escritora momentos previos a la conferencia inaugural de los Cursos de Verano 2008 de El Escorial que ella misma llevará a cabo, pese a encontrarse todavía en silla de ruedas recuperándose de una reciente enfermedad (nada grave, nos comentan). Se muestra coqueta y risueña, con ganas de romper esquemas preconcebidos respecto a ella y su aparente fragilidad. La novelista, sin duda, es pizpireta y, antes de empezar la entrevista, pide con fervor un poco de picardía en su Coca-Cola. Irónica responde a nuestras múltiples preguntas, protestando animosamente si no reímos sus gracias (a veces, picardía de por medio, es difícil entender sus palabras). ¿Valoración final? Agradable, pero con acusado carácter. Como un buen vino añejo. Así es Matute. Sigue leyendo

Tiempo de reflexión_Geekonomía, de Hugo Pardo Kuklinski

GEEKONOMÍA, UN RADAR PARA PRODUCIR EN EL POSTDIGITALISMO

Autor del libro_Hugo Pardo Kuklinski

Como afirma Antonio Bartolomé Pina en las páginas de Geekonomía, “en la era de la sobreinformación, el prestigio está configurado por el grado de atención de los otros”. Es decir, como empresa, institución, persona o profesional puedes publicar todo lo que quieras y puedas, pero tu grado de importancia depende de tu visibilidad (cuánto eres leído, citado, etc.). Algo que hoy en día, gracias a las redes sociales, es relativamente más fácil de conseguir. Una visibilidad que aporta reconocimiento, prestigio, condición de experto (sea cual sea la materia) y, por ende, aunque sea de manera indirecta (todavía no podemos hablar de ingresos por publicidad de cierto peso y, mucho menos, de forma pluralizada), genera un ROI, un retorno de la inversión (tiempo, dinero, energía), a modo de conferencias, charlas, trabajo, alumnos, clientes o similares.

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Terra incógnita_ El e-book debe reinventarse o morir

suicidame

¿Si el cine no es teatro filmado, por qué tendría que ser el libro digital un libro leído en pantalla? El e-book, en estos momentos, recuerda a El gabinete del doctor Caligary (Robert Wiene, 1920), una película donde los actores se mueven con gestos teatrales, abiertos y exagerados, frente a unos decorados de cartón-piedra. El cine, por entonces, no había encontrado su especificidad, su forma propia, y se aferraba al teatro. Exactamente lo mismo que está pasando con el libro digital. El nuevo formato ofrece cientos de posibilidades nuevas, pero seguimos aferrados al negro sobre blanco, así de tajante se muestra Hotel Postmoderno, el colectivo valenciano de literatura experimental que acaba de presentar Suicídame, su segundo proyecto literario, tras su primera novela homónima y también grupal. Sigue leyendo